19 de agosto – Una mujer digna de imitar – Devoción Matutina 2025 para Damas | Amanecer con Jesús

«Pero ella, cuando lo vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta» (Lucas 1: 29).

Durante largo tiempo me pregunté, ¿por qué Zacarías había quedado mudo por haber hecho una pregunta similar a la de María? Aquel día mientras ministraba en el templo, un ángel le dice que sus oraciones han sido escuchadas y su mujer le dará un hijo; lo cual quiere decir que él y su esposa siempre habían orado por la llegada de un bebé a su hogar. Sin embargo, cuando recibe la respuesta a su oración, Zacarías pregunta, «¿Y cómo voy a saber que esto será así? Ya soy viejo».

Aparentemente es una pregunta igual a la de María (¿Cómo sera esto? Nunca he estado con un hombre). No obstante la intención con la que fue dicha es lo que hace la diferencia. Zacarías había pedido un hijo, y cuando le dicen que lo va a tener, le falta fe para creer que algo tan asombroso le pueda pasar a él debido a su avanzada edad. Por otro lado, María no había pedido nada, lo cual quiere decir que su pregunta está enfocada en saber más acerca de cómo ocurrirá ese acontecimiento tan sobrenatural. Por eso ella recibe una explicación y Zacarías recibe una reprensión. El ejemplo de María es digno de imitar. Los pasos en la vida cristiana se dan únicamente por fe.

Otro de los aspectos que podemos tomar como ejemplo en la vida de la madre de Jesús, es su capacidad para afrontar las situaciones difíciles e inesperadas que se presentan. Cuando el ángel se le aparece de repente y le habla, la Biblia afirma que ella se turbó. La palabra griega usada aquí para turbar es «diataróssamai», que significa «turbarse intensamente o turbarse muchísimo». Y es que no era para menos. No obstante, ella demuestra serenidad cuando en medio de su gran turbación, no corre, no grita, sino que comienza a pensar en qué saludo sería aquel, y se queda para escuchar con atención las indicaciones.

¿Qué haces cuando se te presentan problemas repentinos? Con frecuencia como mujeres nos desesperamos, reclamamos, tratamos de encontrar una solución inmediata; y en muchas ocasiones en lugar de solucionar, hacemos más grande el problema por nuestra imprudencia. La buena noticia es que en estas circunstancias, es mejor quedarnos quietas aunque tengamos mucho miedo y escuchar con atención las indicaciones que Dios nos dará para resolver los conflictos.

#pdfelizalestarserena

comparte esta entrada:

Facebook
Twitter
Pinterest

Más entradas