CUANDO EL CORAZÓN LLORA
“Él les secará toda lágrima de los ojos, y no habrá más muerte ni tristeza ni llanto ni dolor. Todas esas cosas ya no existirán más”. Apocalipsis 21:4.
CONSUELO:
ALIVIO QUE SIENTO CUANDO RECIBO EL ABRAZO QUE NECESITO; ESA PAZ QUE LLEGA CUANDO TERMINO DE LLORAR. (PARA AÑOS BISIESTOS)
MI ORACIÓN: SEÑOR, SÉ QUE PUEDO CONTAR CONTIGO PARA AYUDARME EN CADA MOMENTO.
Hay tristezas pequeñas, y hay tristezas grandes; solo el que siente puede conocer el tamaño del dolor. A veces, sentimos tristeza por una advertencia de la maestra cuando la tarea no quedó tan bien hecha, o cuando el hermano se niega a jugar. A veces, sentimos una tristeza porque nos gustaría tener más amigos o porque llegó el momento de mudarse de ciudad. Yo no sé qué hay en tu corazoncito en este instante, y espero que hoy sea un día muy alegre. Pero, si estás triste, recuerda que siempre hay una salida para todo. La tristeza, pequeña o grande, no durará para siempre. Solo saber eso ya trae consuelo a la vida.
¿Sabías que los adultos también sienten tristeza a veces? ¡Incluso los reyes y reinas se ponían tristes! David sintió una tristeza muy profunda cuando supo que su mejor amigo había muerto. Ellos eran realmente muy amigos, ¡parecían hermanos que nacieron de madres distintas! Cuando supo de la muerte de Jonatán, David lloró y sufrió mucho. Él se consoló cantando y orando.
¿Cómo sanas el corazón ante una tristeza? Puedes cantar, orar o charlar con alguien a quien quieres. Lo más importante es saber que ese dolor pasará. ¡Aunque más bonito aún es saber que un día estaremos en el Cielo, un lugar donde nunca más lloraremos!


