Más o menos
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DE JUNIO
«Él debe tener cada vez más importancia y yo, menos».
JUAN 3:30 NTV
Cuando estudias matemática, aprendes sobre ideas como «más que» y «menos que». Cinco es más que cuatro. Seis es menos que siete. Los números pueden ser más grandes o más pequeños que otros, pero cuando hablamos de las personas, Dios nos ve a todos iguales. Nadie es más grande que otro… excepto Jesús. El es más grande que todos nosotros, porque es el Hijo de Dios.
Juan el Bautista era el primo de Jesús. Tenía un propósito muy especial: preparar a las personas para Jesús. Aunque predicaba en el desierto, mucha gente iba a verlo y escucharlo. Quizá algunos querían ver su ropa graciosa, ya que usaba un abrigo hecho de pelo de camello. ¡Tal vez otros querían ver cómo comía langostas! Pero cuando llegaban, Juan les contaba cómo apartarse de sus pecados y bautizarse.
Algunos de los líderes religiosos no confiaban en Juan.
Querían saber bien quién era. Entonces, le preguntaron si era un profeta especial o el Mesías, el Salvador elegido por Dios.
Juan respondió: «No lo soy. Yo soy la voz que clama en el desierto: “prepara el camino al Señor””.
Juan les dijo a todos que su tarea era guiar a los demás a Jesús. Muchos iban a verlo para confesar las cosas malas que habían hecho, y le pedían que los bautizara. Un día,
¡Juan incluso bautizó a Jesús! Pero Juan dejó bien en claro que Jesús era más grande que él.
Podemos ser como Juan cuando les hablemos a otros de Jesús. Nosotros tenemos cada vez menos importancia, iy Jesús más! —CB
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Juan 3:31-36.
¿Qué nos dicen estos versículos sobre Jesús?


