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Daniel Gambetta

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Consultaos…

Matinal del 2 de Mayo de 2015

Consultaos

                        

La obra más grande está delante de nosotros. El peligro que amenaza nuestra utilidad y que será nuestra ruina si no se lo descubre y se lo vence, es el egoísmo: tener un concepto muy alto de nuestros planes, opiniones y labores, y actuar independientemente de nuestros hermanos. “Consultaos”, han sido las palabras que han repetido los ángeles una y otra vez.

Satanás puede actuar por medio de la mente de un hombre para desviar las cosas de su debido cauce; puede tener éxito con dos personas que ven las cosas de la misma manera; pero cuando participan varias mentes, hay mayor seguridad contra sus ardides. Se puede observar todo plan desde todos sus ángulos; se puede estudiar con más cuidado todo paso que se deba dar, de manera que no se inicie ninguna empresa que cause confusión, perplejidad y fracaso a la obra en que estamos empeñados. En la unión está la fuerza; en la división, la debilidad y la derrota.

Dios está guiando a un pueblo y preparándolo para la traslación. ¿Estamos en guardia como centinelas de Dios los que desempeñamos una parte en esta obra? ¿Estamos dispuestos a ser siervos de todos? ¿Estamos imitando al gran Modelo? (Testimonios Para Los Ministros pág. 252)

Evitemos las alusiones personales…

Matinal del 30 de Abril de 2015

Evitemos las alusiones personales

                        

En este momento de la historia del mundo tenemos una obra demasiado grande que hacer para emprender un nuevo tipo de conflicto al enfrentar el poder sobrenatural de los agentes satánicos. Debemos evitar las alusiones personales, por más que nos sintamos tentados a aprovechar ciertos actos y palabras. Con paciencia debemos dominar nuestras almas. Hermanos, poned de manifiesto que estáis completamente del lado del Señor. Revele la santa Palabra de Dios la transgresión y el pecado, y manifieste el poder santificador de la verdad en los corazones humanos. No déis cabida a un espíritu arrogante que malogre la obra de Dios. Hay razones para agradecer al Señor en todo momento por el privilegio de estar relacionados con él.

Se necesita contrición de alma cada día, y el Señor declara el gran beneficio que reciben los que humillan su corazón y se esconden en Cristo. “Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados”. “Miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra”. “Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu”. “Este pobre clamó, y le oyó el Señor, y lo libró de todas sus angustias. El ángel del Señor acampa alrededor de los que le temen, y los defiende”. 

Dejad que los que odian la ley del Señor se enfurezcan y vuelquen sus anatemas contra los que tienen valor moral para recibir y vivir la verdad. El Señor es nuestra fortaleza. Nuestra seguridad estriba no en confiar en el yo, sino en permitir que el Señor sea quien obre su voluntad en nosotros y por medio de nosotros. Mantengamos un espíritu contrito y humilde, que el Señor lo vivificará. (Testimonios Para Los Ministros págs. 249-250)

Cómo tratar a los que se oponen…

Matinal del 29 de Abril de 2015

Cómo tratar a los que se oponen

                        

Deben cultivarse la sensibilidad y la nobleza de alma; el espíritu de verdad y justicia debe dominar nuestra conducta, nuestras palabras y nuestra pluma. “El hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente”. Si el ministro, cuando está frente a su congregación, ve una sonrisa de incredulidad en el rostro de los opositores, debe actuar como si no la viera. Si alguien fuera tan descortés como para reírse y manifestar desprecio, no refleje el ministro el mismo espíritu ni en su voz ni en su actitud. Mostrad que vosotros no manejáis tales armas. Muy a menudo escribe la pluma palabras hirientes, y al repetir las declaraciones de los defensores del error, nuestros hermanos a veces difunden el error. Esto es una equivocación. Presente vuestra pluma la verdad avanzada.

El Espíritu Santo no obra por medio de hombres que se complacen en ser ásperos y criticones. Ese espíritu se cultiva al enfrentar a los polemistas, y algunos se han habituado a estar siempre listos para combatir. Esto deshonra a Dios. No déis estocadas; no aprendáis la estrategia de Satanás en su escuela. El Espíritu Santo no inspira las palabras de censura. Un tiempo de angustia está ante nosotros, y toda alma honesta, que no ha tenido la luz de la verdad, se decidirá entonces por Cristo. Los que creen la verdad tienen que convertirse de nuevo cada día. Entonces serán vasos de honra.

No repitáis las palabras de vuestros opositores, ni discutáis con ellos. Enfrentáis no sólo a hombres, sino a Satanás y sus ángeles. Cristo no vilipendió a Satanás por causa del cuerpo de Moisés. Si el Redentor del mundo, que conocía las torcidas y engañosas artes de Satanás, no se atrevió a vilipendiarlo, sino que santa y humildemente dijo: “Jehová te reprenda, oh Satanás”, ¿no es acaso prudente que sus siervos sigan su ejemplo? ¿Seguirán los hombres finitos una conducta que Cristo evitó porque habría dado a Satanás ocasión de pervertir, distorsionar y falsificar la verdad? (Testimonios Para Los Ministros págs. 248-249)

Menos del yo…

Matinal del 28 de Abril de 2015

Menos del yo

                        

Nuestros pastores ciertamente tienen que cambiar. En su corazón y en su carácter debe haber más de Cristo y menos del yo. Debemos ser representantes de nuestro Señor. Los que han tenido gran luz y preciosas oportunidades son responsables ante Dios, quien ha dado a cada hombre su obra. Nunca han de traicionar el sagrado cometido, sino que ciertamente han de ser la luz del mundo.

