26 de septiembre – DURMIENDO DURANTE LA TORMENTA – Palabritas del corazón

DURMIENDO DURANTE LA TORMENTA

“Calmó la tormenta hasta convertirla en un susurro y aquietó las olas”. Salmo 107:29.

PAVOR:
UN SUSTO MUY GRANDE QUE HASTA PUEDE GENERAR DESESPERACIÓN Y GRITOS; LO QUE SIENTEN ALGUNAS PERSONAS CUANDO VEN UNA ARAÑA.

MI ORACIÓN: POR FAVOR, SEÑOR, QUE HAYA CALMA EN MI VIDA Y EN MI HOGAR.

Olas enormes rompían contra la barca y el viento mecía a los amigos de Jesús de un lado a otro. ¡Que confusión! ¡Qué miedo! Seguramente los gritos de las personas eran fuertes y, mezclados con el terrible estruendo del viento y de las olas, generaban aún más miedo a todos los que estaban en la barca. Bueno, a todos no. El agua comenzó a entrar en el barco. ¡Eso es aterrador, porque el barco se puede llegar a hundir! Pero Jesús dormía tranquilo. Era el único que no sentía miedo. Los discípulos estaban desesperados y despertaron a Jesús a los gritos, pidiéndole ayuda. Entonces pasó algo lindo. Jesús observó las olas y el viento, y dijo con voz suave: “Cálmense, cálmense”. ¡Me imagino la cara de los discípulos! Seguramente quedaron espantados. ¿Por qué tenemos miedo cuando las cosas se ponen difíciles? Jesús calmó la tempestad. Él puede traer calma a tu familia, y a ti también en momentos difíciles. Él te dice con voz suave: “Cálmate, cálmate”. Él siempre está cerca y te puede ayudar. 

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