Jueves 23 de noviembre – MAYOR AMOR – MISIÓN EN FAVOR DE LOS NECESITADOS

MISIÓN EN FAVOR DE LOS NECESITADOS

“Y el Rey les dirá: ‘Les aseguro, cuanto hicieron a uno de estos mis hermanos pequeños, a mí me lo hicieron’ ” (Mat. 25:40).

Jueves: 23 de noviembre

MAYOR AMOR

Como todos conocemos sobradamente, las necesidades nunca se acaban. Si estás dispuesto a ayudar a los demás, tendrás muchas oportunidades. Ya sean amigos cercanos o refugiados lejanos, la gente tiene necesidades, y debemos hacer lo que podamos, cuando podamos, para ayudar. Durante su ministerio terrenal, Jesús ayudó a los que no podían ayudarse a sí mismos. En algunos casos, él tomó la iniciativa y se acercó a los necesitados; en otros, como en el caso de los hombres que bajaron al paralítico desde el techo para llevarlo ante Jesús, fueron los amigos quienes tomaron la iniciativa.

“Nadie tiene mayor amor que este, que uno dé su vida por sus amigos” (Juan 15:13). ¿Cómo aplicamos este principio en nuestro ministerio por los demás?

Una familia misionera sirvió seis años en Trinidad y Tobago. Los primeros tres años vivieron en una comunidad predominantemente hindú y musulmana. Muchos hindúes se quejaban de que los cristianos rechazaban su invitación al servicio anual de Acción de Gracias. Un día, estos cristianos asistieron al servicio de Acción de Gracias de un nuevo amigo hindú. Lo hicieron siguiendo el ejemplo de Jesús: él visitaba a sus amigos cuando lo invitaban a sus celebraciones especiales. De hecho, el hinduismo enseña que los visitantes o los amigos traen bendiciones al hogar del anfitrión.

Intentemos empezar a hacer amigos esta semana siendo una bendición para alguien. En primer lugar, analiza tu contexto, comunidad, pueblo o ciudad. ¿Conoces a algún refugiado o inmigrante que viva allí? ¿Y la gente que vive en tu manzana? ¿Los conoces a todos? Sea cual fuere tu situación, entablar amistad con un desconocido no es tarea fácil. Oremos y pidamos ayuda a Dios. Él conoce a todos, incluso al desconocido del que puedes hacerte amigo. Recuerda, la meta es ser su amigo para que puedas ayudarlo conduciéndolo a Dios en busca de ayuda.

Desafío: Infórmate acerca de los extranjeros o los no cristianos que viven en tu país. Joshuaproject.net es un buen lugar para estudiar los grupos de personas no alcanzadas de tu cultura.

 

Desafío avanzado: Identifica a alguien dentro de tu esfera de influencia. Comienza a orar regularmente por esa persona después de responder las siguientes preguntas:

 

Esta persona, ¿es mi amiga, según el modelo de amistad de Jesús?

 

¿Conozco las necesidades de su vida?

 

¿Cómo puedo llevarla a Jesús para que la sane?

Comentarios Elena G.W

¿Cómo manifestó Cristo su amor por los pobres mortales? Por el sacrificio de su propia gloria, sus propias riquezas, y aun su propia vida preciosísima. Cristo consintió en vivir una vida de humillación y grandes sufrimientos. Se sometió a las crueles burlas de una multitud furiosa y criminal, y a la muerte más dolorosa en la cruz. Dijo Cristo: «Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando». Juan 15:12-14. Damos evidencia de ser los amigos de Cristo cuando manifestamos obediencia implícita a su voluntad… ¿Quiénes están obedeciendo el mandamiento de amarse unos a otros así como Jesús los ha amado? [Si obedecemos] el mandamiento de Cristo [debiéramos] tener un amor más firme, profundo y abnegado de lo que jamás [hemos] desplegado hasta ahora (Testimonios para la iglesia, t. 1, p. 597).

Nuestro amor es frecuentemente egoísta, porque lo confinamos a límites prescritos. Cuando nos coloquemos en estrecha unión y compañerismo con Cristo, nuestro amor y comprensión, así como nuestras obras de benevolencia se profundizarán y ensancharán y fortalecerán con el ejercicio. El amor y el interés de los seguidores de Cristo debe ser tan amplio como el mundo. Aquellos que viven meramente para «mí y lo mío» no alcanzarán el cielo…

Alrededor de ustedes hay quienes tienen aflicciones, que necesitan palabras de comprensión, amor y ternura, y nuestras oraciones humildes y solidarias. Algunos están sufriendo bajo la mano de hierro de la pobreza, algunos con enfermedad, y otros con angustias, desaliento y tristeza. Como Job, ustedes debieran ser ojos para el ciego y pies para el cojo, e inquirir en la causa que no conocen y estudiarla con el propósito de aliviar sus necesidades y ayudar precisamente donde más ayuda necesitan (Testimonios para la iglesia, t. 3, pp. 581, 582).

Mientras más de cerca nos asemejemos al Señor en carácter, mayor será nuestro amor hacia aquellos por quienes él murió. Los cristianos que manifiestan un espíritu de amor desinteresado los unos por los otros, están dando un testimonio que los incrédulos no pueden negar ni resistir. Es inestimable el poder de semejante ejemplo. Nada derrotará con más éxito los artificios de Satanás y sus emisarios, nada edificará mejor el reino del Redentor, como el amor de Cristo manifestado por los miembros de la iglesia…

No importa cuán elevada sea su profesión, aquel cuyo corazón no ha sido imbuido por el amor hacia Dios y su prójimo no es discípulo de Cristo. Aunque posea una gran fe, y aun tenga el poder de hacer milagros, de todos modos, sin amor, su fe no sirve para nada. Podrá manifestar gran liberalidad, pero si reparte sus bienes para alimentar a los pobres impelido por otro motivo que no sea el amor genuino, su obra no lo hará acreedor del favor de Dios (Testimonios para la iglesia, t. 5, pp. 156, 157).

Elena G.W

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