FUERTE Y ÁGIL COMO UN ÁGUILA
“Colma mi vida de cosas buenas; ¡mi juventud se renueva como la del águila!”. Salmo 103:5.
OBSERVAR:
MIRAR ALGO O A ALGUIEN CON MUCHA ATENCIÓN. ESTAR BIEN ATENTO.
MI ORACIÓN: SEÑOR, TE AGRADEZCO PORQUE TU AMOR ME FORTALECE Y ASÍ PUEDO SER FUERTE COMO UN ÁGUILA.
Me gusta mucho descubrir curiosidades sobre los animales. Y un ave que me llama la atención es el águila. ¿Sabías que pueden vivir cerca de 70 años? Esas inmensas aves son inteligentes; vuelan con mucha rapidez y bien alto. Viven en peñascos y son muy ágiles.
Lo que más me impresiona de las águilas es su vista. Ellas son observadoras. Pueden quedarse quietas mucho tiempo, mirando adónde quieren llegar o lo que necesitan conseguir.
¡Las águilas pueden ver a una distancia de hasta 3 kilómetros!
Pueden ver cosas distantes que nosotros no somos capaces de observar.
¿Qué podemos aprender de las águilas? Sabemos que el mismo Creador que cuida de ellas en lo alto también cuida de nosotros. Él nos observa, nos protege y nos ama.


