Lunes 10 de julio – EL PODER DEL JESÚS EXALTADO

EL PODER DEL JESÚS EXALTADO

Mediante el Espíritu Santo, los creyentes pueden conocer “la incomparable grandeza de su poder hacia los que creemos, según la acción de su potencia. Ese poder Dios lo ejerció en Cristo cuando lo resucitó de los muertos, y lo sentó a su diestra en los cielos” (Efe. 1:19, 20).

Lunes: 10 de julio

EXPERIMENTAR LA PERCEPCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO
“No ceso de dar gracias por ustedes, recordándolos en mis oraciones; y pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, les dé espíritu de sabiduría y de revelación para que lo conozcamos mejor” (Efe. 1:16, 17).
Al reseñar sus oraciones, Pablo registra una petición central que presenta ante el Trono de Dios. Él ya ha constatado que el Espíritu Santo ha llegado a la vida de los creyentes al momento de su conversión (Efe. 1:13, 14). Ahora Pablo ora por una nueva bendición del Espíritu para que les dé la necesaria percepción espiritual en pro de una comprensión más profunda de Jesús (“… para que lo conozcamos mejor”, Efe. 1:17).
Pablo ora para que el Espíritu Santo dé una perspectiva especial a los creyentes, ¿sobre qué tres temas? Ver Efesios 1:17 al 19.   Efesios 1:17-19 17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, 18 alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, 19 y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza,
  1. Cuando Pablo ora para que ellos se percaten de “la esperanza a que fueron llamados” (Efe. 1:18), ora con el fin de que estén atentos a las intervenciones pasadas que Dios ya ha realizado para su salvación (Efe. 1:3–9, 11–13) y al glorioso futuro que él ha ideado para ellos (Efe. 1:10, 14).
  2. Cuando ora para que perciban “la riqueza de su gloriosa herencia en los santos” (Efe. 1:18), tiene en mente la idea veterotestamentaria de los creyentes como herencia de Dios (Deut. 9:29; 32:9; Zac. 2:12, comparar con Efe. 1:11). Desea que sepan que no solo poseen una herencia de Dios, sino además son la herencia de Dios, y Pablo quiere que entiendan su valor para Dios.
  3. Cuando Pablo ora pidiendo percepción espiritual acerca de “la incomparable grandeza de su poder hacia los que creemos” (Efe. 1:19), imagina al Espíritu Santo, que trae una nueva comprensión de la inmensidad del poder de Dios y lo lleva a la práctica en la vivencia de ellos.
  4. En todas estas oraciones, Pablo anhela que esta gente experimente personalmente lo que se le ha dado en Jesús.
¿Cómo puedes vivenciar mejor “la incomparable grandeza de su poder hacia los que creemos”? ¿Qué significa esto en la vida diaria?

Comentarios Elena G.W

Aquí se revelan las alturas de las realizaciones que podemos alcanzar mediante la fe en las promesas de nuestro Padre celestial, cuando cumplamos sus requerimientos. Tenemos acceso al trono de poder infinito mediante los méritos de Cristo. «El que aun a su propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?» Romanos 8:32…

Es el misterio de Dios en la carne, Dios en Cristo, la divinidad en la humanidad. Cristo se inclinó con una humildad sin paralelo, para que en su exaltación al trono de Dios también pudiera exaltar a aquellos que creen en él a un lugar con él en su trono…

«Mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos», se nos dará «el Espíritu de sabiduría y la revelación para su conocimiento» (Efesios 1:17), para que seamos capaces de «comprender con todos los santos cuál sea la anchura y la longitud y la profundidad y la altura, y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento», para que seamos «llenos de toda la plenitud de Dios» (Nuestra elevada vocación, p. 368).

Lo que necesitamos es conocer por experiencia a Dios y el poder de su amor como se revelan en Cristo. Debemos escudriñar las Escrituras diligentemente y con oración; nuestro entendimiento debe ser vivificado por el Espíritu Santo, y nuestro corazón debe elevarse a Dios con fe y esperanza y continua alabanza.

Por los méritos de Cristo, por su justicia que nos es imputada por la fe, debemos alcanzar la perfección del carácter cristiano. Se presenta nuestra obra diaria y de cada hora en las palabras del apóstol: «Puestos los ojos en el autor y consumador de la fe, en Jesús». Hebreos 12:2. Mientras hagamos esto, nuestro intelecto se esclarecerá, nuestra fe se fortalecerá y se confirmará nuestra esperanza; nos embargará de tal manera la visión de su pureza y hermosura, y el sacrificio que ha hecho para ponernos de acuerdo con Dios, que no tendremos disposición para hablar de dudas y desalientos.

La manifestación del amor de Dios, su misericordia y su bondad, y la obra del Espíritu Santo en el corazón para iluminarlo y renovarlo, nos colocan por la fe en una relación tan íntima con Cristo que, teniendo un claro concepto de su carácter, podemos discernir los magistrales engaños de Satanás. Mirando a Jesús, y confiando en sus méritos, nos apropiamos las bendiciones de la luz, de la paz y del gozo en el Espíritu Santo. Y en vista de las grandes cosas que Cristo ha hecho en nuestro favor, estamos listos para exclamar: «Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios». 1 Juan 3:1 (Testimonios para la iglesia, t. 5, pp. 694, 695).

Elena G.W

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