Un pato valiente
“Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará; pues Dios da a todos sin limitación y sin hacer reproche alguno” Santiago 1:5.
El policía Ike se iba a comer. Era el final de la primavera y el aire era cálido, así que conducía con las ventanillas bajas. Iba conduciendo por River Road, cuando un pato cruzó volando por delante de su automóvil y aterrizó en la calle, frente a él. Ike se dio cuenta de que estaba enfadado porque se puso a batir las alas y a graznar con fuerza. “Este pato está loco”, pensó Ike. Tocó el claxon y el pato no se movió, así que Ike sacó la cabeza por la ventanilla y le gritó al pato. Este, en vez de apartarse de la carretera, se acercó a la ventanilla y siguió graznando mientras batía las alas contra la puerta. Ike estaba a punto de seguir conduciendo cuando el pato se dio la vuelta y corrió hacia una alcantarilla de la acera. Mientras Ike lo observaba, el pato miró hacia el desagüe y graznó aún más fuerte. Y luego volvió al automóvil y continuó con sus súplicas.
Ike se imaginó lo que pasaba, así que paró el automóvil y se acercó a la alcantarilla. Cuando el pato dejó de graznar, pudo oír los pitidos que salían del desagüe. Alumbró con la linterna el oscuro agujero y allí estaban, siete patitos peludos temblando sobre un montón de palos y hojas mojadas. Se habían caído dentro y su madre no podía sacarlos. Ike trabajó con rapidez. Pidió prestadas una cuerda, un cubo y una escoba, y alzó a los patitos para entregárselos a su valiente madre.
¡Qué admirable! Pedir ayuda puede ser difícil. A veces, es tentador decir: “Puedo hacerlo yo solo”. ¿Pero sabes qué? Hay cosas que no puedes hacer solo. Recuerda que tienes un amigo que te conoce mejor que nadie y te ama pase lo que pase. No dudes en decirle lo que necesitas porque él siempre está dispuesto a ayudarte.
Joelle
Vicki Redden
Trabaja para la revista Insight y disfruta con los niños
de todas las edades. Vive en Maryland con su esposo Ron y sus dos perros, y ha explorado la creación de Dios desde Australia hasta el jardín de su casa.
Dee Litten Reed
Creció en una granja de Virginia, Estados Unidos,
rodeada de animales de granja, así como de algunas criaturas silvestres que rescató. Le encanta visitar zoológicos y acuarios con su nieto Tommy. También disfruta observando a las ballenas que navegan frente a la costa de Ventura, en California.
Joelle Reed Yamada
Dejó de dar clases en la escuela durante un año para irse de mochilera a recorrer el mundo. Ella y su esposo Brent viven en una granja en Inglaterra. Es profesora de Psicología y está descubriendo lo que es ser granjera. Siempre cuida de su perrita Nala e intenta que no se meta en problemas.


