Miércoles 22 de noviembre – AYUDAR A LOS QUE SUFREN – MISIÓN EN FAVOR DE LOS NECESITADOS

MISIÓN EN FAVOR DE LOS NECESITADOS

“Y el Rey les dirá: ‘Les aseguro, cuanto hicieron a uno de estos mis hermanos pequeños, a mí me lo hicieron’ ” (Mat. 25:40).

Miércoles: 22 de noviembre

AYUDAR A LOS QUE SUFREN

 

¿Quién de nosotros no ha visto cuán dañado está realmente nuestro mundo? No importa si vivimos en un entorno de riqueza y materialismo o en un entorno de pobreza y necesidades materiales. La gente sufre, padece y lucha. Basta leer, por ejemplo, sobre la asombrosa cantidad de dinero que el mundo occidental gasta en antidepresivos cada año para entender que la riqueza material por sí sola ni siquiera se acerca a garantizar la felicidad o la paz.

“El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ungió para dar buenas nuevas a los pobres, me envió a sanar a los quebrantados de corazón, a pregonar a los cautivos libertad, a los ciegos vista, a dar libertad a los oprimidos” (Luc. 4:18). ¿Qué nos enseña esto acerca de lo que hizo Jesús y acerca de lo que nosotros, en nuestro ámbito, deberíamos hacer por los necesitados que nos rodean?

Dios nos llama a satisfacer las necesidades de todas las personas, aunque no sepamos cuándo aceptarán a Jesús, o si lo harán. Aunque ganarlos para Jesús es el fundamento de nuestra misión, necesitamos ayudar a los necesitados simplemente porque necesitan ayuda. Los ayudamos porque hemos aceptado a Jesús como nuestro Señor, y eso es lo que él nos llama a hacer.

El ejemplo de Jesús, de intentar satisfacer las necesidades de las personas, es un principio bíblico para seguir. No sabemos si cada persona que él ayudó lo aceptó o no.

Para verdaderamente ayudar a los demás, tenemos que ser conscientes de sus necesidades. Cada cultura tiene su forma de mostrar un trato amigable. En la India, es costumbre servir comida o bebida a las visitas. Es más fácil dar dinero a un desconocido que consolar a un amigo que acaba de perder a un ser querido. Lo que tu amigo puede necesitar quizá sea algo más que dinero o cosas materiales. A menudo, tu acompañamiento comprensivo al momento de una gran pérdida puede ser mucho más útil.

El importante principio de ser ayudantes de Jesús en favor de nuestros amigos comienza primero con el objetivo de mostrarles amor abnegado, de entender sus necesidades antes de intentar ofrecer ayuda. Bríndales la ayuda que necesitan, aunque no sepas si estarán dispuestos a seguir a Jesús.

Lee Mateo 25:34 al 40. ¿Cuál es el mensaje para nosotros?

Comentarios Elena G.W

Dios requiere de su pueblo que seamos mucho más compasivos y considerados hacia los caídos en desgracia de lo que estamos siéndolo. «La religión pura y sin mancha delante de Dios el Padre es esta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones y guardarse sin mancha del mundo» (Santiago 1: 27). Aquí se define la religión genuina. Dios requiere que la misma consideración que debiera darse a la viuda y al huérfano sea dada al ciego y a los que sufren bajo la aflicción de otras debilidades físicas. La benevolencia desinteresada es muy rara en el mundo de hoy…

Es extraño que profesos cristianos hagan caso omiso de las enseñanzas claras y positivas de la Palabra de Dios y no sientan remordimiento de conciencia. Dios coloca sobre ellos la responsabilidad de cuidar del desvalido, el ciego, el cojo, la viuda y el huérfano; pero muchos no hacen el menor esfuerzo por tenerlo en cuenta.

Hay una gran obra que hacer en nuestro mundo. Y a medida que nos acercamos al fin de la historia humana, esa tarea no disminuye en lo más mínimo; por lo contrario, cuando el perfecto amor de Dios more en el corazón, se realizarán maravillas (Mi vida hoy, p. 247).

El Señor tiene una gran obra para que hagamos, y él nos invita a contemplarlo, a confiar en él, a andar con él, y a conversar con él. Él nos invita a realizarle una entrega sin reservas de todo lo que tenemos y de todo lo que somos, para que cuando nos llame a sacrificarnos por él, estemos listos y dispuestos a obedecer. Gozaremos de la plenitud de la gracia divina únicamente cuando le entreguemos todo a Cristo. Conoceremos el significado de la verdadera felicidad únicamente cuando mantengamos el fuego ardiendo en el altar del sacrificio. Dios recompensará en el futuro a aquellos que han hecho el máximo en el presente… Él nos prueba cada día, bajo diferentes circunstancias; y elogia a sus obreros en cada esfuerzo sincero que estos realizan, no porque sean perfectos, sino porque están deseosos de trabajar desinteresadamente para él (Nuestra elevada vocación, p. 194).

Aunque el mundo necesita simpatía, aunque necesita las oraciones y la ayuda del pueblo de Dios, aunque necesita ver a Cristo en la vida de los que le siguen, los hijos de Dios necesitan igualmente oportunidades que atraigan sus simpatías, den eficiencia a sus oraciones y desarrollen en ellos un carácter semejante al Modelo divino.

Para proporcionar estas oportunidades, Dios colocó entre nosotros a los pobres, los infortunados, los enfermos y los dolientes. Son el legado de Cristo a su iglesia, y han de ser cuidados como el los cuidaría. De esta manera, Dios elimina la escoria y purifica el oro, dándonos la cultura del corazón y del carácter que necesitamos…

Al poner entre nosotros los pobres y los dolientes, el Señor nos prueba para revelarnos lo que hay en nuestros corazones…

El mundo se convencerá no tanto por lo que el púlpito enseña como por lo que la iglesia vive. El predicador anuncia la teoría del evangelio, pero la piedad práctica de la iglesia demuestra su poder (En los lugares celestiales, p. 326).

Elena G.W

comparte esta entrada:

Facebook
Twitter
Pinterest

Más entradas