Jueves 13 de julio – EL PODER DEL JESÚS EXALTADO

EL PODER DEL JESÚS EXALTADO

Mediante el Espíritu Santo, los creyentes pueden conocer “la incomparable grandeza de su poder hacia los que creemos, según la acción de su potencia. Ese poder Dios lo ejerció en Cristo cuando lo resucitó de los muertos, y lo sentó a su diestra en los cielos” (Efe. 1:19, 20).

Jueves: 13 de julio

JESÚS, TODAS LAS COSAS Y SU IGLESIA

Los primeros cristianos vieron en el Salmo 110:1 una profecía de la exaltación de Jesús: “ ‘Dijo el Señor a mi Señor: “Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies” ’ ”. Leían el Salmo 8 de la misma manera, que afirma, hablando de Dios: “Todo pusiste bajo sus pies” (Sal. 8:6), los pies del “Hijo del hombre” (Sal. 8:4). Si bien creían que tenían sobre sus cabezas los poderes de las tinieblas en las regiones celestes, que amenazaban con subyugarlos, se aferraban a la verdad de que esos poderes estaban bajo los pies de Cristo.

Observa con atención que, luego de haber “someti[do] todas las cosas bajo sus pies [de Jesús]”, el Padre “lo constituyó por cabeza suprema de la iglesia” (Efe. 1:22; comparar con “lo dio como cabeza de todo a la iglesia”, NVI). Si bien “todas las cosas” es un término universal e inclusivo, Pablo todavía tiene en mente “todo […] poder”, de Efesios 1:21. Todas las cosas, incluyendo los poderes cósmicos, sobrenaturales y espirituales, están bajo los pies de Cristo, subordinados a él.

¿Qué beneficios ofrece a su iglesia la exaltación de Cristo al Trono cósmico y su gobierno sobre todas las cosas en el Cielo y en la Tierra? Efesios 1:22, 23.

 

Efesios 1:22-23

22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

Dios ha dado la victoria a Cristo sobre todos los poderes del mal. La iglesia, estrechamente identificada con Cristo, quien le provee todo lo que necesita, tiene garantizada la victoria sobre esos enemigos. El poder de Dios, manifestado en la resurrección de Cristo y en su exaltación sobre todo poder cósmico, se ha activado para la iglesia. Dios dio a la iglesia al Cristo victorioso, y esta iglesia está tan unida a él que se la llama el cuerpo de Cristo.

¿Cómo podemos los creyentes conocer al Cristo exaltado y experimentar el poder de Dios en nuestra vida? Pablo no menciona directamente ningún mecanismo ni estrategia para que esto ocurra. Sin embargo, es sugerente el hecho de que el pasaje sea parte de una “reseña de oración”. Pablo cree que Dios contestará su oración. Confirma la eficacia de celebrar el poder de Dios revelado en Cristo, en la misma presencia de Dios, y de pedir que se active en la vida de los creyentes.

¿Cuál ha sido tu experiencia con el poder de la oración? Es decir, no solo las oraciones contestadas sino la oración en general, y ¿cómo nos acerca la oración a Dios y al poder que nos ofrece Jesús?

Comentarios Elena G.W

Esperamos demasiado poco y recibimos de acuerdo con nuestra fe. No debemos aferrarnos a nuestros propios caminos, nuestros propios planes, nuestras propias ideas; hemos de ser reformados por la renovación de nuestras mentes para que podamos demostrar cuál es la voluntad de Dios, agradable y perfecta. Debemos vencer los pecados que nos acosan y derrotar los hábitos perversos. Las disposiciones y sentimientos inclinados al mal han de ser extirpados, para dar paso a caracteres y emociones santas, engendrados en nosotros por el Espíritu del Señor…

Por lo tanto, aferrémonos a este maravilloso poder por medio de una fe viva, orando y creyendo, confiando y trabajando. Entonces Dios hará lo que solo él puede hacer…

Entreguémonos a Jesús para ser moldeados y formados por él de modo que podamos ser hechos vasijas de gloria. Las tentaciones, las ideas, los sentimientos, todo debe rendirse a los pies de Cristo. Entonces el alma está preparada para escuchar las palabras divinas de instrucción. Jesús les dará a beber del agua que fluye del río de Dios. Bajo la apacible y suavizante influencia de su Espíritu, su frialdad e indiferencia desaparecerán. Cristo será en ustedes un manantial de agua que manará para vida eterna (Alza tus ojos, p. 216).

La oración de fe es la gran fortaleza del cristiano y ciertamente prevalecerá contra Satanás. Por eso él insinúa que no necesitamos orar. El detesta el nombre de Jesús, nuestro Abogado; y cuando acudimos sinceramente a él en busca de ayuda, la hueste satánica se alarma. Cuando descuidamos la oración actuamos de acuerdo con su propósito, porque entonces sus maravillas mentirosas se reciben con más facilidad. Lo que no logró cumplir con la tentación de Cristo, lo realiza estableciendo sus tentaciones engañosas delante de los seres humanos (Testimonios para la iglesia, t. l, p.267).

La oración es el aliento del alma. Es el secreto del poder espiritual. No puede ser sustituida por ningún otro medio de gracia, y conservar, sin embargo, la salud del alma. La oración pone al corazón en inmediato contacto con la Fuente de la vida, y fortalece los tendones y músculos de la experiencia religiosa. Descuídese el ejercicio de la oración, u órese irregularmente, de vez en cuando, según parezca propio, y se perderá la fortaleza en Dios. Las facultades espirituales perderán su vitalidad, la experiencia religiosa carecerá de salud y vigor.

Es únicamente en el altar de Dios donde podemos encender nuestras antorchas con fuego divino. Será únicamente la luz divina la que revelará la pequeñez, la ineptitud de la capacidad humana, y la que dará una clara visión de la perfección y pureza de Cristo. Es únicamente contemplando a Jesús como llegamos a desear ser semejantes a él; es únicamente al ver su justicia, como sentimos hambre y sed de poseerla; y únicamente cuando pidamos en oración ferviente nos otorgará Dios el deseo de nuestro corazón (Obreros evangélicos, p. 268).

Elena G.W

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