Sentidos asombrosos
“¿Acaso no lo sabes? ¿No lo has oído? El Señor, el Dios eterno, el creador del mundo entero, no se fatiga ni se cansa; su inteligencia es infinita” Isaías 40:28.
La vista, el olfato, el oído, el gusto y el tacto son los cinco sentidos que Jesús creó en cada uno de nosotros. Algunos tenemos un sentido del oído un poco más desarrollado, otros tienen gran capacidad de detectar sabores y otros pueden ver con claridad a grandes distancias.
Curiosamente, también existe una gran variedad dentro del reino animal. Los murciélagos pueden sentir el calor de un animal a unos 16 centímetros de distancia utilizando su nariz. Las abejas pueden sentir el gusto en las mandíbulas, las extremidades anteriores y las antenas. Las mariposas tienen receptores gustativos en las patas. El cuerpo de las lombrices está cubierto de ellos y la lengua de las serpientes no tiene receptores gustativos.
Los ojos de los camaleones y de los caballitos de mar les permiten mirar dos cosas diferentes a la vez. La vieira tiene 100 ojos alrededor del caparazón. Los ojos de una libélula tienen 30.000 lentes (cada uno de nuestros ojos solo tiene una). El ojo de un calamar gigante mide 25 centímetros, mientras que nuestros ojos miden solamente 2,5 centímetros.
Cuando echamos un vistazo a la creación de Jesús, parece que es infinita. Es maravilloso encontrar tanta variedad. ¡Agradezcamos hoy que Jesús no es un diseñador aburrido!
Joelle
Vicki Redden
Trabaja para la revista Insight y disfruta con los niños
de todas las edades. Vive en Maryland con su esposo Ron y sus dos perros, y ha explorado la creación de Dios desde Australia hasta el jardín de su casa.
Dee Litten Reed
Creció en una granja de Virginia, Estados Unidos,
rodeada de animales de granja, así como de algunas criaturas silvestres que rescató. Le encanta visitar zoológicos y acuarios con su nieto Tommy. También disfruta observando a las ballenas que navegan frente a la costa de Ventura, en California.
Joelle Reed Yamada
Dejó de dar clases en la escuela durante un año para irse de mochilera a recorrer el mundo. Ella y su esposo Brent viven en una granja en Inglaterra. Es profesora de Psicología y está descubriendo lo que es ser granjera. Siempre cuida de su perrita Nala e intenta que no se meta en problemas.


