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Amonestación oportuna…

Matinal del 23 de Junio de 2015

Amonestación oportuna

                        

“Ve, pues, ahora, y escribe esta visión en una tabla delante de ellos, y regístrala en un libro, para que quede hasta el día postrero, eternamente y para siempre. Porque este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quisieron oír la ley del Señor; que dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras; dejad el camino, apartaos de la senda, quitad de nuestra presencia al Santo de Israel. Por tanto, el Santo de Israel dice así: Porque desechasteis esta palabra, y confiasteis en violencia y en iniquidad, y en ello os habéis apoyado; por tanto, os será este pecado como grieta que amenaza ruina, extendiéndose en una pared elevada, cuya caída viene súbita y repentinamente”. 

 “¿A quién se enseñará ciencia, o a quién se hará entender doctrina? ¿A los destetados? ¿a los arrancados de los pechos? Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá; porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo, a los cuales él dijo: Este es el reposo; dad reposo al cansado; y éste es el refrigerio; mas no quisieron oír. La palabra, pues, del Señor les será mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá; hasta que vayan y caigan de espaldas, y sean quebrantados, enlazados y presos. Por tanto, varones burladores que gobernáis a este pueblo que está en Jerusalén, oíd la palabra del Señor. Por cuanto habéis dicho: Pacto tenemos hecho con la muerte, e hicimos convenio con el Seól; cuando pase el turbión del azote, no llegará a nosotros, porque hemos puesto nuestro refugio en la mentira, y en la falsedad nos esconderemos; por tanto, el Señor Dios dice así: He aquí que yo he puesto en Sión por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure. Y ajustaré el juicio a cordel, y a nivel la justicia; y granizo barrerá el refugio de la mentira, y aguas arrollarán el escondrijo”.

“Porque así dijo YHWH, el Señor, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza. Y no quisisteis”. “En aquel tiempo los sordos oirán las palabras del libro, y los ojos de los ciegos verán en medio de la oscuridad y de las tinieblas. Entonces los humildes crecerán en alegría en el Señor, y aun los más pobres de los hombres se gozarán en el Santo de Israel. Porque el violento será acabado, y el escarnecedor será consumido; serán destruidos todos los que se desvelaban para hacer iniquidad, los que hacían pecar al hombre en palabra; los que arman lazo al que reprendía en la puerta, y pervierten la causa del justo con vanidad. Por tanto, el Señor, que redimió a Abrahán, dice así a la casa de Jacob: No será ahora avergonzado Jacob, ni su rostro se pondrá pálido; porque verá a sus hijos, obra de mis manos en medio de ellos, que santificarán mi nombre; y santificarán al Santo de Jacob, y temerán al Dios de Israel. Y los extraviados de espíritu aprenderán inteligencia, y los murmuradores aprenderán doctrina”. 

¿Desoiremos estas advertencias como si no tuvieran importancia? El Señor pide que todo maestro, todo ministro, todo el que ha recibido la luz de su verdad, señale bien su posición espiritual. Han tenido gran luz, y si quieren obtener la vida eterna, no deben continuar dependiendo de hombres finitos, sino construir sobre el fundamento seguro. (Testimonios Para Los Ministros págs. 382-384)

El mal de los sermones largos…

Matinal del 4 de Mayo de 2015

El mal de los sermones largos

                        

Los que han de ser portavoces de Dios deben saber que sus labios han sido tocados con un carbón encendido sacado del altar, y deben presentar la verdad con el poder del Espíritu. Pero los discursos largos cansan al orador y a los oyentes que tienen que estar sentados tanto tiempo. La mitad del material presentado beneficiaría más a los oyentes que todo el conjunto vertido por el orador. Lo que se dice durante la primera media hora vale mucho más, si el sermón termina entonces, que las palabras dichas en otra media hora. Se sepulta entonces lo que se ha presentado antes.

Se me ha mostrado vez tras vez que nuestros ministros se equivocan al hablar tanto tiempo, pues deshacen la primera impresión que ejercen sobre sus oyentes. Se les presenta tanto material que no pueden retener ni digerir, de modo que todo les resulta confuso.

He hablado de esto delante de nuestros hermanos pastores, y les he rogado que no alarguen sus discursos. Hemos progresado algo en este sentido, con los mejores resultados, de manera que ha habido pocos discursos de más de una hora.

