«Pero si tenéis celos amargos y rivalidad en vuestro corazón, no os jactéis ni mintáis contra la verdad. No es ésta la sabiduría que desciende de lo alto, sino que es terrenal, animal, diabólica, pues donde hay celos y rivalidad, allí hay perturbación y toda obra perversa» (Santiago 3: 14-16).
Se presenta en un cuento de la Edad Media el caso de dos caballeros que estaban al servicio del Infante don Enrique. Estos dos hombres eran muy amigos y se tenían bastante respeto, amistad que no existía entre los caballos de ambos. Los corceles se tenían un odio feroz y estaban resueltos a hacer crecer su rivalidad. Cansados los caballeros de tal situación, le pidieron a don Enrique que vendiera sus caballos al rey de Túnez para que estos fueran echados a la jaula de su león y así lo hizo.
Cuando los caballos se vieron juntos, comenzaron a pelear como era su costumbre y querer demostrar quién era el más fuerte y el mejor. De pronto, el león salió de su guarida y comenzó a dirigirse hacia ellos. Los caballos, al ver al felino tan decidido al ataque, comenzaron a temblar de miedo y poco a poco se fueron acercando el uno al otro quedándose juntos a modo de protección. En un instante ambos arremetieron con patadas feroces contra el león, que no les pudo asestar ni siquiera un rasguño. Desde entonces los dos caballos perdieron la rivalidad que tenían y fueron tan amigos como ya lo eran sus dueños.167
El texto de hoy nos habla acerca de la rivalidad que suele presentarse entre los de la familia del Señor y nos afirma que, donde exista este desagradable sentimiento, solo habrá falsedad, confusión y toda clase de mal. ¿Te parece que dos personas que se dicen llamar hijas de Dios, pueden con-
tinuar en su servicio siendo rivales? Definitivamente no. Los caballos del cuento fueron desechados porque no podían ofrecer un servicio de calidad mientras estuvieran en constante conflicto; ni siquiera podían estar juntos en el mismo lugar.
Querida amiga, al igual que los caballos, nosotras estamos en este mundo donde un león enemigo de Dios está esperando vernos separadas, peleando y en rivalidad para poder atacarnos mientras estamos solas. La buena noticia es que si queremos salir triunfantes, hoy podemos reconciliarnos con aquellas personas con quienes hemos estado en conflicto y luchar juntas en unidad. ¿Has pensado que podrías perder la entrada a la vida eterna mientras estés en enemistad con otra persona?
#pdfelizsinrivalidades


