No puedo huir
8
DE ABRIL
Y Jonas se levantó para irse a Tarsis y huir de la presencia del Señor…
JONÁS 1:3
Dios le dijo al profeta Jonás que fuera a una ciudad llamada Nínive. Los habitantes de Ninive hacían muchas cosas malas, y Dios quería que Jonás les predicara.
Pero Jonás no quería ir allí. En lugar de obedecer a Dios, se subió a un barco que iba en la dirección contraria.
Jonás pensó que podía huir de Dios, pero mientras Jonás estaba en el barco, Dios envió un viento fuerte que agitó el mar. Hasta los marineros tenían miedo de ahogarse.
Los marineros descubrieron que Dios había agitado el mar debido a Jonás y lo arrojaron al agua. El mar se calmó, y los marineros quedaron maravillados por el poder de Dios.
Sin embargo, algo aún más maravilloso estaba por suceder.
¡Dios envió a un inmenso pez para que se tragara a Jonás! Jonás estuvo en la panza del pez durante tres días y tres noches, y oró a Dios. Entonces, el Señor hizo que el pez escupiera a Jonás en la costa.
Una vez más, Dios le dijo a Jonás que fuera a Nínive. Esta vez, Jonás obedeció. Le predicó al pueblo y todos se arrepintieron de lo que habían hecho mal. Clamaron a Dios y El los perdonó.
A veces, Dios nos da una tarea que parece grande o temible. Pero si confiamos en El, el Señor siempre nos dará el poder para hacer lo que nos pide. —CB
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DATO DIVERTIDO
Algunos piensan que el cachalote o el tiburón blanco pueden haber sido el «gran pez» de la historia de Jonás. Las dos son grandes criaturas que nadan en el Mar Mediterráneo.


