Bien o mal
“Dame, pues, un corazón atento para gobernar a tu pueblo, y para distinguir entre lo bueno y lo malo” 1 Reyes 3:9.
Cuando se trata de ballenas, no quieras tener “razón”. Hace años, cuando la gente mataba ballenas por el aceite que obtenían de su grasa, los marineros llamaban a una especie de ballena la “correcta” o franca, porque era la mejor para cazar. Los antiguos balleneros encontraban en estas ballenas una presa fácil, pues eran lentas y tímidas. Estas ballenas vivían gran parte del año bastante cerca de la costa y se las podía ver desde muy lejos por los chorros de vapor que lanzaban al aire. Cuando morían, flotaban, lo que facilitaba llevarlas a tierra.
Ahora las ballenas están protegidas y la población de esta especie de ballenas “correctas” está creciendo. Aun así, solo hay mil ballenas de estas en el mundo. Es un miembro especialmente curioso de la familia de las ballenas. Aunque una ballena franca boreal puede pesar casi 91.000 kilos, es bien conocida por algunos ejercicios de gimnasia sorprendentes.
Es difícil imaginar cómo estas ballenas tienen tiempo para jugar porque tienen que comer mucho para mantener su peso. Y su dieta no consiste en tipos gigantes de comida. Las ballenas francas comen más de 2.200 kilos de zooplancton y crustáceos. Nadan con la boca abierta, y las más de 200 barbas de su boca, cubiertas de finos pelos, filtran los diminutos animalitos nadadores que componen su dieta.
Es natural querer tener razón, y también es natural pensar que sabes lo que está bien y lo que está mal. Pero incluso a los adultos les puede resultar difícil discernir lo que está bien y lo que no. “Discernir” significa “tener entendimiento para distinguir el bien del mal”; el discernimiento es un don de Jesús. Cuando te enfrentes a un problema y te preguntes qué es lo correcto, pídele ayuda a Jesús.
Dee
Vicki Redden
Trabaja para la revista Insight y disfruta con los niños
de todas las edades. Vive en Maryland con su esposo Ron y sus dos perros, y ha explorado la creación de Dios desde Australia hasta el jardín de su casa.
Dee Litten Reed
Creció en una granja de Virginia, Estados Unidos,
rodeada de animales de granja, así como de algunas criaturas silvestres que rescató. Le encanta visitar zoológicos y acuarios con su nieto Tommy. También disfruta observando a las ballenas que navegan frente a la costa de Ventura, en California.
Joelle Reed Yamada
Dejó de dar clases en la escuela durante un año para irse de mochilera a recorrer el mundo. Ella y su esposo Brent viven en una granja en Inglaterra. Es profesora de Psicología y está descubriendo lo que es ser granjera. Siempre cuida de su perrita Nala e intenta que no se meta en problemas.