Mientras estaba en Norteamérica, se me dio luz acerca de usted en horas de la noche. Usted había estado hablando durante largo rato, y todavía creía que no había dicho todo lo que deseaba decir, y estaba pidiendo un poco más de tiempo. Un personaje digno y autorizado se levantó delante de usted, que estaba en el púlpito, y le dijo: “Le has dado a la gente, para su estudio, una gran cantidad de material; la mitad de todo eso habría sido de mucho más provecho que el total”. Si recibe el poder del Espíritu Santo, impresionará al oyente. El Espíritu Santo obra en el hombre; pero si hay puntos vitales que destacar y que el oyente necesita retener, un torrente de palabras borrará esa poderosa impresión, poniendo dentro de la vasija más de lo que puede retener, y ese gran esfuerzo se perderá. Reservar la última mitad para presentarla cuando la mente está fresca, equivaldrá a recoger los pedazos para que nada se pierda.

La verdad es un poder precioso, vitalizador. La exposición de la Palabra da luz y entendimiento a los simples. La verdad debiera exponerse con claridad, lentamente, con fuerza, para que impresione al oyente. Cuando se presenta algún aspecto de la verdad, es esencial que se la entienda para que se reciba todo su precioso alimento: el pan de vida, el maná del cielo. Que se recoja todo pedazo para que nada se pierda. Al presentar la verdad mediante la predicación de la Palabra, es importante que el oyente bien dispuesto no pierda nada. El Señor Jesús, mediante el Espíritu Santo, está tratando de llegar a la mente,

y la convicción se produce en el corazón y la conciencia; pero el exceso de material tiene efectos perjudiciales, pues borra la impresión hecha anteriormente. Hable poco, y despertará interés en escuchar una y otra vez. (Testimonios Para Los Ministros págs. 256-258)

Consultaos…

Matinal del 2 de Mayo de 2015

Consultaos

                        

La obra más grande está delante de nosotros. El peligro que amenaza nuestra utilidad y que será nuestra ruina si no se lo descubre y se lo vence, es el egoísmo: tener un concepto muy alto de nuestros planes, opiniones y labores, y actuar independientemente de nuestros hermanos. “Consultaos”, han sido las palabras que han repetido los ángeles una y otra vez.

Satanás puede actuar por medio de la mente de un hombre para desviar las cosas de su debido cauce; puede tener éxito con dos personas que ven las cosas de la misma manera; pero cuando participan varias mentes, hay mayor seguridad contra sus ardides. Se puede observar todo plan desde todos sus ángulos; se puede estudiar con más cuidado todo paso que se deba dar, de manera que no se inicie ninguna empresa que cause confusión, perplejidad y fracaso a la obra en que estamos empeñados. En la unión está la fuerza; en la división, la debilidad y la derrota.

Dios está guiando a un pueblo y preparándolo para la traslación. ¿Estamos en guardia como centinelas de Dios los que desempeñamos una parte en esta obra? ¿Estamos dispuestos a ser siervos de todos? ¿Estamos imitando al gran Modelo? (Testimonios Para Los Ministros pág. 252)

Evitemos las alusiones personales…

Matinal del 30 de Abril de 2015

Evitemos las alusiones personales

                        

En este momento de la historia del mundo tenemos una obra demasiado grande que hacer para emprender un nuevo tipo de conflicto al enfrentar el poder sobrenatural de los agentes satánicos. Debemos evitar las alusiones personales, por más que nos sintamos tentados a aprovechar ciertos actos y palabras. Con paciencia debemos dominar nuestras almas. Hermanos, poned de manifiesto que estáis completamente del lado del Señor. Revele la santa Palabra de Dios la transgresión y el pecado, y manifieste el poder santificador de la verdad en los corazones humanos. No déis cabida a un espíritu arrogante que malogre la obra de Dios. Hay razones para agradecer al Señor en todo momento por el privilegio de estar relacionados con él.

Se necesita contrición de alma cada día, y el Señor declara el gran beneficio que reciben los que humillan su corazón y se esconden en Cristo. “Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados”. “Miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra”. “Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu”. “Este pobre clamó, y le oyó el Señor, y lo libró de todas sus angustias. El ángel del Señor acampa alrededor de los que le temen, y los defiende”. 

