Jueves 15 de octubre – Falsos profetas – Profetas del Antiguo Testamento

Profetas del Antiguo Testamento

«Josafat se puso en pie y dijo: “Óiganme, Judá y habitantes de Jerusalén: crean al Señor su Dios y estarán seguros; crean a sus profetas y serán prosperados”» — 2 Crónicas 20:20

Jueves: 15 de octubre

Falsos profetas

Satanás falsifica todo lo que Dios hace. Eso incluye el ministerio profético. Israel tuvo ante sí a profetas verdaderos y falsos. La clave era saber distinguir entre unos y otros.

Lee Jeremías 14:1-15. ¿Qué sucedía según este texto y cómo consideraba el Señor a quienes hablaban en su nombre como «profetas» sin serlo?
Jeremías 14:1-15 — RV601 Palabra de Jehová que vino a Jeremías, con motivo de la sequía. 2 Se ha enlutado Judá, y sus puertas desfallecen; se han ennegrecido hasta el suelo, y el clamor de Jerusalén subió. 3 Sus nobles enviaron a sus criados por agua; vinieron a las cisternas, y no hallaron agua; volvieron con sus vasijas vacías; se avergonzaron, se confundieron, y cubrieron sus cabezas. 4 Porque se resquebrajó la tierra por no haber llovido en el país, los labradores se avergonzaron, cubrieron sus cabezas. 5 Aun las ciervas en los campos parían y dejaban la cría, porque no había hierba. 6 Y los asnos monteses se ponían en las alturas, aspiraban el viento como chacales; sus ojos se ofuscaron porque no había hierba. 7 Si nuestras iniquidades testifican contra nosotros, oh Jehová, actúa por amor de tu nombre; porque muchas han sido nuestras rebeliones; contra ti hemos pecado. 8 Oh esperanza de Israel, Guardador suyo en el tiempo de la aflicción, ¿por qué te has hecho como forastero en la tierra, y como caminante que se retira para pasar la noche? 9 ¿Por qué eres como hombre atónito, y como valiente que no puede librar? Sin embargo, tú estás entre nosotros, oh Jehová, y sobre nosotros es invocado tu nombre; no nos desampares. 10 Así ha dicho Jehová acerca de este pueblo: Se deleitaron en vagar, y no dieron reposo a sus pies; por tanto, Jehová no se agrada de ellos; se acordará ahora de su maldad, y castigará sus pecados. 11 Me dijo Jehová: No ruegues por este pueblo para bien. 12 Cuando ayunen, yo no oiré su clamor, y cuando ofrezcan holocausto y ofrenda no lo aceptaré, sino que los consumiré con espada, con hambre y con pestilencia. 13 Y yo dije: ¡Ah! ¡Ah, Señor Jehová! He aquí que los profetas les dicen: No veréis espada, ni habrá hambre entre vosotros, sino que en este lugar os daré paz verdadera. 14 Me dijo entonces Jehová: Falsamente profetizan los profetas en mi nombre; no los envié, ni les mandé, ni les hablé; visión mentirosa, adivinación, vanidad y engaño de su corazón os profetizan. 15 Por tanto, así ha dicho Jehová sobre los profetas que profetizan en mi nombre, los cuales yo no envié, y que dicen: Ni espada ni hambre habrá en esta tierra; con espada y con hambre serán consumidos esos profetas.

En Jeremías 14, Dios encomendó a Jeremías un mensaje de juicio para Judá; es decir, una medida disciplinaria que se concretaría en forma de espada (guerra), hambruna y pestilencia. Los falsos profetas de la época contradecían el mensaje de Jeremías, quien los describe en términos muy claros: «Entonces el Señor me dijo: “Los profetas profetizan mentiras en mi nombre. No los envié, ni los mandé, ni les hablé. De su corazón les profetizan visión mentirosa, adivinación, vanidad y engaño”» (Jer. 14:14).

