10 de junio – Las violetas – La maravillosa creación de Dios

Las violetas

“Por sus acciones se conoce si un joven se conduce con rectitud” Proverbios 20:11.

Conozco una familia de flores que crecen en muchos lugares diferentes. Pueden crecer en los bosques sombreados, en prados luminosos y soleados, y en pantanos húmedos. Incluso pueden crecer en tu jardín. Sus florecillas pueden ser de diferentes formas y tamaños. Algunas son moradas, algunas son amarillas y moradas, pero todas son violetas.

Algo que tienen en común todos los tipos de violetas es que cada pequeña flor tiene una pequeña puerta custodiada por partes de la flor. Para llegar al dulce néctar de la flor, los insectos tienen que meter la lengua por la puertecita. Y lo creas o no, solo los insectos que ayudan a la violeta pueden meter la lengua por esa puerta.

Esta pequeña puerta impide que insectos como las hormigas entren y roben todo el néctar. La puerta también cepilla con polen a los insectos que logran pasar. Cuando los insectos se van, se llevan el polen con ellos a otras flores.

La puertecita de la violeta protege su precioso néctar, de la misma manera que tú y yo debemos proteger la puerta de nuestro corazón. Con la ayuda de Jesús, puedes proteger tu corazón y tu mente, dejando entrar solo las cosas buenas y útiles, y dejando fuera las malas. Hoy, decide ser como una violeta: cierra la puerta de tu corazón a Satanás y a las cosas malas que quiere traer a tu vida.

Vicki

Vicki Redden

Trabaja para la revista Insight y disfruta con los niños
de todas las edades. Vive en Maryland con su esposo Ron y sus dos perros, y ha explorado la creación de Dios desde Australia hasta el jardín de su casa.

Dee Litten Reed

Creció en una granja de Virginia, Estados Unidos,
rodeada de animales de granja, así como de algunas criaturas silvestres que rescató. Le encanta visitar zoológicos y acuarios con su nieto Tommy. También disfruta observando a las ballenas que navegan frente a la costa de Ventura, en California.

Joelle Reed Yamada

Dejó de dar clases en la escuela durante un año para irse de mochilera a recorrer el mundo. Ella y su esposo Brent viven en una granja en Inglaterra. Es profesora de Psicología y está descubriendo lo que es ser granjera. Siempre cuida de su perrita Nala e intenta que no se meta en problemas.

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