“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados”. Aquí hay una declaración que define el propósito del Señor hacia un pueblo corrompido e idólatra. “¿Cómo podré abandonarte, oh Efraín? ¿Te entregaré yo, Israel? ¿Cómo podré hacerte como Adma, o ponerte como a Zeboim? Mi corazón se conmueve dentro de mí, se inflama toda mi compasión”. ¿Tendrá que abandonar Dios a un pueblo, en favor del cual ha hecho algo tan grande, a saber, dar a su Hijo unigénito, la expresa imagen de sí mismo? Dios permite que su Hijo sea entregado por nuestras ofensas. El mismo asume los atributos del juez frente al portador del pecado, despojándose de las amorosas características de un padre. 

De este modo el amor se manifiesta en la forma más maravillosa a una raza rebelde. ¡Qué espectáculo para los ángeles! ¡Qué esperanza para el hombre, ya que “siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”! El justo sufrió por el injusto; llevó nuestros pecados en su propio cuerpo sobre el madero. “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?”

Como testigos escogidos por Dios, ¿valoramos la posesión adquirida por Cristo? ¿Estamos listos para hacer cualquier sacrificio que esté a nuestro alcance para ponernos bajo el yugo de Cristo, para cooperar con él y ser colaboradores de Dios? Todos los que resisten la prueba de Dios, obedeciendo sus mandamientos, aman a la raza humana que perece, como Cristo la amó. Siguen el ejemplo de Cristo, de trabajo fervoroso y abnegado, al buscar por los caminos y por los vallados a los encumbrados y a los humildes, a los ricos y a los pobres, y al llevar a todos el mensaje de que ellos son el objeto especial del amor y del tierno cuidado de Cristo. (Testimonios Para Los Ministros págs. 245-246)

El Carácter de Cristo…

Matinal del 21 de Abril de 2015

El Carácter de Cristo

 

                        

Tenemos el privilegio de ver a Jesús tal como él es, de conocerlo como a un Ser lleno de compasión, amabilidad y divina cortesía. Es bondadoso y misericordioso, y perdonará nuestros pecados. De él está escrito: “Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados”.

Debemos albergar amor y gratitud, debemos mirar a Jesús y ser transformados a su imagen. Así aumentarán nuestra confianza, esperanza, paciencia y valor. Estaremos bebiendo del agua de la vida de la cual Cristo habló a la mujer samaritana, diciendo: “Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva... Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna”. Esta agua representa la vida de Cristo y toda alma debe beberla entrando en relación viviente con Dios. Entonces la confianza bendita, humilde y agradecida será un principio permanente en el alma. El incrédulo temor será completamente arrasado ante la fe viviente. Contemplaremos el carácter de Aquel que nos amó primero.

Mediante la contemplación del incomparable amor de Dios nos apropiamos de su naturaleza. Cristo representó ante los hombres y los ángeles el carácter del Dios del cielo. Demostró que cuando la humanidad depende enteramente de Dios, los hombres pueden guardar sus mandamientos y vivir, y su ley será como la niña de sus ojos.

Los que preguntan por la senda de la vida no necesitan ser ricos ni sabios, eruditos u honrados; sin embargo Dios avivará su entendimiento de tal manera que puedan comprender lo que necesitan saber para ser salvos. La luz del cielo, proveniente del trono de Dios, está brillando sobre la tierra, y Cristo dice: “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo”. Su bondadosa invitación está saliendo hacia toda la humanidad; aquellos que la acepten hallarán vida y salvación. Pedro escribe: “Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús. Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia”. (Testimonios Para Los Ministros págs. 225-226)

El trato con las almas preciosas…

Matinal del 20 de Abril de 2015

El trato con las almas preciosas

                        

Los que ocupan cargos destacados, al entrar en contacto con las almas por las cuales Cristo murió, las considerarán preciosas, asignándoles a los hombres el valor que Dios les dio. Pero muchos, en lugar de proceder según la mente y el espíritu de Cristo, han tratado con aspereza, según el modo de ser de los hombres, a las almas adquiridas por la sangre de Cristo. Acerca de sus discípulos Cristo dice: “Todos vosotros sois hermanos”. Siempre deberíamos tener presente la relación que nos une, y recordar que un día habremos de enfrentar ante el tribunal de Cristo a aquellos con quienes nos encontramos aquí. Dios será el Juez y juzgará con justicia a cada uno.

