Lunes 23 de junio – UNA OBRA DE ARREPENTIMIENTO – IMÁGENES DEL FIN

IMÁGENES DEL FIN

“Y él respondió: ‘Soy hebreo, y venero al Señor, Dios de los cielos, que hizo la tierra y el mar’ ” (Jon. 1:9).

Lunes: 23 de junio

UNA OBRA DE ARREPENTIMIENTO

Jonás tenía un mensaje inequívoco para el pueblo de Nínive: “Jonás entró en la ciudad y caminó un día pregonando: ‘De aquí a cuarenta días Nínive será destruida’ ” (Jon. 3:4). El lugar estaba condenado. ¿Acaso no era un anuncio directamente proveniente de un profeta del Señor? Sin embargo, ¿qué ocurrió con Nínive?

Lee Jonás 3:5 al 10. ¿Por qué no se cumplió esta profecía?

 

Jonás 3:5-10

Y los hombres de Nínive creyeron a Dios, y proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos. Y llegó la noticia hasta el rey de Nínive, y se levantó de su silla, se despojó de su vestido, y se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza. E hizo proclamar y anunciar en Nínive, por mandato del rey y de sus grandes, diciendo: Hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna; no se les dé alimento, ni beban agua; sino cúbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios fuertemente; y conviértase cada uno de su mal camino, de la rapiña que hay en sus manos. ¿Quién sabe si se volverá y se arrepentirá Dios, y se apartará del ardor de su ira, y no pereceremos? 10 Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.

Toda la ciudad se arrepintió y la destrucción anunciada fue evitada, al menos por un tiempo. “Su condenación fue evitada; el Dios de Israel fue exaltado y honrado en todo el mundo pagano, y su Ley fue reverenciada. Nínive no debía caer hasta muchos años más tarde, presa de las naciones circundantes, porque se olvidó de Dios y manifestó un orgullo jactancioso” (Elena de White, Profetas y reyes, p. 202).

¿Podemos esperar que algo así ocurra en los últimos días como resultado del mensaje final dirigido al mundo caído? Sí y no. Muchos prestarán atención al llamado: “Y oí otra voz del cielo que decía: ‘¡Salgan de ella, pueblo mío, para que no participen de sus pecados y no reciban de sus plagas!’ ” (Apoc. 18:4). Habrá personas en todo el mundo que se pondrán de pie y guardarán “los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” en desafío a la bestia (Apoc. 14:12). Estas personas, como las de Nínive, se librarán del juicio que sobrevendrá a los perdidos. Algunas profecías, como la de que Nínive sería destruida, son condicionales. La ciudad sería destruida si el pueblo no se apartaba de su maldad (ver Jer. 18:6-10). Sin embargo, otras profecías se cumplirán independientemente de la respuesta humana. Por ejemplo, las profecías mesiánicas acerca de la primera y la segunda venidas de Cristo, la marca de la bestia, el derramamiento de las plagas y la persecución al final del tiempo no son eventos condicionales. Lo que los seres humanos hagan y las decisiones que tomen determinarán de qué lado estarán cuando se desarrollen los acontecimientos finales predichos por los profetas.

¿Qué decisiones estás tomando ahora que podrían determinar cuáles tomarás cuando surja la cuestión de adorar a Dios o la imagen de la bestia?

Comentarios Elena G.W

La tolerancia de Dios ha sido muy grande, tan grande que cuando consideramos el continuo desprecio manifestado hacia sus santos mandamientos, nos asombramos. El Omnipotente ha ejercido un poder restrictivo sobre sus propios atributos. Pero se levantará ciertamente para castigar a los impíos, que con tanta audacia desafían las justas exigencias del Decálogo.

Dios concede a los hombres un tiempo de gracia; pero existe un punto más allá del cual se agota la paciencia divina y se han de manifestar con seguridad los juicios de Dios. El Señor soporta durante mucho tiempo a los hombres y las ciudades, enviando misericordiosamente amonestaciones para salvarlos de la ira divina; pero llegará el momento en que ya no se oirán las súplicas de misericordia, y el elemento rebelde que continúe rechazando la luz de la verdad quedará raído, por efecto de la misericordia hacia él mismo y hacia aquellos que podrían, si no fuese así, sentir la influencia de su ejemplo (Profetas y reyes, pp. 206, 207).

El mensaje de Dios para los habitantes de la tierra hoy es: «Por tanto, también vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del hombre ha de venir a la hora que no pensáis». Mateo 24:44. Las condiciones que prevalecen en la sociedad, y especialmente en las grandes ciudades de las naciones, proclaman con voz de trueno que la hora del juicio de Dios ha llegado, y que se acerca el fin de todas las cosas terrenales. Nos hallamos en el mismo umbral de la crisis de los siglos. En rápida sucesión se seguirán unos a otros los castigos de Dios: incendios e inundaciones, terremotos, guerras y derramamiento de sangre. No debemos quedar sorprendidos en este tiempo por acontecimientos grandes y decisivos; porque el ángel de la misericordia no puede permanecer mucho más tiempo para proteger a los impenitentes.

«Porque he aquí que Jehová sale de su lugar, para visitar la maldad del morador de la tierra contra él; y la tierra descubrirá sus sangres, y no más encubrirá sus muertos». Isaías 26:21. Se está preparando la tempestad de la ira de Dios; y solo subsistirán los que respondan a las invitaciones de la misericordia, como lo hicieron los habitantes de Nínive bajo la predicación de Jonás, y sean santificados por la obediencia a las leyes del Gobernante divino. Solo los justos serán escondidos con Cristo en Dios hasta que pase la desolación (Profetas y reyes, pp. 207, 208).

A pesar de lo impía que Nínive había llegado a ser, no estaba completamente entregada al mal… en aquella ciudad muchos procuraban algo mejor y superior, y que si se les concedía oportunidad de conocer al Dios viviente, renunciarían a sus malas acciones y le adorarían. De manera que en su sabiduría Dios se les reveló en forma inequívoca, para inducirlos, si era posible, a arrepentirse (Profetas y reyes, p. 198).

Elena G.W

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