Miércoles 17 de junio – Un hijo errante – Compártelo

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«Dios, el Señor, me dio lengua de sabios para saber hablar palabra de aliento al cansado; mañana tras mañana me despierta el oído para que oiga como los sabios» — Isaías 50:4

Miércoles: 17 de Junio

Un hijo errante

Muchos conocen por experiencia el dolor y la angustia de tener un hijo que se ha alejado del Señor a pesar del hogar sólido y espiritual en el que creció.

Efraín (nombre dado a Israel, el Reino del Norte), la nación elegida por Dios, se apartó del Señor.

¿Qué nos dicen Oseas 4:17 y Oseas 7 acerca de los pecados de Efraín?
Oseas 4:17 — RV6017 Efraín es dado a ídolos; déjalo.
Oseas 7 — RV601 Mientras curaba yo a Israel, se descubrió la iniquidad de Efraín, y las maldades de Samaria; porque hicieron engaño; y entra el ladrón, y el salteador despoja por fuera. 2 Y no consideran en su corazón que tengo en memoria toda su maldad; ahora les rodearán sus obras; delante de mí están. 3 Con su maldad alegran al rey, y a los príncipes con sus mentiras. 4 Todos ellos son adúlteros; son como horno encendido por el hornero, que cesa de avivar el fuego después que está hecha la masa, hasta que se haya leudado. 5 En el día de nuestro rey los príncipes lo hicieron enfermar con copas de vino; extendió su mano con los escarnecedores. 6 Aplicaron su corazón, semejante a un horno, a sus artificios; toda la noche duerme su hornero; a la mañana está encendido como llama de fuego. 7 Todos ellos arden como un horno, y devoraron a sus jueces; cayeron todos sus reyes; no hay entre ellos quien a mí clame. 8 Efraín se ha mezclado con los demás pueblos; Efraín fue torta no volteada. 9 Devoraron extraños su fuerza, y él no lo supo; y aun canas le han cubierto, y él no lo supo. 10 Y la soberbia de Israel testificará contra él en su cara; y no se volvieron a Jehová su Dios, ni lo buscaron con todo esto. 11 Efraín fue como paloma incauta, sin entendimiento; llamarán a Egipto, acudirán a Asiria. 12 Cuando fueren, tenderé sobre ellos mi red; les haré caer como aves del cielo; les castigaré conforme a lo que se ha anunciado en sus congregaciones. 13 ¡Ay de ellos! porque se apartaron de mí; destrucción vendrá sobre ellos, porque contra mí se rebelaron; yo los redimí, y ellos hablaron mentiras contra mí. 14 Y no clamaron a mí con su corazón cuando gritaban sobre sus camas; para el trigo y el mosto se congregaron, se rebelaron contra mí. 15 Y aunque yo los enseñé y fortalecí sus brazos, contra mí pensaron mal. 16 Volvieron, pero no al Altísimo; fueron como arco engañoso; cayeron sus príncipes a espada por la soberbia de su lengua; esto será su escarnio en la tierra de Egipto.

Además, leemos que Raquel, la abuela de Efraín, lloró metafóricamente porque él había abandonado su relación con el Señor (Jer. 31:15). El Señor responde a su gran tristeza con estas palabras: «Reprime tu voz del llanto y tus ojos de las lágrimas; porque recompensa hay para tu trabajo —dice el Señor—, y volverán de la tierra del enemigo. Esperanza hay también para tu futuro —dice el Señor—, los hijos volverán a su propia tierra» (Jer. 31:16, 17).

En lugar de llorar por su hijo descarriado, se dice a Raquel que tenga esperanza.

¿Qué más nos dice este capítulo? Lee Jeremías 31:18 y 19.
Jeremías 31:18–19 — RV6018 Escuchando, he oído a Efraín que se lamentaba: Me azotaste, y fui castigado como novillo indómito; conviérteme, y seré convertido, porque tú eres Jehová mi Dios. 19 Porque después que me aparté tuve arrepentimiento, y después que reconocí mi falta, herí mi muslo; me avergoncé y me confundí, porque llevé la afrenta de mi juventud.

A través de estas historias, aprendemos que siempre hay esperanza, como la hubo para Efraín y Gomer, porque Dios no se da por vencido. Aunque reprende a su pueblo descarriado una y otra vez, su compasión nunca falla, y su mensaje en este capítulo continúa (ver Jer. 31:20).

Es posible que sintamos gran dolor, frustración y desánimo, o incluso que hablemos negativamente de quienes se han alejado de Dios. Sin embargo, Dios nos recuerda aquí que no deja de acordarse de ellos, que son objeto de su más tierna compasión y anhelo. Desea fervientemente que vuelvan a él y siente gran misericordia por ellos.

¿Qué te hace sentir esta respuesta de Dios por el descarrío de su pueblo con respecto a aquellos que conoces y que se han alejado del Señor? ¿Cómo te desafía o te anima esto?

Comentarios Elena G.W

¿Qué piensan acerca del Cristo? ¿Qué significado tiene para ustedes? La fe de ustedes, ¿se centra en él como Redentor? ¿Creen que los salva del pecado y les imputa su justicia?


“Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz”. Ellos no acudieron a la luz por temor a que sus obras fueran reprobadas. Esta es la postura que adoptan muchos. Sus nombres están en los libros de la iglesia. Participan de muchas de las ceremonias, pero no aman la verdad. Se conforman con estar a la puerta. No se esfuerzan por entrar a la presencia de Cristo a fin de compartir con él la gloria de su vida real. Sus caracteres no armonizan con la verdad. No poseen la fe que obra por el amor y purifica el alma. Su lenguaje impropio, sus conjeturas malévolas, sus acciones deshonestas arrojan una sombra que oscurece todo su camino. La fe de estos zozobra en medio de tinieblas de vergüenza y sienten que se han separado de Cristo. Hay un aguijón en la conciencia, una condenación en la vida. Abrigan hasta el deseo de ocultarse de Dios. La luz ha llegado al mundo, pero ellos amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras son perversas…


Ha llegado el tiempo en que debemos creer en Cristo por nuestro interés eterno… Él es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Él ha dicho, “Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón”. Los que acudan al Señor con fe recibirán un divino principio de santidad que gobernará el alma, iluminará el entendimiento y cautivará los afectos…


“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”… ¡Qué invitación! Esta fue la invitación que el Señor le hizo a Enoc antes que el mundo fuera destruido por el Diluvio… Cristo era el Salvador de Enoc y también el nuestro; y por su poder, a pesar de la corrupción que reinaba en su época, perfeccionó un carácter cristiano.


La voz que nos dice: “El que me sigue nunca andará en tinieblas”, transmitió el mismo mensaje a Enoc; y le aseguró que si seguía al Salvador, jamás andaría en las tinieblas de la ignorancia.


El Señor instruyó a Enoc y lo hizo su atalaya. Fue un testigo fiel de Dios. Advirtió a los habitantes del mundo antiguo que no siguieran el ejemplo de los devotos de Caín, sino que sirvieran al Dios viviente.— El Cristo triunfante, 15 de febrero, p. 54

Elena G.W

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