UNA CIUDADANÍA CELESTIAL
“Por nada estén afanosos, sino presenten sus pedidos a Dios en oración, ruego y acción de gracias” (Fil. 4:6).
Miércoles: 11 de febrero
PIENSEN EN ESTO
La paz que sobrepasa todo entendimiento también “guardará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús” (Fil. 4:7). Nuestra vida interior necesita protección. Curiosamente, Filipenses 4:7 conecta la paz de Dios con una metáfora militar. El verbo griego froureō se usa para describir una guarnición de soldados que protegen una ciudad contra una invasión (2 Cor. 11:32; comparar con Hech. 9:24).
Otro aspecto muy importante de la paz interior implica vivir en armonía con la voluntad de Dios. “Mucha paz gozan los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo” (Sal. 119:165).
Lee Filipenses 4:8, 9. ¿Qué acciones específicas se recomiendan aquí?
Filipenses 4:8-9
8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. 9 Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.
Pablo introduce Filipenses 4:8 y 9 con la expresión “por lo demás” y una lista de seis virtudes, seguida de un sucinto resumen de ellas y de una exhortación a imitar su ejemplo. Esta exhortación final armoniza con el entorno grecorromano de Filipos, ya que enfatiza la virtud y el ejemplo. Curiosamente, sin embargo, se centra en ciertas virtudes bíblicas específicas, lo que resulta obvio por la omisión paulina de las cuatro virtudes cardinales griegas (prudencia, justicia, templanza y valentía).
- No es casual que la lista comience con la virtud bíblica cardinal: lo verdadero, reiteradamente enfatizada por Jesús –quien solía decir: “Les aseguro…”– y por todo el Nuevo Testamento (ver, por ejemplo, Hech. 26:25; Rom. 1:18; 1 Cor. 13:6; 2 Cor. 4:2; Efe. 4:15; 1 Tim. 3:15; Sant. 1:18; 1 Ped. 1:22; 1 Juan 2:21).
- Honorable. La palabra griega así traducida se refiere a una virtud personal (comparar sus otros usos en 1 Tim. 3:8, 11; Tito 2:2, donde se traduce como “respetable” en la NVI).
- Justo. Esta virtud es una de las características distintivas de Dios (comparar su uso en Fil. 1:7).
- Puro. La palabra se refiere al pensamiento puro y a las acciones de esa misma naturaleza que fluyen de la justicia de Dios recibida por la fe en ocasión de la justificación (ver 1 Juan 3:3).
- “Agradable” (DHH). El término designa una belleza estética como la atestiguada ampliamente en la Creación de Dios.
- De buen nombre. Otras versiones traducen esta última virtud como “digno de admiración” (NVI): “honorable” (LBLA), “loable” (BNP), etc.
Pablo hace dos salvedades más, para que no se atribuya un matiz pagano a ninguna de estas virtudes: “Si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza” (Fil. 4:8), debemos pensar en estas virtudes celestiales. Luego, para despejar toda duda y evitar cualquier equívoco, el apóstol exhorta a los creyentes a practicar lo aprendido, recibido, oído y visto en su propio ejemplo (Fil. 4:9).
Comentarios Elena G.W
Si la mente está educada para contemplar las cosas celestiales, el apetito no se debiera satisfacer con lo barato y lo común. Debemos recordar que el Señor está preparado para hacer grandes cosas por nosotros, pero nosotros debemos estar preparados para recibirlas vaciando el corazón de toda suficiencia propia y de toda confianza personal. Solo el Señor debe ser exaltado. «Yo honraré a los que me honran» dice él. 1 Samuel 2:30. No necesitamos preocuparnos de que nos reconozcan, porque «el Señor sabe quiénes son los suyos». Los que no confían en sí mismos, sino que consideran como precaución su propia obra, son aquellos a quienes el Señor revelará su gloria. Emplearán mejor las bendiciones que reciban. Todos los que beban de las puras corrientes del Líbano verán que el agua de la vida manará de ellos con fuerza que no se puede reprimir…
El Señor sabe que si miramos al hombre y confiamos en él, nos estamos apoyando en un brazo de carne. Nos invita a que pongamos nuestra confianza en él. Su poder es ilimitado. Mediten en el Señor Jesús, en sus méritos y su amor, y no traten de buscar defectos ni hablar acerca de las equivocaciones cometidas por los demás. Recuerden las cosas dignas de reconocimiento y alabanza; y si son agudos para descubrir errores en los demás, sean más agudos todavía para reconocer lo que está bien hecho y alabarlo. Si se someten a la autocrítica, encontrarán en ustedes cosas tan objetables como las que ven en los demás. Trabajemos, entonces, constantemente, para fortalecernos los unos a los otros en la santísima fe.
En su carta a los Filipenses Pablo dice: «Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros, por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora; estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo». Filipenses 1:1-6. Sea este el espíritu de todos nosotros (Cada día con Dios, 18 de octubre, p. 298).


