«Me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, excelentísimo Teófilo» (Lucas 1: 3).
Uno de los problemas al que se enfrenta la sociedad en el ámbito profesional en la actualidad, es el poco o nulo interés por la investigación. Para un estudiante resulta tedioso buscar un artículo científico y responder un cuestionario con sus propias palabras. Es más fácil copiar un párrafo y pegarlo, aunque no se tenga una clara comprensión del contenido.
En el texto de hoy, encontramos al médico Lucas afirmando que solo después de una exhaustiva investigación, se ha decidido a escribir a Teófilo los acontecimientos de la vida de Jesús. Es decir, él no registró la primera información que le llegó sin previa averiguación, sino que aplicó su corazón en la búsqueda de la verdad y solo entonces estuvo listo para contarla en una carta. Hoy el mundo carece de interés por hallar la verdad. Esta falta de interés por investigar la razón, el marco, el trasfondo y la veracidad de los hechos, salta de las aulas a los hogares. Esa misma falta de prudencia al comunicar hechos no comprobados, es una fuente de problemas entre los humanos.
Con bastante frecuencia las redes sociales son un caldo de cultivo para las mentiras, las cuales son compartidas con facilidad y con una rapidez increíble. No está demás afirmar que al enemigo de Dios le agrada que no tengamos interés en investigar, pues es el más interesado en que las mentiras se propaguen, ya que todas ellas son hijas de él. Sin embargo, cuando somos fieles escudriñadoras de las Escrituras y estas impregnan nuestra mente, difícilmente las mentiras pueden ser creídas por nuestro cerebro. Porque donde habita el Espíritu Santo, no hay lugar para el engaño; ni para crearlo ni para creerlo.
En los días finales de la historia que nos ha tocado vivir, debiera ser de nuestro interés profundizar en la lectura de material religioso, siendo en primer lugar la Biblia. Hemos de leer también material histórico para no ser víctimas de los engaños del enemigo quien solo busca causar pánico y disidencias entre el pueblo de Dios. No seamos propagadoras de mentiras, sino que con diligencia busquemos la verdad de los hechos para ser portadoras de una esperanza comprobada y que pronto tendrá cumplimiento con la segunda venida de nuestro Salvador.
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