«Si das tu pan al hambriento y sacias al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz y tu oscuridad será como el mediodía» (Isaías 58:10, RV95).
Si te sabes este himno, cántalo conmigo esta mañana. ¡Vamos! – «Nunca esperes el momento de una grande acción ni que pueda lejos ir tu luz.
Dale vida a los pequeños actos de atención, brilla en el sitio donde estés. Brilla en el sitio donde estés (2)
puedes con tu luz algún perdido rescatar. Brilla en el sitio donde estés.
Puedes en tu cielo alguna nube disipar, haz a un lado tu egoísmo cruel. Aunque solo un corazón pudieres consolar, brilla en el sitio donde estés».
Este canto fue uno de los primeros que aprendí en mi niñez y para mí era un deleite cantarlo con mi padre. Un día, leí la historia de cómo fue escrito y me quedé maravillada. Ina Duley era una joven muy activa y eficiente tanto en la iglesia como en la escuela, y a menudo salía a dar conferencias fuera de casa, viajando para llevar la luz del evangelio. Inesperadamente, la enfermedad de su padre hizo que Ina no pudiera salir de casa, pues debía hacerse cargo de la familia. Todo indicaba que su sueño de seguir compartiendo el amor de Cristo se vería frustrado, pero no fue así. En medio de esa situación, Dios la inspiró a escribir la alentadora letra de este canto, que nos sigue llenando del amor divino al día de hoy.
No tenemos que realizar grandes actos para sentir que brillamos por Jesús; no tenemos que esperar ir a lugares lejanos para llevar su Palabra; tampoco podemos esperar que las condiciones de nuestra vida sean libres de enfermedad, problemas o preocupaciones para entonces brillar para el mundo. Son las vidas que han pasado por tribulaciones y han vencido las que más impacto tienen sobre la vida de los demás.
¿En qué sitio te encuentras? ¿Estás brillando por Jesús en ese lugar? Hoy es un buen día para hacerlo. El mundo se envuelve cada vez más en las tinieblas del error. La gente muere por falta de amor y hay una gran necesidad de hombres y mujeres que estén dispuestos a alumbrar con sus actos de bondad. Hoy puedes brillar en la oscuridad de algún hogar, en la penumbra de la vida de un compañero de trabajo, en la lobreguez de tu comunidad y en esta nebulosa sociedad. Son los pequeños actos hechos con amor los que dan grandes resultados de vida.
Reflejemos hoy al Sol de justicia que es Cristo Jesús.
Posdata: Feliz de brillar por Jesús.


