Profetas del Antiguo Testamento
«Josafat se puso en pie y dijo: “Óiganme, Judá y habitantes de Jerusalén: crean al Señor su Dios y estarán seguros; crean a sus profetas y serán prosperados”» — 2 Crónicas 20:20
Sábado: 10 de octubre
Profetas del Antiguo Testamento
El Sistema de Posicionamiento Global (GPS, por sus siglas en inglés) ayuda a los viajeros a saber dónde están, hacia dónde se dirigen, e incluso les advierte de los peligros durante el recorrido. Los viajeros espirituales que se dirigen al cielo también necesitan orientación de un «GPS» celestial para el presente y para el futuro. Una forma en que Dios orientó a su pueblo fue el ministerio de los profetas del Antiguo Testamento. En sus narraciones, consejos, profecías, poesía y expresiones de alabanza descubrimos mucho acerca de las docenas de profetas que presentaron los mensajes de Dios al pueblo.
La lección de esta semana explora las descripciones de los profetas mencionados en el Antiguo Testamento, descripciones que nos ayudan a comprender el don profético y cómo se manifestó en algunos de estos siervos de Dios.
Como veremos, eran personas como nosotros, seres humanos frágiles que sentían temor, ira y desánimo. La vida no era fácil para ellos, sino que estaba, como la nuestra, repleta de desafíos y dificultades.
En vista de ello, ¿qué podemos aprender al observar a algunos de estos siervos de Dios especialmente llamados al ministerio profético?
Comentarios Elena G.W
Nacido entre los descendientes de Aarón, Esdras recibió preparación sacerdotal. Se familiarizó, además, con los escritos de los magos, astrólogos y sabios del reino medo-persa. Pero no estaba satisfecho con su condición espiritual. Anhelaba estar en completa armonía con Dios; deseaba tener sabiduría para cumplir la voluntad divina. De manera que “había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla”.
Esto le indujo a estudiar diligentemente la historia del pueblo de Dios, según estaba registrada en los escritos de los profetas y reyes. Fue impresionado por el Espíritu de Dios a escudriñar. Escudriñó los libros históricos y poéticos de la Biblia, con el fin de aprender por qué había permitido el Señor que Jerusalén fuese destruida y su pueblo llevado cautivo a tierra pagana.
Esdras meditó en forma especial en lo experimentado por Israel desde el tiempo en que fuera hecha la promesa a Abraham, hasta la liberación de la esclavitud egipcia y el éxodo. Estudió las instrucciones dadas en el monte Sinaí y durante el largo plazo de las peregrinaciones por el desierto. A medida que aprendía cada vez más acerca de cómo Dios había obrado con sus hijos, y comprendía mejor el carácter sagrado de la ley dada en el Sinaí, su corazón se conmovió como nunca antes. Experimentó una conversión nueva y cabal, y resolvió dominar los anales de la historia sagrada con el fin de utilizar ese conocimiento no para un propósito egoísta, sino para beneficiar e ilustrar a su pueblo. Algunas de las profecías estaban a punto de cumplirse; escudriñaría diligentemente en busca de la luz que había sido oscurecida.
Esdras se afanó en sus estudios. Se esforzó por obtener una preparación del corazón para la obra que creía que se le había señalado. Buscaba fervientemente a Dios con el fin de ser un obrero de quien el Señor no tuviera que avergonzarse. Escudriñaba las palabras que habían sido escritas con respecto a los deberes del pueblo llamado por Dios, y encontró la solemne promesa hecha por los israelitas de que obedecerían las palabras del Señor, y la promesa que Dios había hecho, a cambio, prometiéndoles sus bendiciones como una recompensa por su obediencia— Ser semejante a Jesús, 18 de abril, p. 115
El Antiguo Testamento derrama luz sobre el Nuevo, y el Nuevo sobre el Antiguo. Cada uno es una revelación de la gloria de Dios en Jesús. Cristo manifestado a los patriarcas, simbolizado en los servicios de los sacrificios, esbozado en la ley, y revelado por los profetas, constituye las riquezas del Antiguo Testamento. Cristo en su vida, en su muerte y su resurrección; Cristo manifestado por el Espíritu Santo, es el tesoro del Nuevo. Tanto el Nuevo como el Antiguo Testamento presentan verdades que revelan continuamente nuevas profundidades de significado al que las busca fervorosamente— Consejos para los maestros, p. 446
Cristo reprochó a sus discípulos por la lentitud de su comprensión… Después de su resurrección, mientras caminaba con dos de sus discípulos hacia Emaús, les abrió el entendimiento para que pudieran comprender las Escrituras, y les explicó el Antiguo Testamento de tal manera que percibieron en sus enseñanzas un significado que ni siquiera los mismos escritores habían visto— Exaltad a Jesús, 11 de abril, p. 109


