Lunes 8 de septiembre – LA IDOLATRÍA Y EL MAL – APOSTASÍA E INTERCESIÓN

APOSTASÍA E INTERCESIÓN

“Entonces volvió Moisés ante el Señor y le dijo: ‘Este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de oro. Te ruego que perdones su pecado. Y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito’ ” (Éxo. 32:31, 32).

Lunes: 8 de septiembre

LA IDOLATRÍA Y EL MAL

Lee Éxodo 32:6. ¿Adónde los condujo rápidamente su idolatría? (Ver también Sal. 115:4-8; 135:15-18; Isa. 44:9, 10).

 

Éxodo 32:6

Y al día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a regocijarse.

 

Salmos 115:4-8

4 Los ídolos de ellos son plata y oro, Obra de manos de hombres. Tienen boca, mas no hablan; Tienen ojos, mas no ven; Orejas tienen, mas no oyen; Tienen narices, mas no huelen; Manos tienen, mas no palpan; Tienen pies, mas no andan; No hablan con su garganta. Semejantes a ellos son los que los hacen, Y cualquiera que confía en ellos.

 

Salmos 135:15-18

15 Los ídolos de las naciones son plata y oro, Obra de manos de hombres. 16 Tienen boca, y no hablan; Tienen ojos, y no ven; 17 Tienen orejas, y no oyen; Tampoco hay aliento en sus bocas. 18 Semejantes a ellos son los que los hacen, Y todos los que en ellos confían.

 

Isaías 44:9-10

Los formadores de imágenes de talla, todos ellos son vanidad, y lo más precioso de ellos para nada es útil; y ellos mismos son testigos para su confusión, de que los ídolos no ven ni entienden. 10 ¿Quién formó un dios, o quién fundió una imagen que para nada es de provecho?

El becerro de oro se parecía al dios-toro egipcio Apis, o al dios-vaca Hathor. Se trataba de una flagrante transgresión de los mandamientos primero y segundo (Éxo. 20:3-6). Esta violación no podía quedar impune porque rompía abiertamente la relación del pueblo con el Señor viviente. En lugar de adorar a su Creador, los israelitas adoraron a su propia creación, que no podía ver, oír, oler, hablar, cuidar, amar ni guiar.

El orden de la Creación se invirtió: en lugar de comprender que habían sido creados a imagen de Dios, hicieron un dios, ni siquiera a su propia imagen, lo que ya habría sido considerablemente malo, sino a imagen de un animal. ¿Este era el dios al que querían servir? Habían pecado así gravemente contra el Señor (Isa. 31:7; 42:17).

¿De qué maneras refleja la apostasía del becerro de oro lo que dice Romanos 1:22 al 27?

 

Romanos 1:22-27

22 Profesando ser sabios, se hicieron necios, 23 y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. 24 Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, 25 ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. 26 Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, 27 y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.

La idolatría rechaza la verdad teológica de que Dios es Dios y el hombre es hombre, borra la brecha entre la Deidad y el ser humano (Ecl. 5:2) y destruye la conexión entre ambos. Ya sea de manera descarada y abierta u oculta en el corazón, la idolatría destruye rápidamente nuestra relación con el Señor y nos conduce a una espiral moral descendente. No es de extrañar que se pusieran a festejar después de ofrecer sacrificios al ídolo, lo que Elena de White describió como “una imitación de las fiestas idólatras de Egipto” (Patriarcas y profetas, p. 331).

Los humanos son brillantes a la hora de fabricar sus propios ídolos. Crean sus propios dioses, lo cual ya es malo, pero luego van y los sirven. Sustituyen al Creador por cosas que, tarde o temprano, conducen a la degradación moral.

¿De qué maneras rinden culto los seres humanos actualmente a la Creación en lugar de adorar al Creador?

Comentarios Elena G.W

Durante este período de espera, tuvieron tiempo para meditar acerca de la ley de Dios que habían oído, y preparar sus corazones para recibir las futuras revelaciones que Moisés pudiera hacerles. Pero no dedicaron mucho tiempo a esta obra. Si se hubieran consagrado a buscar un entendimiento más claro de los requerimientos de Dios, y hubieran humillado sus corazones ante él, habrían sido escudados contra la tentación. Pero no obraron así y pronto se volvieron descuidados, desatentos y licenciosos. Esto ocurrió especialmente entre la «multitud mixta» (V.M.) Sentían impaciencia por seguir hacia la tierra prometida, que fluía leche y miel. Les había sido prometida a condición de que obedecieran; pero habían perdido de vista ese requisito. Algunos sugirieron el regreso a Egipto; pero ya fuera para seguir hacia Canaán o para volver a Egipto, la masa del pueblo resolvió no esperar más a Moisés.

Sintiéndose desamparados debido a la ausencia de su jefe, volvieron a sus antiguas supersticiones. La «multitud mixta» fue la primera en entregarse a la murmuración y la impaciencia, y de su seno salieron los cabecillas de la apostasía que siguió. Entre los objetos considerados por los egipcios como símbolos de la divinidad estaba el buey, o becerro; y por indicación de los que habían practicado esta forma de idolatría en Egipto, hicieron un becerro y lo adoraron. El pueblo deseaba alguna imagen que representara a Dios, y que ocupara ante ellos el lugar de Moisés.

Dios no había revelado ninguna semejanza de sí mismo, y había prohibido toda representación material que se propusiera hacerlo. Los extraordinarios milagros hechos en Egipto y en el mar Rojo tenían por fin establecer la fe en Jehová como el invisible y todopoderoso Ayudador de Israel, como el único Dios verdadero. Y el deseo de alguna manifestación visible de su presencia había sido atendido con la columna de nube y fuego que había guiado al pueblo, y con la revelación de su gloria sobre el monte Sinaí. Pero estando la nube de la presencia divina todavía ante ellos, volvieron sus corazones hacia la idolatría de Egipto, y representaron la gloria del Dios invisible por «la imagen de un buey» (Historia de los patriarcas y profetas, pp. 325, 326).

Tan solo unos días antes, la presencia del Señor se había manifestado con tal poder que estaban terriblemente asustados y pedían que Moisés escuchara las palabras de Dios y luego les hablara de lo mismo. Pero ahora querían algo visible en lo que pudieran confiar.

Podrían haber aprovechado ese momento para aprender lecciones preciosas que el Señor estaba dispuesto a darles si hubieran confiado plenamente en él. Pero el resultado de sus murmuraciones e incredulidad fue que Aarón les hizo un becerro de oro para representar a Dios. Proclamó que este ídolo era Dios, y se creó un gran entusiasmo por este falso dios. Si en vez de hacer esto, les hubiera recordado la maravillosa liberación que Dios había obrado en su favor, y todas las mentes se hubieran sentido impulsadas a expresar gratitud a Dios por todas sus ricas misericordias al liberar a su pueblo de la esclavitud egipcia, se habrían colocado en terreno ventajoso para glorificar al Señor Dios que había obrado tan maravillosa liberación de la degradación y la esclavitud (The Review and Herald, 6 de septiembre, 1906, párr 12, 13).

Elena G.W

comparte esta entrada:

Facebook
Twitter
Pinterest

Más entradas