Dejad que los que odian la ley del Señor se enfurezcan y vuelquen sus anatemas contra los que tienen valor moral para recibir y vivir la verdad. El Señor es nuestra fortaleza. Nuestra seguridad estriba no en confiar en el yo, sino en permitir que el Señor sea quien obre su voluntad en nosotros y por medio de nosotros. Mantengamos un espíritu contrito y humilde, que el Señor lo vivificará. (Testimonios Para Los Ministros págs. 249-250)

Cómo tratar a los que se oponen…

Matinal del 29 de Abril de 2015

Cómo tratar a los que se oponen

                        

Deben cultivarse la sensibilidad y la nobleza de alma; el espíritu de verdad y justicia debe dominar nuestra conducta, nuestras palabras y nuestra pluma. “El hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente”. Si el ministro, cuando está frente a su congregación, ve una sonrisa de incredulidad en el rostro de los opositores, debe actuar como si no la viera. Si alguien fuera tan descortés como para reírse y manifestar desprecio, no refleje el ministro el mismo espíritu ni en su voz ni en su actitud. Mostrad que vosotros no manejáis tales armas. Muy a menudo escribe la pluma palabras hirientes, y al repetir las declaraciones de los defensores del error, nuestros hermanos a veces difunden el error. Esto es una equivocación. Presente vuestra pluma la verdad avanzada.

El Espíritu Santo no obra por medio de hombres que se complacen en ser ásperos y criticones. Ese espíritu se cultiva al enfrentar a los polemistas, y algunos se han habituado a estar siempre listos para combatir. Esto deshonra a Dios. No déis estocadas; no aprendáis la estrategia de Satanás en su escuela. El Espíritu Santo no inspira las palabras de censura. Un tiempo de angustia está ante nosotros, y toda alma honesta, que no ha tenido la luz de la verdad, se decidirá entonces por Cristo. Los que creen la verdad tienen que convertirse de nuevo cada día. Entonces serán vasos de honra.

No repitáis las palabras de vuestros opositores, ni discutáis con ellos. Enfrentáis no sólo a hombres, sino a Satanás y sus ángeles. Cristo no vilipendió a Satanás por causa del cuerpo de Moisés. Si el Redentor del mundo, que conocía las torcidas y engañosas artes de Satanás, no se atrevió a vilipendiarlo, sino que santa y humildemente dijo: “Jehová te reprenda, oh Satanás”, ¿no es acaso prudente que sus siervos sigan su ejemplo? ¿Seguirán los hombres finitos una conducta que Cristo evitó porque habría dado a Satanás ocasión de pervertir, distorsionar y falsificar la verdad? (Testimonios Para Los Ministros págs. 248-249)

Menos del yo…

Matinal del 28 de Abril de 2015

Menos del yo

                        

Nuestros pastores ciertamente tienen que cambiar. En su corazón y en su carácter debe haber más de Cristo y menos del yo. Debemos ser representantes de nuestro Señor. Los que han tenido gran luz y preciosas oportunidades son responsables ante Dios, quien ha dado a cada hombre su obra. Nunca han de traicionar el sagrado cometido, sino que ciertamente han de ser la luz del mundo.

“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados”. Aquí hay una declaración que define el propósito del Señor hacia un pueblo corrompido e idólatra. “¿Cómo podré abandonarte, oh Efraín? ¿Te entregaré yo, Israel? ¿Cómo podré hacerte como Adma, o ponerte como a Zeboim? Mi corazón se conmueve dentro de mí, se inflama toda mi compasión”. ¿Tendrá que abandonar Dios a un pueblo, en favor del cual ha hecho algo tan grande, a saber, dar a su Hijo unigénito, la expresa imagen de sí mismo? Dios permite que su Hijo sea entregado por nuestras ofensas. El mismo asume los atributos del juez frente al portador del pecado, despojándose de las amorosas características de un padre. 

De este modo el amor se manifiesta en la forma más maravillosa a una raza rebelde. ¡Qué espectáculo para los ángeles! ¡Qué esperanza para el hombre, ya que “siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”! El justo sufrió por el injusto; llevó nuestros pecados en su propio cuerpo sobre el madero. “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?”

Como testigos escogidos por Dios, ¿valoramos la posesión adquirida por Cristo? ¿Estamos listos para hacer cualquier sacrificio que esté a nuestro alcance para ponernos bajo el yugo de Cristo, para cooperar con él y ser colaboradores de Dios? Todos los que resisten la prueba de Dios, obedeciendo sus mandamientos, aman a la raza humana que perece, como Cristo la amó. Siguen el ejemplo de Cristo, de trabajo fervoroso y abnegado, al buscar por los caminos y por los vallados a los encumbrados y a los humildes, a los ricos y a los pobres, y al llevar a todos el mensaje de que ellos son el objeto especial del amor y del tierno cuidado de Cristo. (Testimonios Para Los Ministros págs. 245-246)

El Carácter de Cristo…

Matinal del 21 de Abril de 2015

El Carácter de Cristo

 

                        

Tenemos el privilegio de ver a Jesús tal como él es, de conocerlo como a un Ser lleno de compasión, amabilidad y divina cortesía. Es bondadoso y misericordioso, y perdonará nuestros pecados. De él está escrito: “Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados”.

