4 de agosto – El sapo cornudo – La maravillosa creación de Dios

El sapo cornudo

“No buscan al Dios que los creó […], al que nos instruye y nos enseña por medio de los animales y las aves” Job 35:10, 11.

A Penny le gustaban los pequeños sapos cornudos que correteaban de un sitio a otro en los maceteros que rodeaban su casa. Le gustaba agarrarlos y acariciar sus suaves vientres. A los sapos no parecía importarles y ella siempre los dejaba en el lugar donde los había encontrado. Pero un día se llevó una gran sorpresa. Agarró un gran sapo cornudo que descansaba bajo un arbusto del jardín. El sapo se agitó y forcejeó tratando de liberarse, pero ella lo sujetó suavemente entre el pulgar y el tercer dedo, como había hecho muchas veces.

De repente, un montón de sangre cubrió sus manos. Gritó y soltó al sapo cornudo, que corrió a esconderse. Pero antes de que desapareciera, vio que la sangre había salido de los ojos del sapo. ¡Qué gran susto!

Los sapos cornudos no son sapos, son lagartos. Y tienen varias formas de protegerse. Pueden cubrir su cuerpo de espinas afiladas, a veces se inflan como un globo espinoso y saltan y silban. Pero la forma más repugnante de protegerse es lanzando sangre por los ojos. Los científicos aún no han descubierto cómo ni por qué lo hacen. ¿No te parece que son muy astutos?

Como dice el versículo de hoy, Dios nos enseña por medio de los animales. ¿Qué te enseñó un animal a ti?

Vicki

Vicki Redden

Trabaja para la revista Insight y disfruta con los niños
de todas las edades. Vive en Maryland con su esposo Ron y sus dos perros, y ha explorado la creación de Dios desde Australia hasta el jardín de su casa.

Dee Litten Reed

Creció en una granja de Virginia, Estados Unidos,
rodeada de animales de granja, así como de algunas criaturas silvestres que rescató. Le encanta visitar zoológicos y acuarios con su nieto Tommy. También disfruta observando a las ballenas que navegan frente a la costa de Ventura, en California.

Joelle Reed Yamada

Dejó de dar clases en la escuela durante un año para irse de mochilera a recorrer el mundo. Ella y su esposo Brent viven en una granja en Inglaterra. Es profesora de Psicología y está descubriendo lo que es ser granjera. Siempre cuida de su perrita Nala e intenta que no se meta en problemas.

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