¡Vacas saltando!
“¡Aleluya! La salvación, la gloria y el poder son de nuestro Dios” Apocalipsis 19:1.
Vivo en una granja productora de leche en el suroeste de Inglaterra. Un domingo por la mañana, poco después de habernos mudado, alguien llamó a la puerta de la casa, despertándonos a mi esposo Brent y a mí. Colin, un vecino, nos dijo que si podíamos salir de la casa en cinco minutos presenciaríamos un “acontecimiento que ocurre solo una vez al año”. Así que tomamos nuestros abrigos y la cámara, y nos encaminamos al corral de la parte superior.
Aquí en Cornualles, donde hace frío gran parte del año, las vacas (que son siete) pasan los meses de invierno en un establo semicerrado. En los establos las alimentan y las cuidan, pero no tienen mucho espacio para moverse. Con todas esas vacas en un recinto cerrado, ya te puedes imaginar que el olor es bastante fuerte. Pero en primavera, cuando los campos empiezan a secarse, se las deja salir para que se alimenten y tomen el sol.
Ciertamente no estábamos preparados para lo que vimos. Cuando Colin abrió la puerta del granero, las vacas salieron corriendo y retozando por el camino hasta el campo cubierto de hierba. Saltaban alegremente y mugían ruidosamente. Eran como niños que por fin salen al recreo. Se daban cabezazos, se revolcaban por la hierba, se perseguían y mugían sin parar. Era un espectáculo asombroso.
Aquella experiencia me hizo pensar en el Cielo. Estar aquí en la Tierra, rodeados de pecado, desdicha y oscuridad es como estar atrapados todo el invierno en un granero maloliente. Me muero de ganas de que llegue el día en que podamos correr, saltar, reír y cantar en el Cielo, y caer en aquel pasto perfecto ante el trono de Dios.
Joelle
Vicki Redden
Trabaja para la revista Insight y disfruta con los niños
de todas las edades. Vive en Maryland con su esposo Ron y sus dos perros, y ha explorado la creación de Dios desde Australia hasta el jardín de su casa.
Dee Litten Reed
Creció en una granja de Virginia, Estados Unidos,
rodeada de animales de granja, así como de algunas criaturas silvestres que rescató. Le encanta visitar zoológicos y acuarios con su nieto Tommy. También disfruta observando a las ballenas que navegan frente a la costa de Ventura, en California.
Joelle Reed Yamada
Dejó de dar clases en la escuela durante un año para irse de mochilera a recorrer el mundo. Ella y su esposo Brent viven en una granja en Inglaterra. Es profesora de Psicología y está descubriendo lo que es ser granjera. Siempre cuida de su perrita Nala e intenta que no se meta en problemas.