Debemos albergar amor y gratitud, debemos mirar a Jesús y ser transformados a su imagen. Así aumentarán nuestra confianza, esperanza, paciencia y valor. Estaremos bebiendo del agua de la vida de la cual Cristo habló a la mujer samaritana, diciendo: “Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva... Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna”. Esta agua representa la vida de Cristo y toda alma debe beberla entrando en relación viviente con Dios. Entonces la confianza bendita, humilde y agradecida será un principio permanente en el alma. El incrédulo temor será completamente arrasado ante la fe viviente. Contemplaremos el carácter de Aquel que nos amó primero.

Mediante la contemplación del incomparable amor de Dios nos apropiamos de su naturaleza. Cristo representó ante los hombres y los ángeles el carácter del Dios del cielo. Demostró que cuando la humanidad depende enteramente de Dios, los hombres pueden guardar sus mandamientos y vivir, y su ley será como la niña de sus ojos.

Los que preguntan por la senda de la vida no necesitan ser ricos ni sabios, eruditos u honrados; sin embargo Dios avivará su entendimiento de tal manera que puedan comprender lo que necesitan saber para ser salvos. La luz del cielo, proveniente del trono de Dios, está brillando sobre la tierra, y Cristo dice: “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo”. Su bondadosa invitación está saliendo hacia toda la humanidad; aquellos que la acepten hallarán vida y salvación. Pedro escribe: “Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús. Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia”. (Testimonios Para Los Ministros págs. 225-226)

El trato con las almas preciosas…

Matinal del 20 de Abril de 2015

El trato con las almas preciosas

                        

Los que ocupan cargos destacados, al entrar en contacto con las almas por las cuales Cristo murió, las considerarán preciosas, asignándoles a los hombres el valor que Dios les dio. Pero muchos, en lugar de proceder según la mente y el espíritu de Cristo, han tratado con aspereza, según el modo de ser de los hombres, a las almas adquiridas por la sangre de Cristo. Acerca de sus discípulos Cristo dice: “Todos vosotros sois hermanos”. Siempre deberíamos tener presente la relación que nos une, y recordar que un día habremos de enfrentar ante el tribunal de Cristo a aquellos con quienes nos encontramos aquí. Dios será el Juez y juzgará con justicia a cada uno.

Juan dice: “Vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras”. Considere cada uno de los que profesan el nombre de Cristo, que de cada acto de injusticia y de cada palabra áspera deberá dar cuenta ante el tribunal de Cristo. No será agradable volver a encontrarse con las palabras pronunciadas que han lastimado y herido a las almas, con las decisiones que han obrado contra las almas por las cuales Cristo murió. Toda acción será traída a juicio, y quedará manifiesto el espíritu que la impulsó. Quedará expuesto el fruto de toda exigencia egoísta y arbitraria, y los hombres verán el resultado de sus acciones tal como Dios lo ve. Verán que han apartado almas preciosas del camino recto tratando con ellas de una manera no cristiana. Estamos viviendo en el gran día de la expiación y ya es tiempo de que cada uno se arrepienta delante de Dios, confiese sus pecados y mediante la fe viviente confíe en los méritos de un Salvador crucificado y viviente. 

Mis hermanos y hermanas, ¿tendréis en cuenta que al tratar con la herencia de Dios no debéis seguir vuestras tendencias naturales? Los hijos de Dios son la posesión adquirida de Cristo, y ¡qué precio ha pagado por ellos! ¿Será hallado alguno de nosotros ayudando al enemigo de Dios y de los hombres en la tarea de desanimar y destruir a las almas? ¿Cuál será nuestra retribución si hacemos esta clase de obra? Debemos desarraigar de nuestra conversación todo aquello que sea áspero y severo. No debemos condenar a otros, y no lo haremos si somos uno con Cristo. Debemos representar a Cristo en nuestra forma de tratar con nuestros semejantes. Hemos de ser colaboradores de Dios ayudando a los que son tentados. No debemos animar a las almas a sembrar semillas de duda, porque producirán una cosecha funesta. Debemos aprender de Cristo, usar sus métodos, revelar su espíritu. Se nos amonesta: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús”. Debemos educarnos a nosotros mismos a creer en la palabra de Dios que se está cumpliendo en forma tan admirable y gloriosa. Si tenemos plena certidumbre de fe, no albergaremos dudas acerca de nuestros hermanos. (Testimonios Para Los Ministros págs. 224-225)

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