CONSEJOS PARA LA SUAVIDAD
“La paciencia puede persuadir al príncipe, y las palabras suaves pueden quebrar los huesos”. Proverbios 25:15.
SUAVIDAD:
HABLAR BAJITO Y DULCE; SERENIDAD; LLOVIZNA MANSA; CARIÑO.
MI ORACIÓN: SEÑOR, QUE SEA MÁS SUAVE EN MIS PALABRAS. QUE SEA UN(A) NIÑO(A) TAL COMO JESÚS NOS ENSEÑA A SER.
Tú no lo recuerdas, pero seguramente tus papás te enseñaron muchas cosas cuando aún eras un bebé. Seguro te enseñaron valores como amar a Dios, respetar a los familiares, tener humildad y bondad. El libro de Proverbios trae consejos útiles para que tengamos sabiduría y tratemos bien a los demás. Hay varios consejos sobre cómo debemos cuidar nuestras palabras.
No solo una caída de la bicicleta o la espina de una flor pueden herirnos. Las palabras también pueden doler en nuestro corazón. A veces, las palabras son de ese amigo que no quiso jugar contigo o de tu hermano que te ha-bló de manera grosera. Le pude pasar a cualquier persona. Quizá tú le hayas dicho algo a un amigo o familiar que tam-bién le trajo tristeza.
Moisés, un gran líder del pueblo de Dios, pasó cuarenta años cuidando ovejas. Esa actividad le enseñó a ser man-so, suave y más sabio. Aprendió acerca de la simplicidad y, en muchos momentos de agitación, actuó con suavidad para con los israelitas.
Un consejo para ser más suave es pensar siempre dos o más veces antes de decirle algo a alguien. Trata a las per-sonas con respeto y cariño. Habla con las personas de la manera en que te gustaría que te trataran, incluso cuando alguien te hable con enojo o sea mal educado. Un consejo que leemos en la Biblia es: “La respuesta apacible desvía el enojo, pero las palabras ásperas encienden los ánimos” (Proverbios 15:1).


