En lo que va de este año, hemos leído muchas citas que Elena de White escribió. Podríamos no haberlas tenido si Elena hubiera tomado otras decisiones. ¿Estás listo para leer parte de su historia?
Elena nació un 26 de noviembre como hoy, pero en 1827. Ella y su hermana gemela, Elisabeth, ayudaron desde pequeñas a su padre a fabricar sombreros. Sus padres tenían ocho hijos, y todos debían ayudar. Un día, cuando Elena volvía de la escuela, una compañera le tiró una piedra que le fracturó la nariz: la desfiguró para toda la vida, y ella quedó lastimada por semanas. Elena no pudo ya volver a la escuela, aunque lo intentó. Quizá fue su debilidad física lo que la ayudó a ser siempre dependiente de Dios y a desear siempre el cielo.
Elena esperaba la venida de Jesús en 1844, y formó parte de aquellos que decidieron estudiar más profundamente la Palabra de Dios y dieron origen a nuestra iglesia: la Iglesia Adventista del Séptimo Día.
En los comienzos de nuestra iglesia, Elena recibió muchas visiones, y el mensaje de Dios de llevar su verdad a otros. ¿Sabes? No fue fácil para ella decidir qué hacer. Mucha gente se burló de ella, declararon que mentía, que inventaba las visiones. Además, Elena era por naturaleza muy tímida, y le costaba hablar en público. Sin embargo, decidió aceptar ser la mensajera especial de Dios y ser obediente a su voz en todo. Tuvo momentos muy difíciles, como cuando su