«Si tú escuchas con atención la voz del Señor tu Dios, y cumples y pones en práctica todos los mandamientos que hoy te mando cumplir, el Señor tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra» (Deuteronomio 28: 1, RVC).
Sobre aviso, no hay engaño», reza un antiguo refrán de origen desconocido. Al salir Israel de Egipto, Dios les dio leyes precisas que debían seguir si querían tener siempre la bendición de Dios en sus vidas. Durante su esclavitud habían aprendido costumbres que no agradaban a Dios y por tal motivo él les dio a conocer su voluntad, que de no cumplirse, traería graves consecuencias (leer Deuteronomio 28).
Advertencia Deuteronomio 28: 33 y 51: «Gente que jamás conociste se comerá el fruto de tu tierra y de todo tu trabajo, y día tras día serás oprimido y quebrantado». «Y se comerá las crías de tus ganados y los frutos de tu tierra, hasta hacerte perecer. No te dejará nada de trigo, ni de mosto, ni de aceite, ni una sola cría de tus vacas ni de los rebaños de tus ovejas, hasta que te haya destruido. Cumplimiento: ¿Recuerdas qué estaba haciendo Gedeón cuando el ángel de Jehová se le apareció? ¡Claro! Estaba escondido en el lugar donde se pisa la uva, sacudiendo un poco de trigo para que los madianitas no lo descubrieran. «Los israelitas hicieron lo malo a los ojos del Señor, y durante siete años el Señor los dejó caer en manos de Madián» (Jueces 6: 1). «Por culpa de los madianitas, los israelitas se habían empobrecido demasiado, así que clamaron al Señor« (Jueces 6: 6).
Advertencia Deuteronomio 28: 36: «El Señor te llevará a ti, y al rey que hayas puesto para que te gobierne, a una nación que ni tú ni tus padres conocieron, y allá servirás a dioses ajenos de palo y de piedra». ¿Te acuerdas qué hacían Daniel y sus amigos en Babilonia? Claramente no estaban de viaje. «En el año tercero del reinado de Joacín, rey de Judá, el rey Nabucodonosor de Babilonia vino a Jerusalén y la sitió. Y el Señor permitió que el rey Joacín cayera en manos de Nabucodonosor, y que éste se llevara buena parte de los utensilios del templo de Dios al templo de su dios en Babilonia, y que los depositara en el tesoro del templo de su dios. Además, el rey Nabucodonosor dio órdenes a Aspenaz, jefe de sus eunucos, de que se llevara a algunos israelitas pertenecientes a la familia real» (Daniel 1: 1-3).
Cuando el Señor nos advierte sobre una prohibición es porque su amor nos está queriendo librar de la desdicha. La buena noticia es que obedecer a Dios, siempre trae los mejores resultados. Continuará…
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