Lunes 28 de julio – LA PASCUA – LA PASCUA

LAS PLAGAS

“Y cuando sus hijos les pregunten: ‘¿Qué significa este rito?’, responderán: ‘Es la víctima de la Pascua en honor del Señor, que pasó por alto las casas de los israelitas en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas’ ” (Éxo. 12:26, 27).

Lunes: 28 de julio

LA PASCUA

Lee Éxodo 12:1 al 20. ¿Qué instrucciones específicas dio Dios a Moisés y a Aarón antes de que Israel abandonara Egipto?

 

Éxodo 12:1-20

1 Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: Este mes os será principio de los meses; para vosotros será este el primero en los meses del año. Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia. Mas si la familia fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre, haréis la cuenta sobre el cordero. El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras. Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes. Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer. Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán. Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas. 10 Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego. 11 Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Jehová. 12 Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová. 13 Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto. 14 Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis. 15 Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel. 16 El primer día habrá santa convocación, y asimismo en el séptimo día tendréis una santa convocación; ninguna obra se hará en ellos, excepto solamente que preparéis lo que cada cual haya de comer. 17 Y guardaréis la fiesta de los panes sin levadura, porque en este mismo día saqué vuestras huestes de la tierra de Egipto; por tanto, guardaréis este mandamiento en vuestras generaciones por costumbre perpetua. 18 En el mes primero comeréis los panes sin levadura, desde el día catorce del mes por la tarde hasta el veintiuno del mes por la tarde. 19 Por siete días no se hallará levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado, así extranjero como natural del país, será cortado de la congregación de Israel. 20 Ninguna cosa leudada comeréis; en todas vuestras habitaciones comeréis panes sin levadura.

Uno esperaría que Dios instruyera a Moisés y a Aarón acerca de cómo organizar la salida de Egipto; es decir, cómo hacer provisión para ello especialmente en favor de los ancianos, las madres con niños pequeños, los animales, etcétera. En cambio, la instrucción de Dios es sorprendente: les dice cómo celebrar la Pascua. En otras palabras, la atención se centra en adorar al Señor, quien iba a redimirlos. Todo lo demás vendría a su debido tiempo.

Cada familia debía cocinar un cordero sin desperdiciar nada. Cada uno debía comer su porción, y si la familia no podía consumir todo el animal, debía compartir la cena con otra familia.

Lee Éxodo 12:13 y 14. ¿Qué haría el Señor por ellos cuando llegara la última plaga? ¿Qué simboliza eso?

 

Éxodo 12:13-14

13 Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto. 14 Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis.

El éxodo debía celebrarse regularmente cada año, no solo en conmemoración de lo que Dios había hecho por sus antepasados, sino también como la actualización de la acción liberadora de Dios para la generación presente. Sería una experiencia nueva para cada grupo.

Los versículos 12 y 13 explican el significado de la Pascua: el juicio divino de destrucción “pasará por encima” de los israelitas. Por eso debían conmemorar la “Pascua”. La palabra hebrea traducida como “Pascua” es pésaj, que es una combinación de otras dos que significan “pasar” y “sobre” o “encima”, ya que la destrucción “pasó por alto” los hogares israelitas cuyos dinteles habían sido marcados con la sangre del cordero, el signo de la vida y la salvación.

La celebración de la Pascua debía recordar a cada israelita los poderosos y bondadosos actos de Dios en favor de su pueblo. Esta celebración les ayudaba a salvaguardar su identidad nacional y a dar testimonio de sus convicciones religiosas.

¿Por qué es tan importante que recuerdes siempre la bondad de Dios para contigo en el pasado y confíes en que también será bondadoso contigo en el futuro?

Comentarios Elena G.W

He aquí una obra requerida de los hijos de Israel, que debían realizar de su parte, a fin de probarlos y demostrar su fe mediante sus obras en la gran liberación que Dios había estado efectuando para ellos. Para escapar del gran juicio de Dios que iba a traer sobre los egipcios, la señal de la sangre debía verse sobre sus casas. Se les ordenó que se separaran de los egipcios, junto con sus hijos, y que se reunieran en sus propias casas, porque si alguno de los israelitas fuese encontrado en las casas de los egipcios, caería bajo la mano del ángel destructor. También se les ordenó que celebraran la fiesta de la Pascua como una ordenanza, para que cuando sus hijos preguntaran qué significaba tal servicio, les relataran su maravillosa preservación en Egipto, cuando el ángel destructor salió por la noche para matar a los primogénitos de los hombres y a los primogénitos de los animales, pasó por encima de sus casas y no murió ni uno solo de los hebreos que tuviera la señal de la sangre en los postes de sus puertas. Y el pueblo inclinó la cabeza y adoró, agradecido por este memorial especial dado para preservar en sus hijos el recuerdo del cuidado de Dios por su pueblo. Por las manifestaciones de las señales y maravillas mostradas en Egipto, hubo un buen número de egipcios que fueron inducidos a reconocer que el Dios de los hebreos era el único Dios verdadero. Suplicaron que se les permitiera ir con sus familias a las casas de los israelitas, esa terrible noche cuando el ángel de Dios iba a matar a los primogénitos de los egipcios. Estaban convencidos que sus dioses, a los que habían rendido culto, no tenían conocimiento ni poder para salvar o destruir. Y prometieron que de allí en adelante el Dios de Israel sería su Dios. Decidieron salir de Egipto e ir con los hijos de Israel para adorar a su Dios. Los israelitas dieron la bienvenida a los egipcios creyentes en sus hogares (Spiritual Gifts, t. 3, p. 223, 224; parcialmente en Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 1, p. 1115).

Cuando los hijos de Israel eran esclavos en Egipto, el Señor les envió un libertador. Le pidió que fuera ante el faraón, rey de Egipto, y dijera:

«Entonces dirás al faraón: ‘Jehová ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito. Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo, para que me sirva; pero si te niegas a dejarlo ir, yo mataré a tu hijo, a tu primogénito»‘ Éxodo 4:22, 23.

Moisés le llevó este mensaje al rey. Pero la respuesta del Faraón fue: «¿Quién es Jehová para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel». Éxodo 5:2.

Entonces el Señor envió plagas terribles sobre los egipcios. La última de ellas consistía en la muerte del primogénito de cada familia, desde la del rey hasta la del más humilde habitante del país.

El Señor le dijo a Moisés que cada familia israelita debía matar un cordero y poner un poco de la sangre sobre los postes y el dintel de las puertas de sus moradas.

Esta era una señal para que el ángel de la muerte pasara por alto las casas de los israelitas, y destruyera solamente a los orgullosos y crueles egipcios.

Esta sangre de la «Pascua» representaba para los judíos la sangre de Cristo. A su debido tiempo, Dios mandaría a su querido Hijo para ser sacrificado como cordero, con el fin de que todos los que creyeran en él pudieran ser salvos de la muerte eterna. Cristo se denomina nuestra Pascua. 1 Corintios 5:7. Por su sangre, por medio de la fe, somos redimidos. Efesios 1:7 (La única esperanza, p. 16).

Elena G.W

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