Domingo 2 de junio – LAS CONSECUENCIAS MORTALES DEL ESPIRITISMO – EL ESPIRITISMO DESENMASCARADO

EL ESPIRITISMO DESENMASCARADO

“El mismo Señor descenderá del Cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos en las nubes, a recibir al Señor en el aire. Y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tes. 4:16, 17).

Domingo: 2 de junio

LAS CONSECUENCIAS MORTALES DEL ESPIRITISMO

La fábula de que la muerte en realidad es solo la entrada a una nueva etapa de la vida se basa en el concepto de la inmortalidad natural del alma. Esta idea pagana se infiltró tempranamente en la iglesia, a medida que se alejaba de sus fundamentos bíblicos en un intento de hacer comprensible su fe al amplio mundo romano: “La teoría de la inmortalidad del alma fue una de esas falsas doctrinas que Roma, adoptándola del paganismo, la incorporó a la religión del cristianismo” (Elena de White, El conflicto de los siglos, p. 605).

“No teman a los que matan el cuerpo, porque el alma no pueden matar. Antes teman al que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno” (Mat. 10:28). ¿Qué debería decirnos este versículo por sí solo sobre la supuesta inmortalidad del alma?

El Señor prohibió que su pueblo participara de cualquier tipo de ocultismo. No debían tolerar entre ellos “ni encantador, ni espiritista, ni quien consulte a los muertos” (Deut. 18:11). Esa gente debía morir apedreada (Lev. 20:27). El castigo parece increíblemente duro, pero tenía el propósito de proteger a Israel de la adoración de dioses falsos.

La brujería es demoníaca. Seduce a la gente hacia una adoración falsa y falsifica una relación auténtica con Dios. Pero nunca puede satisfacer las necesidades más profundas del corazón. El espiritismo está en el centro del plan de Satanás para cautivar al mundo. Pero Jesús, por su gracia y su poder, libera a los cautivos de las cadenas del mal que los atan.

Lee Eclesiastés 9:5; Job 7:7 al 9; e Isaías 8:19 y 20. ¿Qué nos enseñan estos pasajes bíblicos sobre la muerte y la comunicación con los muertos?

 

Eclesiastés 9:5

Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido.

 

Job 7:7-9

Acuérdate que mi vida es un soplo, Y que mis ojos no volverán a ver el bien. Los ojos de los que me ven, no me verán más; Fijarás en mí tus ojos, y dejaré de ser. Como la nube se desvanece y se va, Así el que desciende al Seol no subirá;

 

Isaías 8:19-20

19 Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? 20 ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.

La creencia de que los muertos van directamente al Cielo al morir, aunque no es bíblica, ha existido durante tanto tiempo (como la observancia del domingo), y está tan firmemente arraigada, que es muy difícil que la gente la abandone. Las personas utilizan algunos textos, sacados de contexto, para tratar de justificar la creencia. Pero esta falsa enseñanza la deja sin protección contra los engaños que Satanás puede presentarle, especialmente durante la crisis final.

¿Cuál ha sido tu experiencia al tratar de explicar el estado de los muertos a otros cristianos? ¿Hubo algo que te haya resultado eficaz?

Comentarios Elena G.W

Los ruidos misteriosos con los cuales comenzó el espiritismo moderno no fueron el resultado de trucos o habilidades humanos, sino obra directa de ángeles malignos, que de ese modo introdujeron uno de los engaños más eficaces para la destrucción de las almas. Muchos serán entrampados gracias a su opinión de que el espiritismo es solo impostura humana; cuando se enfrenten con manifestaciones evidentemente sobrenaturales serán engañados e inducidos a aceptarlas como el gran poder de Dios.

Esas personas pasan por alto el testimonio de las Escrituras con respecto a las maravillas realizadas por Satanás y sus instrumentos. Con la ayuda del enemigo los magos de Egipto pudieron falsificar la obra de Dios. El apóstol Juan, al describir el poder milagroso que se manifestará en los últimos días, dice: «También hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer». Apocalipsis 13:13, 14. No se trata aquí de meras imposturas. Se engaña a los hombres mediante los milagros que los instrumentos de Satanás pueden realizar, y no por los que pretenden hacer (La historia de la redención, pp. 413, 414).

El profeta Isaías dice: «Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido». Isaías 8:19, 20. Si los hombres hubieran estado dispuestos a recibir la verdad tan claramente expuesta en las Escrituras, de que los muertos nada saben, verían en las pretensiones y manifestaciones del espiritismo la obra de Satanás, que obra con poder y señales y prodigios mentirosos (La historia de la redención, p. 416).

[Llos santos deben comprender el estado en que se hallan los muertos, porque los espíritus diabólicos se les aparecerán aseverando ser queridos parientes o amigos que les declararán doctrinas contrarias a la Escritura. Harán cuanto puedan para excitar su simpatía y realizarán milagros ante ellos para confirmar sus declaraciones. El pueblo de Dios debe estar preparado para rechazar a estos espíritus con la verdad bíblica de que los muertos nada saben y que los aparecidos son espíritus de demonios.

Debemos examinar cuidadosamente el fundamento de nuestra esperanza, porque de las Escrituras hemos de entresacar la razón que hayamos de dar de ella. Este engaño espiritista se difundirá, y tendremos que luchar con él cara a cara, y si no estamos preparados para ello, quedaremos engañados y vencidos. Pero si por nuestra parte hacemos cuanto podamos a fin de prepararnos para afrontar el conflicto que se avecina, Dios hará su parte y nos protegerá con su brazo omnipotente. Enviará a todos los ángeles de la gloria para levantar una valla alrededor de las almas fieles, antes que consentir en que las engañen y extravíen los falaces prodigios de Satanás (Primeros escritos, pp. 262, 263).

Elena G.W

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