Dios siempre primero
2
DE SEPTIEMBRE
«Su Majestad va a ver que nuestro Dios […] puede librarnos de ese ardiente horno de fuego, y también puede librarnos del poder de Su Majestad. Pero aun si no lo hiciera, [… no serviremos a sus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que ha mandado erigir». DANIEL 3:17-18
Nabucodonosor, el rey de Babilonia, había construido un gran ídolo de oro. Todos los gobernantes de Babilonia fueron a verlo. El rey anunció: «Todos deben inclinarse y adorar al ídolo cuando escuchen la música sonar. El que no se incline será arrojado a un horno de fuego».
Tres jóvenes israelitas tenían una posición de honor en la casa del rey. Se llamaban Sadrac, Mesac y Abednego.
Pero como amaban a Dios, no querían adorar al ídolo del rey. Algunos funcionarios estaban celosos de estos tres israelitas y le dijeron al rey que estaban rompiendo la ley. ¡El rey Nabucodonosor se puso furioso! Entonces, llamó a Sadrac, Mesac y Abednego a su corte.
«¿Es verdad que no se inclinan a adorar al ídolo de oro? —les preguntó—. Si no lo adoran, los arrojarán al horno. ¡Ningún dios podrá salvarlos!».
Sadrac, Mesac y Abednego contestaron: «Nuestro Dios puede salvarnos».
Nabucodonosor estaba tan furioso que hizo calentar el horno siete veces más de lo habitual. Sus soldados ataron a los tres jóvenes y los arrojaron al horno. Pero, cuando el rey miró dentro del horno, ¡vio cuatro hombres en lugar de tres! Un ángel estaba con Sadrac, Mesac y Abednego, y los guardó para que no se quemaran.
El rey Nabucodonosor se dio cuenta de que Dios es real. «Ningún otro Dios puede salvar a su pueblo así», dijo el rey. Entonces, hizo una nueva ley que decretaba que nadie podía hablar en contra de Dios.
El Dios que salvó a estos jóvenes israelitas es el mismo al que servimos hoy. Nadie es más grande que Él. -TM
LEER MÁS
Lee Isaias 43:1-2.
¿Qué promesa le hace Dios a su pueblo en estos versículos?
DATO DIVERTIDO
El ídolo de oro que construyó Nabucodonosor medía unos 27 metros de alto y casi 3 metros de ancho.


