IMÁGENES DEL FIN
“Y él respondió: ‘Soy hebreo, y venero al Señor, Dios de los cielos, que hizo la tierra y el mar’ ” (Jon. 1:9).
Miércoles: 25 de junio
EL SECAMIENTO DEL ÉUFRATES
Uno de los puntos fuertes de Babilonia era el río Éufrates, que fluía bajo sus murallas y proveía a la ciudad un suministro ilimitado de agua. Pero ese resultó ser a la vez su punto débil. Nitocris, una antigua reina babilónica, había realizado obras a lo largo del río con el fin de convertirlo en una ruta de acceso a la ciudad. Durante el proceso, desvió el río hacia un pantano para que los obreros pudieran trabajar con comodidad. Ciro se dio cuenta de que podía hacer lo mismo y disminuyó el nivel del Éufrates lo suficiente como para que sus tropas pudieran penetrar en la ciudad por debajo de la muralla. Una vez traspuestas las murallas, descubrió que los muros defensivos que bordeaban el río a lo largo de la ciudad estaban desguarnecidos, y conquistó la ciudad en una sola noche. El antiguo historiador griego Heródoto dice que “quienes vivían en el centro de Babilonia no tenían idea de que los suburbios habían caído, pues era una época de fiesta y todos estaban entregados a la danza y los placeres” (Herodotus, The Histories, trad. por Tom Holland [Nueva York: Penguin, 2015], p. 94). No cabe duda de que se trata de la fiesta descrita en Daniel 5.
Lee Daniel 5:18 al 31 y Apocalipsis 16:12 al 19. ¿Qué paralelismos encuentras entre algunas de las plagas del Apocalipsis y la historia de la caída de Babilonia?
Daniel 5:18-31
18 El Altísimo Dios, oh rey, dio a Nabucodonosor tu padre el reino y la grandeza, la gloria y la majestad. 19 Y por la grandeza que le dio, todos los pueblos, naciones y lenguas temblaban y temían delante de él. A quien quería mataba, y a quien quería daba vida; engrandecía a quien quería, y a quien quería humillaba. 20 Mas cuando su corazón se ensoberbeció, y su espíritu se endureció en su orgullo, fue depuesto del trono de su reino, y despojado de su gloria. 21 Y fue echado de entre los hijos de los hombres, y su mente se hizo semejante a la de las bestias, y con los asnos monteses fue su morada. Hierba le hicieron comer como a buey, y su cuerpo fue mojado con el rocío del cielo, hasta que reconoció que el Altísimo Dios tiene dominio sobre el reino de los hombres, y que pone sobre él al que le place. 22 Y tú, su hijo Belsasar, no has humillado tu corazón, sabiendo todo esto; 23 sino que contra el Señor del cielo te has ensoberbecido, e hiciste traer delante de ti los vasos de su casa, y tú y tus grandes, tus mujeres y tus concubinas, bebisteis vino en ellos; además de esto, diste alabanza a dioses de plata y oro, de bronce, de hierro, de madera y de piedra, que ni ven, ni oyen, ni saben; y al Dios en cuya mano está tu vida, y cuyos son todos tus caminos, nunca honraste. 24 Entonces de su presencia fue enviada la mano que trazó esta escritura. 25 Y la escritura que trazó es: MENE, MENE, TEKEL, UPARSIN. 26 Esta es la interpretación del asunto: MENE: Contó Dios tu reino, y le ha puesto fin. 27 TEKEL: Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto. 28 PERES: Tu reino ha sido roto, y dado a los medos y a los persas. 29 Entonces mandó Belsasar vestir a Daniel de púrpura, y poner en su cuello un collar de oro, y proclamar que él era el tercer señor del reino. 30 La misma noche fue muerto Belsasar rey de los caldeos. 31 Y Darío de Media tomó el reino, siendo de sesenta y dos años.
