Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. 1 Timoteo 4:12.
Exhorto a los jóvenes a que consideren sus caminos.
Ningún joven puede soportar las tentaciones de Satanás si la verdad, con su poder purificador y elevador, no mora en el corazón. La verdad ejerce una influencia correctora sobre la vida. Es un centinela divino, que vigila vuestra alma, y actúa contra los asaltos de Satanás. Bajo la influencia divina de la verdad, la mente se fortalecerá, el intelecto se vigorizará y habrá un crecimiento en el conocimiento del único Dios verdadero, y de Jesucristo a quien ha enviado. No mancilléis la verdad consintiendo en hábitos y prácticas que son inconsecuentes con su carácter santo, sino que guardadla como un tesoro del valor más elevado.
El Señor desea que comprendáis la posición que ocupáis como hijos e hijas del Altísimo, hijos del Rey Celestial. El quiere que viváis en estrecha relación con él. … Decidíos de parte del Señor. Si queréis estar bajo la bandera ensangrentada del Príncipe Emanuel, realizando fielmente su servicio, necesitáis no ceder nunca a la tentación, porque hay Uno a vuestro lado que puede manteneros sin caer. A cada joven se le da un tiempo de prueba para que forme un carácter para la vida futura e inmortal. Serán momentos preciosos y áureos si los aprovecháis de acuerdo con la luz que Dios permite que brille sobre vosotros desde su trono.
Hay que hacer una gran obra para conformar el carácter a la semejanza divina. La gracia de Cristo debe moldear a todo el ser, y su triunfo no estará completo hasta que el universo celestial sea testigo de una ternura habitual de los sentimientos, de un amor como el de Cristo y obras santas en el comportamiento de los hijos de Dios.—The Youth’s Instructor, 3 de agosto de 1899.


