Los huesos secos
10
DE MAYO
La mano del Señor vino y se posó sobre mí, y en el espíritu del Señor me llevó hasta un valle que estaba lleno de huesos, y me puso en medio de ese valle.
EZEQUIEL 37:1
Hubo un tiempo en que los israelitas tuvieron que vivir en Babilonia a la fuerza. Un día, el profeta Ezequiel tuvo una visión, donde el Señor lo llevó a un valle. Allí vio un montón de huesos secos. Dios le preguntó a Ezequiel:
«¿Acaso estos huesos pueden vivir?».
Ezequiel contestó: «Señor poderoso, solo tú lo sabes».
Entonces, Dios mandó a Ezequiel que les dijera a los huesos: «jEscuchen la Palabra del Señor! Voy a devolverles el espíritu, y volverán a vivir. Los cubriré de músculos, carne y piel. Así sabrán que soy el Señor».
Ezequiel habló y los huesos comenzaron a temblar y a unirse entre sí. Se recubrieron de músculos y piel, pero no estaban vivos. Entonces, Dios le dijo a Ezequiel que hablara otra vez en el nombre del Señor, y las personas revivieron y se levantaron.
Dios le dijo a Ezequiel que Israel era como esos huesos secos. Su esperanza se había secado, pero Dios quería que Ezequiel les diera esperanza con estas palabras: «Yo, el Dios Todopoderoso, pondré mi Espíritu en ustedes para que puedan vivir. Los traeré de regreso a su tierra».
Hoy las personas son como esos huesos secos. A menos que sigan a Jesús, su esperanza se seca. Pero el Espíritu Santo puede infundirles vida y darles un lugar para vivir para siempre junto a Él. Cuando conoces a Jesús, puedes tener una esperanza eterna. —CB.
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DATO DIVERTIDO
Los humanos adultos tienen 206 huesos. Sin embargo, los bebés nacen con unos 300 huesos. A medida que crecen, algunos huesos se unen y se transforman en uno. Mas de la mitad de los huesos están en las manos y los pies.


