Esponjas vivas
“Uno de ellos fue corriendo en busca de una esponja, la empapó en vino agrio, la ató a una caña y se la acercó para que bebiera” Mateo 27:48.
Puede que tu madre utilice una esponja para limpiar la mesada de la cocina o quizá tú hayas usado una esponja para lavarte en la bañera. Una esponja plana puede cortarse de cualquier forma, mojarse en pintura y utilizarse para hacer dibujos.
En la antigua Grecia y la antigua Roma se utilizaban verdaderas esponjas para fregar y aplicar pintura. Cuando Jesús estaba a punto de morir en la cruz, le acercaron una esponja empapada en vinagre de vino porque tenía sed.
Pero debes saber que la mayoría de las esponjas que usas actualmente no son de verdad, están hechas de plástico. La esponja de verdad es un animal que vive en el océano. No, no tiene cabeza ni brazos ni piernas, pero se llama animal porque come, crece y crea nuevas esponjas. La gente recoge esponjas del mar y las deja secar para luego utilizarlas de diferentes maneras.
Las esponjas vivas son preciosas, pero la mayoría de nosotros nunca veremos una, porque viven en las profundidades del mar. Las esponjas de verdad tienen muchas formas y colores. Mientras estén bajo el agua, conectadas a algo y alimentadas por lo que las rodea, son criaturas vivas y en crecimiento.
Igualmente, a los cristianos les va mejor cuando están conectados entre sí y con Jesús. Cuando los cristianos dejan de crecer en el agua viva de Jesús, también pueden secarse y volverse frágiles. ¿Te gustaría ser una esponja viva conectada a Jesús?
Dee
Vicki Redden
Trabaja para la revista Insight y disfruta con los niños
de todas las edades. Vive en Maryland con su esposo Ron y sus dos perros, y ha explorado la creación de Dios desde Australia hasta el jardín de su casa.
Dee Litten Reed
Creció en una granja de Virginia, Estados Unidos,
rodeada de animales de granja, así como de algunas criaturas silvestres que rescató. Le encanta visitar zoológicos y acuarios con su nieto Tommy. También disfruta observando a las ballenas que navegan frente a la costa de Ventura, en California.
Joelle Reed Yamada
Dejó de dar clases en la escuela durante un año para irse de mochilera a recorrer el mundo. Ella y su esposo Brent viven en una granja en Inglaterra. Es profesora de Psicología y está descubriendo lo que es ser granjera. Siempre cuida de su perrita Nala e intenta que no se meta en problemas.