Apocalipsis 16:12-19
12 El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates; y el agua de este se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente. 13 Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas; 14 pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso. 15 He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza. 16 Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón. 17 El séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho está. 18 Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra. 19 Y la gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira.
Al explicar cómo discernir las señales de los tiempos, Jesús advirtió a sus discípulos: “Velen, pues, porque no saben a qué hora ha de venir su Señor. Sin embargo, sepan esto: Si el padre de la familia supiere a qué hora el ladrón había de venir, velaría y no dejaría asaltar su casa” (Mat. 24:42, 43). Al igual que en la caída de Babilonia, la repentina aparición de Cristo tomará por sorpresa a la Babilonia moderna. Sin embargo, no tiene por qué ser así, ya que se nos ha dado amplia evidencia acerca de la pronta venida de Jesús en una multitud de detalladas profecías.
El mundo no será sorprendido por no conocer el anuncio divino, sino por no haber creído en él.
Lee Apocalipsis 16:15. Aun en medio de estas advertencias acerca del fin de los tiempos, ¿qué mensaje típico del evangelio se encuentra allí? ¿Qué significa “no andar desnudo”?
Apocalipsis 16:15
15 He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza.
Comentarios Elena G.W
La historia de las naciones nos habla a nosotros hoy. Dios asignó a cada nación e individuo un lugar en su gran plan. Hoy los hombres y las naciones son probados por la plomada que está en la mano de Aquel que no comete error. Por su propia elección, cada uno decide su destino, y Dios lo rige todo para cumplir sus propósitos.
Al unir un eslabón con otro en la cadena de los acontecimientos, desde la eternidad pasada a la eternidad futura, las profecías que el gran YO SOY dio en su Palabra nos dicen dónde estamos hoy en la procesión de los siglos y lo que puede esperarse en el tiempo futuro. Todo lo que la profecía predijo como habiendo de acontecer hasta el momento actual, se lee cumplido en las páginas de la historia, y podemos tener la seguridad de que todo lo que falta por cumplir se realizará en su orden (Profetas y reyes, pp. 393, 394).
La destrucción de Babilonia ilustra hasta cierto punto la destrucción final del mundo, de la cual escribe el profeta: «He aquí el día de Jehová viene, terrible, y de indignación y ardor de ira, para convertir la tierra en soledad, y raer de ella a sus pecadores». La destrucción vino sobre Babilonia mientras el rey y sus señores estaban de fiesta y glotonería. Ciro y su ejército subieron por el lecho del río Eufrates, pues se habían cavado trincheras y el río se había desviado de su curso, de modo que no había obstáculo para que entrasen en la ciudad, siempre que se abriesen las puertas. Los guardias se entregaban a la alegría y a la borrachera, y la ciudad quedó sin defensa. Antes de que los oficiales se dieran cuenta, el enemigo había entrado en la ciudad y era imposible escapar. Los que estaban en una parte de la ciudad fueron asesinados o capturados antes de que los que estaban en otra parte supieran que la ciudad había sido invadida. No sonó ninguna alarma, no se pudo lanzar ningún grito para advertir al pueblo de que las fuerzas de Ciro estaban sobre ellos…
Babilonia es un símbolo del mundo en general. Cuando su perdición se hizo segura, sus reyes y oficiales parecieron enloquecer, y su propio curso aceleró su destino. Cuando la perdición de una nación está fijada, parece que toda la energía, sabiduría y discreción de su anterior época de prosperidad abandona a sus hombres de posición, y precipitan el mal que querían evitar. Los enemigos exteriores no son el mayor peligro para un individuo o una nación. El derrocamiento de una nación resulta, bajo la providencia de Dios, de algún curso imprudente o malvado propio. Pero el pueblo que teme a Dios, que es fiel a sus leyes, que aplica los principios de la justicia en su vida, tiene una defensa segura; Dios será el refugio de los que confian en él (The Signs of the Times, 29 de diciembre, 1890, «A Symbol of Final Destruction», párr. 2, 6).


