Jueves 19 de marzo – ANDANDO EN LA SABIDURÍA – LA VIDA EN COMUNIÓN CON LOS DEMÁS

LA VIDA EN COMUNIÓN CON LOS DEMÁS

“Que su palabra sea siempre agradable, sazonada con sal, para que sepan cómo conviene responder a cada uno” (Col. 4:6).

Jueves: 19 de marzo

ANDANDO EN LA SABIDURÍA

¿Cuál es la verdad más importante que podemos conocer como cristianos? Esa verdad es, por supuesto, que Jesucristo murió por nuestros pecados y que podemos tener vida eterna por la fe en él. Esta es una verdad que nunca podríamos haber descubierto por nosotros mismos. Por el contrario, es una verdad que se nos tenía que revelar y que nos ha sido revelada en la Palabra de Dios.

Existe mucho conocimiento al que nunca habríamos accedido si Dios no lo hubiera revelado en su Palabra, pero la finalidad de ese conocimiento no es satisfacer nuestra sed intelectual, sino que lo apliquemos a nuestra vida.

Lee Colosenses 4:5, 6. ¿En qué situaciones en particular indica Pablo que necesitamos “portarnos sabiamente” y por qué?

 

Colosenses 4:5-6

Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo. Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.

Desgraciadamente, los cristianos no nos comportamos como tales en algunas situaciones. Y, como indicó Pablo (citando Isa. 52:5), Israel también era una piedra de tropiezo para los incrédulos: “El nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de ustedes” (Rom. 2:24). La forma en que actuamos con los demás, especialmente con quienes no comparten nuestra fe, es muy importante (ver Tito 2:5; 2 Ped. 2:2). Un hogar cristiano, una reunión de jóvenes para orar –y no para hacer cosas inaceptables–, las amabilidades sencillas y un espíritu sereno y paciente dicen mucho a quienes nos observan para ver si nuestra profesión de fe es genuina o no. 

En Colosenses 4:6, Pablo se centra especialmente en las palabras que pronunciamos: “Que su palabra sea siempre agradable”. Más que simplemente amables o corteses, las palabras que pronunciamos deben ser impulsadas e impregnadas por la gracia de Dios a través de la influencia del Espíritu Santo.

“Sazonadas con sal”. Contrariamente a lo que el mundo considera una manera “sazonada” de hablar, nuestras palabras deben ser apropiadas y agradables para aquellos a quienes nos dirigimos.

“Para que sepan cómo conviene responder a cada uno”. Solo el Espíritu Santo puede darnos las palabras correctas en el momento adecuado para el propósito correcto, y preparar las mentes de los oyentes para el mensaje que “debemos” compartir (aquí también se usa el verbo dei; ver los comentarios de ayer acerca de Col. 4:4). 

Piensa en tus palabras, acciones y comportamientos ante los demás. ¿Qué mensaje estás enviando acerca de tu fe y de lo que significa ser cristiano?

Comentarios Elena G.W

La promesa no dice que hoy tendremos fuerza para una emergencia futura, que las dificultades futuras anticipadas tendrán una provisión de antemano, antes de que nos aflijan. Podemos, si andamos por fe, esperar fortaleza y provisión tan pronto como nuestras circunstancias lo exijan. Vivimos por fe, no por vista. El Señor ha dispuesto que le pidamos todas las cosas que necesitamos. La gracia necesaria para mañana no será dada hoy. La necesidad de los hombres es la oportunidad de Dios… La gracia de Dios nunca es concedida para ser malgastada, para que se haga mal uso de ella o se pervierta, o para que se deje enmohecer por el desuso…

Mientras lleváis las responsabilidades diarias, en el amor y el temor de Dios, como hijos obedientes que andan en toda humildad de mente, se os dará la fortaleza y la sabiduría de Dios para hacer frente a toda circunstancia difícil…

Debemos mantenernos cada día cerca de la Fuente de nuestra fortaleza, y cuando el enemigo venga como inundación, el Espíritu del Señor nos elevará y levantará un estandarte contra el enemigo. La promesa de Dios es segura, nos dice que la fuerza será proporcional a nuestros días. Debemos confiar en lo futuro únicamente en la fuerza que nos es dada para las necesidades presentes… No toméis prestada la ansiedad del futuro.

Muchos se abaten anticipando las dificultades futuras. Están constantemente tratando de imponer las cargas de mañana al día de hoy. Así muchas de sus pruebas son imaginarias. Para los tales, Jesús no hizo provisión. Prometió gracia únicamente para el día. Nos ordena que no carguemos con los cuidados y dificultades de mañana…

El Señor requiere de nosotros que cumplamos los deberes de hoy, y soportemos sus pruebas. Hemos de velar hoy para no ofender ni en palabras ni en hechos. Debemos alabar y honrar a Dios hoy. Por el ejercicio de una fe viva hoy, hemos de vencer al enemigo. Debemos buscar a Dios hoy, y estar resueltos a no permanecer satisfechos sin su presencia. Debemos velar, obrar y orar como si este fuese el último día que se nos concede. ¡Qué intenso fervor habría entonces en nuestra vida! ¡Cuán estrechamente seguiríamos a Jesús en todas nuestras palabras y acciones! (God’s Amazing Grace, p. 261; parcialmente en La maravillosa gracia de Dios, 10 de septiembre, p. 261).

Elena G.W

comparte esta entrada:

Facebook
Twitter
Pinterest

Más entradas