Los falsos profetas eran corruptos porque la fuente de sus afirmaciones proféticas eran a menudo los falsos «dioses» a los que adoraban (Jer. 23:13‑14). Dios advierte: «No los envié, ni los mandé, ni les hablé» (Jer. 14:14). Son «profetas que profetizan mentira, que profetizan el engaño de su corazón» (Jer. 23:26). Ezequiel recibió la orden de profetizar contra «los profetas […] que profetizan lo que hay en sus propios corazones» (Eze. 13:2, RVA-2015). Los falsos profetas suelen seguir las opiniones populares. Este fue el caso en 1 Reyes 22, cuando un grupo de cuatrocientos «profetas» se reunió por orden del rey Acab (1 Rey. 22:6) y le aconsejaron al unísono que luchara contra Ramot de Galaad. Acab consultó con Josafat, rey de Judá, después de escuchar ese consejo de los profetas de Asera. Josafat instó a Acab a consultar al profeta Micaías para saber si debían ir a la batalla o no. «Entonces el mensajero que había ido a llamar a Micaías le habló, diciendo: “Las palabras de los profetas a una anuncian el bien al rey. Sea ahora tu palabra como la de ellos y anuncia el bien”» (1 Rey. 22:13).

La presión que Micaías experimentó para que mintiera fue probablemente la misma que sintieron los falsos profetas de Asera, pero el hombre de Dios no acompañó la opinión popular, sino que esperó que Dios lo instruyera acerca de qué debía decir (1 Rey. 22:14).

Tanto en el caso de los profetas como en el de las personas en general, siempre es fácil concordar con lo que es popular. En vista de cuán corrupta puede ser la cultura, ¿por qué no es sabio proceder de esa manera?

 

Comentarios Elena G.W

¿Cómo distinguiremos a los verdaderos siervos de Dios de los falsos profetas que Cristo dijo que surgirían para engañar a muchos? Hay una sola prueba del carácter: la ley de Jehová.

Los israelitas colocaron sobre sus puertas una señal de sangre para mostrar que eran propiedad de Dios. Así también los hijos de Dios de esta época deberán llevar la señal que Dios ha provisto. Estarán en armonía con la ley de Dios. Sobre cada uno de los hijos de Dios se coloca una señal tan ciertamente como se colocó una señal en las puertas de las moradas hebreas para preservar de la ruina a sus miembros. Dios declara: “Y les di también mis sábados, para que fuesen por señal entre mí y ellos”. Ezequiel 20:12. No necesitamos ser engañados…

El gran conflicto que ahora se riñe no es meramente una contienda de hombre contra hombre. De un lado se halla el Príncipe de la vida, actuando como el sustituto y garantía del hombre; del otro, el príncipe de las tinieblas, con los ángeles caídos bajo sus órdenes…

Habrá un serio conflicto entre los que son leales a Dios y los que se burlan de su ley. La iglesia ha unido sus manos con las del mundo. La reverencia hacia la ley de Dios ha sido trastornada. Los dirigentes religiosos están enseñando como doctrina los mandamientos de los hombres. Como era en los días de Noé, así es en esta época. Pero la difusión de la deslealtad y la transgresión, ¿hará que los que respetan la ley de Dios la respeten menos y se unan con los poderes mundanos que procuran invalidarla? Los que son verdaderamente leales no serán arrastrados por la corriente del mal. No arrojarán burla y desprecio sobre lo que Dios ha apartado como santo. Cada uno es sometido a prueba. Hay solamente dos lados. ¿En cuál de ellos estáis vosotros?— A fin de conocerle, 24 de julio, p. 211


La voz de Dios nos habla por medio de su Palabra, y hay muchas voces que vamos a oír; pero Cristo nos advirtió que debemos cuidarnos de los que nos dijeren: “Aquí está el Cristo, o allí está”. Entonces, ¿cómo sabremos que los tales no tienen la verdad a menos que cotejemos cada cosa con las Escrituras? Cristo nos amonestó a que estemos alerta de los falsos profetas que vendrán a nosotros en su nombre diciendo que son el Cristo…

Se acerca el tiempo cuando Satanás obrará milagros directamente a la vista de ustedes, proclamando que él es el Cristo; y si sus pies no están firmemente establecidos en la verdad de Dios, entonces ustedes serán apartados de su fundamento. La única seguridad para ustedes es buscar la verdad como [se buscan los] tesoros escondidos. Excaven en busca de la verdad como lo harían para hallar tesoros en la tierra, y presenten la Palabra de Dios, la Biblia, delante de su Padre celestial, y digan: “Ilumíname, enséñame qué es verdad”. Y cuando el Espíritu Santo entre en su corazón, para grabar la verdad en el alma, no la dejarán desvanecerse fácilmente— Ser semejante a Jesús, 17 de abril, p. 114

Elena G.W

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