Una cabra en la escuela
“Corramos con fortaleza la carrera que tenemos por delante. Fijemos nuestra mirada en Jesús, pues de él procede nuestra fe y él es quien la perfecciona” Hebreos 12:1, 2.
El profesor Preston invitaba a sus alumnos a traer sus mascotas a clase para que las mostraran y hablaran un poco sobre ellas. Un día, un niño le dijo que al día siguiente traería su cabra a clase. El profesor pensó que quizá no era una buena idea y le pidió al niño que su padre lo llamara esa noche para hablar de ello. Como el padre no llamó, el señor Preston pensó que la cabra no vendría. Sin embargo, a la mañana siguiente, Josh entró con una cabra atada a una cuerda. “Le presento a Betsey”, dijo con una sonrisa. “Josh, esta cabra no puede quedarse aquí todo el día. Tienes que pedirle a tu padre que venga a buscarla”, le contestó el profesor. “Pero no puede, trabaja en la fábrica todo el día y no puede venir a recogerla”. Así que Betsey se tuvo que quedar todo el día. Como era invierno y había nieve fuera, Betsey se quedó dentro de la clase, pero no se callaba. Entonces la sacaron al pasillo y cerraron la puerta, y pronto se puso de pie sobre sus patas traseras mirando a través de la ventana de la puerta. “¡Ba-a-a-a-a!”, gritó, con los ojos fijos en Josh. “¡Ba-a-a-a-a!”.
Josh la ató fuera, debajo de la cochera, pero al poco tiempo Betsey se soltó y comenzó a correr alrededor del edificio, con una sonrisa de cabra en la cara. Desde una ventana, fijaba su mirada en Josh.
Durante el almuerzo, los alumnos y el profesor se fueron a otra sala, así que Betsey se colocó en otra ventana. Dondequiera que fuera Josh, Betsey se aseguraba de poder verlo.
Aquel fue un día muy largo, pero el profesor Preston nunca olvidará a Betsey. Ella quería tanto a Josh que no importaba lo que pasara, se aseguraba de no perderlo de vista. Aprendamos de esta cabrita y mantengamos siempre nuestros ojos en Jesús, pase lo que pase.
Julie
Vicki Redden
Trabaja para la revista Insight y disfruta con los niños
de todas las edades. Vive en Maryland con su esposo Ron y sus dos perros, y ha explorado la creación de Dios desde Australia hasta el jardín de su casa.
Dee Litten Reed
Creció en una granja de Virginia, Estados Unidos,
rodeada de animales de granja, así como de algunas criaturas silvestres que rescató. Le encanta visitar zoológicos y acuarios con su nieto Tommy. También disfruta observando a las ballenas que navegan frente a la costa de Ventura, en California.
Joelle Reed Yamada
Dejó de dar clases en la escuela durante un año para irse de mochilera a recorrer el mundo. Ella y su esposo Brent viven en una granja en Inglaterra. Es profesora de Psicología y está descubriendo lo que es ser granjera. Siempre cuida de su perrita Nala e intenta que no se meta en problemas.