Juan dice: “Vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras”. Considere cada uno de los que profesan el nombre de Cristo, que de cada acto de injusticia y de cada palabra áspera deberá dar cuenta ante el tribunal de Cristo. No será agradable volver a encontrarse con las palabras pronunciadas que han lastimado y herido a las almas, con las decisiones que han obrado contra las almas por las cuales Cristo murió. Toda acción será traída a juicio, y quedará manifiesto el espíritu que la impulsó. Quedará expuesto el fruto de toda exigencia egoísta y arbitraria, y los hombres verán el resultado de sus acciones tal como Dios lo ve. Verán que han apartado almas preciosas del camino recto tratando con ellas de una manera no cristiana. Estamos viviendo en el gran día de la expiación y ya es tiempo de que cada uno se arrepienta delante de Dios, confiese sus pecados y mediante la fe viviente confíe en los méritos de un Salvador crucificado y viviente. 

Mis hermanos y hermanas, ¿tendréis en cuenta que al tratar con la herencia de Dios no debéis seguir vuestras tendencias naturales? Los hijos de Dios son la posesión adquirida de Cristo, y ¡qué precio ha pagado por ellos! ¿Será hallado alguno de nosotros ayudando al enemigo de Dios y de los hombres en la tarea de desanimar y destruir a las almas? ¿Cuál será nuestra retribución si hacemos esta clase de obra? Debemos desarraigar de nuestra conversación todo aquello que sea áspero y severo. No debemos condenar a otros, y no lo haremos si somos uno con Cristo. Debemos representar a Cristo en nuestra forma de tratar con nuestros semejantes. Hemos de ser colaboradores de Dios ayudando a los que son tentados. No debemos animar a las almas a sembrar semillas de duda, porque producirán una cosecha funesta. Debemos aprender de Cristo, usar sus métodos, revelar su espíritu. Se nos amonesta: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús”. Debemos educarnos a nosotros mismos a creer en la palabra de Dios que se está cumpliendo en forma tan admirable y gloriosa. Si tenemos plena certidumbre de fe, no albergaremos dudas acerca de nuestros hermanos. (Testimonios Para Los Ministros págs. 224-225)

El Crear Oposición Innecesaria…

Matinal del 18 de Abril de 2015

El Crear Oposición Innecesaria

                        

Ruego por amor a Cristo que no permitáis que salgan de vuestros labios expresiones apresuradas o ásperas, que no uséis un lenguaje exagerado, que no expreséis nada que tenga sabor de crítica, porque todo esto es humano. Cristo no tiene parte en ello. Cuiden los escritores impulsivos el modo en que usan su pluma, no sea que parezcan ridiculizar la posición de creyentes o no creyentes. Estaremos seguros únicamente si conservamos el espíritu humilde de Cristo y hacemos sendas derechas para nuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino. La mansedumbre y la humildad de Cristo deben tomar posesión del alma.

Satanás está ejerciendo su poder presentando engaños magistrales para efectuar aquello que no está de acuerdo con la voluntad de Dios. Aquellos que creen la verdad no den ocasión a nuestros enemigos para justificar su oposición, ni den pie a que los hombres usen de la calumnia para oponerse al avance de la verdad. Por amor a Cristo, realice cada obrero esfuerzos que anulen los asertos de Satanás, y no se empeñe en nada que Dios no haya demandado de sus manos. Bajo la dirección celestial hemos de trabajar de acuerdo con la voluntad de Dios, y el éxito coronará nuestros esfuerzos. Permitidle a Dios que obre para inducir a los hombres a hacer lo que él desea que realicen para hacer progresar su verdad.

El asunto de la libertad religiosa es muy importante y debe ser manejado con gran sabiduría y discreción; de otra manera, hay peligro de que por nuestra propia conducta traigamos sobre nosotros mismos una crisis antes de estar preparados para ella. El mensaje que debemos predicar es “los mandamientos de Dios y la fe de Jesús”. Debe pedirse a nuestros hermanos que tengan cuidado de no dar pasos que exciten o provoquen a las autoridades de modo que tomen determinaciones que limiten la obra y nos impidan proclamar el mensaje en los diferentes lugares. 

Necesitamos depender más del Infinito y confiar mucho menos en los agentes humanos. Hemos de preparar a un pueblo para estar en pie en el día que Dios ha preparado; hemos de llamar la atención de los hombres a la cruz del Calvario para explicarles la razón por la cual Cristo realizó su gran sacrificio. Hemos de mostrar a los hombres que es posible para ellos volver a su lealtad a Dios y a la obediencia a sus mandamientos. Cuando el pecador mira a Cristo como la propiciación hecha por sus pecados, háganse a un lado los hombres. Declárenle al pecador que Cristo “es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo”. Anímeselo a buscar sabiduría de Dios, pues por medio de la oración ferviente aprenderá el camino del Señor más perfectamente que si fuera instruido por algún consejero humano. Verá que fue la transgresión de la ley lo que causó la muerte del Hijo del Dios infinito, y odiará los pecados que hirieron a Jesús. Al mirar a Cristo como un compasivo y tierno Sumo Sacerdote, su corazón será preservado en la contrición. (Testimonios Para Los Ministros págs. 219-220)

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