Profetas del Antiguo Testamento
«Josafat se puso en pie y dijo: “Óiganme, Judá y habitantes de Jerusalén: crean al Señor su Dios y estarán seguros; crean a sus profetas y serán prosperados”» — 2 Crónicas 20:20
Viernes: 16 de octubre
Imperfectos pero dispuestos
Como hemos visto, la experiencia de los profetas del Antiguo Testamento demuestra que nunca ha sido fácil ser un mensajero de Dios. Elena de White experimentó las mismas inquietudes que los profetas bíblicos. Como aprendimos el viernes pasado, era joven, tímida y no gozaba de buena salud cuando recibió el llamado de Dios. Aunque una segunda visión confirmó su llamado, Elena seguía preocupada por el llamado de Dios y escribió lo siguiente: «Aproximadamente una semana después, el Señor me concedió otra visión en la que me mostró las pruebas por las que debía pasar; que debía ir y contar a otros lo que él me había revelado; que encontraría gran oposición y sufriría angustia espiritual. […]
»Esta visión me turbó enormemente. Mi salud era muy delicada y solo tenía diecisiete años. […] Oré fervientemente para que esa carga recayera sobre otra persona. Pero la respuesta que obtuve fue: “Da a conocer a los demás lo que te he revelado”. No estaba dispuesta a ir al mundo. Por naturaleza, tenía poca confianza en mí misma. […] Deseé morir. La muerte me parecía preferible a las responsabilidades que tendría que asumir» (Spiritual Gifts, t. 2, pp. 35-36).
La joven Elena habría preferido morir antes que aceptar su misión como vocera de Dios. Tras mucha oración y ánimo de sus compañeros creyentes, accedió y dedicó el resto de su vida a obedecer «los mandatos de Dios» (Elena de White, Spiritual Gifts, t. 2, p. 38).
Como resultado de ello, llegaría a ser la voz más influyente de la futura Iglesia Adventista del Séptimo Día y para esta. Sin embargo, Elena era humana y tenía sus propios defectos, problemas de salud, desafíos familiares y conflictos interpersonales. Sin embargo, y a pesar de su humanidad, la gran lección que su caso nos enseña es que Dios elige a personas imperfectas dispuestas a servir.
Bajo la guía del Espíritu Santo, el ministerio profético de Elena de White animaría a los creyentes y los conectaría con las verdades bíblicas. En 1860, ella había desempeñado un papel destacado en el desarrollo de la entonces incipiente confesión adventista del séptimo día y su misión de proclamar los mensajes de los tres ángeles al mundo. Dios orientó a estos creyentes para organizar la Iglesia Adventista del Séptimo Día en 1863. En décadas posteriores, la voz profética de Elena de White fue determinante en el establecimiento de los sistemas adventistas de salud y educación a nivel mundial. Sin embargo, la contribución más importante de su ministerio son las aproximadamente cien mil páginas de sus escritos inspirados, que continúan comunicando la instrucción divina en todo el mundo.
Para conocer más acerca de este tema, lee Elena de White, Mensajes selectos, t. 3, pp. 46-54; y Jiří Moskala, «La voz profética en el Antiguo Testamento», en El don de profecía en las Escrituras y en la historia, ed. por Dwain N. Esmond y Alberto R. Timm (Miami, FL: APIA, 2016), pp. 1-42.
Comentarios Elena G.W
¿Cómo distinguiremos a los verdaderos siervos de Dios de los falsos profetas que Cristo dijo que surgirían para engañar a muchos? Hay una sola prueba del carácter: la ley de Jehová.
Los israelitas colocaron sobre sus puertas una señal de sangre para mostrar que eran propiedad de Dios. Así también los hijos de Dios de esta época deberán llevar la señal que Dios ha provisto. Estarán en armonía con la ley de Dios. Sobre cada uno de los hijos de Dios se coloca una señal tan ciertamente como se colocó una señal en las puertas de las moradas hebreas para preservar de la ruina a sus miembros. Dios declara: “Y les di también mis sábados, para que fuesen por señal entre mí y ellos”. Ezequiel 20:12. No necesitamos ser engañados…
El gran conflicto que ahora se riñe no es meramente una contienda de hombre contra hombre. De un lado se halla el Príncipe de la vida, actuando como el sustituto y garantía del hombre; del otro, el príncipe de las tinieblas, con los ángeles caídos bajo sus órdenes…
Habrá un serio conflicto entre los que son leales a Dios y los que se burlan de su ley. La iglesia ha unido sus manos con las del mundo. La reverencia hacia la ley de Dios ha sido trastornada. Los dirigentes religiosos están enseñando como doctrina los mandamientos de los hombres. Como era en los días de Noé, así es en esta época. Pero la difusión de la deslealtad y la transgresión, ¿hará que los que respetan la ley de Dios la respeten menos y se unan con los poderes mundanos que procuran invalidarla? Los que son verdaderamente leales no serán arrastrados por la corriente del mal. No arrojarán burla y desprecio sobre lo que Dios ha apartado como santo. Cada uno es sometido a prueba. Hay solamente dos lados. ¿En cuál de ellos estáis vosotros?— A fin de conocerle, 24 de julio, p. 211
La voz de Dios nos habla por medio de su Palabra, y hay muchas voces que vamos a oír; pero Cristo nos advirtió que debemos cuidarnos de los que nos dijeren: “Aquí está el Cristo, o allí está”. Entonces, ¿cómo sabremos que los tales no tienen la verdad a menos que cotejemos cada cosa con las Escrituras? Cristo nos amonestó a que estemos alerta de los falsos profetas que vendrán a nosotros en su nombre diciendo que son el Cristo…
Se acerca el tiempo cuando Satanás obrará milagros directamente a la vista de ustedes, proclamando que él es el Cristo; y si sus pies no están firmemente establecidos en la verdad de Dios, entonces ustedes serán apartados de su fundamento. La única seguridad para ustedes es buscar la verdad como [se buscan los] tesoros escondidos. Excaven en busca de la verdad como lo harían para hallar tesoros en la tierra, y presenten la Palabra de Dios, la Biblia, delante de su Padre celestial, y digan: “Ilumíname, enséñame qué es verdad”. Y cuando el Espíritu Santo entre en su corazón, para grabar la verdad en el alma, no la dejarán desvanecerse fácilmente— Ser semejante a Jesús, 17 de abril, p. 114


