4 de enero – SOPA CALENTITA PARA UNA NOCHE FRÍA – Palabritas del corazón

SOPA CALENTITA PARA UNA NOCHE FRÍA

Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús”. 1 Tesalonicenses 5:18.

AGRADECIMIENTO:
RECONOCER QUE NO SABEMOS TODO Y, POR ESO, NECESI TAMOS QUE OTRAS PERSONAS NOS AYUDEN; EXPRESAR LA ALEGRÍA QUE SENTIMOS CUANDO ALGUIEN NOS CUIDA.

MI ORACIÓN: SEÑOR, HOY TE AGRADEZCO POR LAS PERSONAS DE MI FA-MILIA QUE ME CUIDAN.

La abuela estaba enferma. Ya no tenía más fuerzas para hacer biscochos en las vacaciones o para jugar a la mancha en el pasto verdecito del parque.

Recuerdo que cerca de ella nadie podía estar de mal humor, porque enseguida trataba de hacerle cosquillas. Su risa fuerte era como un rayo de sol. Pero vi cómo perdía las fuerzas y cada vez se quedaba más quieta, hasta que solo podía estar acostada en la cama.

Mamá comenzó a pasarle crema en las manos, y le acomodó las almohadas. Papá se acercó con la sopa de ver-duras; el humito que subía y entraba en nuestra nariz nos dejó ansiosos por la cena.

Jamás olvidaré la emoción de ese momento: él tomó una cucharita pequeña y con mi-rada amable ayudó a su mamá, mi abuela, a alimentarse. ¿Fue una lágrima la que corrió por su rostro? Las lágrimas no solo derraman nuestra tristeza o aparecen cuando nos lastimamos la rodilla; pueden aparecer cuando alguien que nos ama nos sirve sopa. Ella dijo: “Muchas gracias”, pero el abrazo que se dieron reveló que agradecer forma parte de toda una vida.

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