Domingo 22 de marzo – LECCIONES DE EVANGELIZACIÓN – PERMANECER EN TODA LA VOLUNTAD DE DIOS

PERMANECER EN TODA LA VOLUNTAD DE DIOS

“Den gracias por todo, porque esta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús” (1 Tes. 5:18).

Domingo: 22 de marzo

LECCIONES DE EVANGELIZACIÓN

Pablo comparte mucha instrucción acerca de cómo difundir el evangelio. Se calcula que recorrió unos 21.500 kilómetros. Esto es asombroso, ya que en la mayoría de los casos lo hizo a pie y, además, estuvo privado de la libertad en varias ocasiones.

Pablo pasó mucho tiempo en importantes centros comerciales como Corinto y Éfeso, desde donde el mensaje podía extenderse a las ciudades del interior. También volvía a las iglesias que había levantado para fortalecer y animar a los nuevos creyentes. Cuando no podía visitarlas personalmente, les enviaba cartas. De este modo, los creyentes sabían que se acordaba de ellos y se preocupaba por su bienestar.

Lee Colosenses 4:7-9; compara con Efesios 6:21. ¿Cómo se describe a Tíquico y qué razones da Pablo para enviarlos a él y a Onésimo a Colosas?

 

Colosenses 4:7-9

Todo lo que a mí se refiere, os lo hará saber Tíquico, amado hermano y fiel ministro y consiervo en el Señor, el cual he enviado a vosotros para esto mismo, para que conozca lo que a vosotros se refiere, y conforte vuestros corazones, con Onésimo, amado y fiel hermano, que es uno de vosotros. Todo lo que acá pasa, os lo harán saber.

 

Efesios 6:21

21 Para que también vosotros sepáis mis asuntos, y lo que hago, todo os lo hará saber Tíquico, hermano amado y fiel ministro en el Señor,

Algunas cosas se comunican mejor oralmente. Sería interesante saber qué noticias transmitieron los dos hombres a los colosenses. A juzgar por la intención de Pablo de que esas cosas los “confortaran” (Col. 4:7-9), probablemente incluían detalles acerca de las circunstancias del apóstol en la cárcel. En cualquier caso, esta comunicación también era importante para mantener los lazos personales que unen a los creyentes.

Tíquico, cuyo nombre significa “afortunado”, era claramente un emisario digno de confianza. Descrito como “fiel ministro” y “consiervo”, fue uno de los dos hombres de Asia seleccionados por Pablo (Hech. 20:4) para acompañarlo en su viaje con la colecta para los creyentes necesitados de Jerusalén. También estuvo con Pablo durante su segundo encarcelamiento en Roma, desde donde fue enviado a Éfeso para reforzar la obra allí (2 Tim. 4:12). Pablo también pensó en enviarlo a Creta, donde estaba Tito (Tito 3:12). Lo acompañaba Onésimo, un converso de Pablo en Roma (ver lección 1), descrito por el apóstol como “fiel”.

Pablo también quería conocer las circunstancias de los creyentes de Colosas. No sería difícil que alguien le enviara noticias, además del propio Tíquico. Esta era otra forma de transmitir su amor y su preocupación a los creyentes de allí, aunque no hubiera visitado la iglesia personalmente, además de fortalecerlos en la fe para que pudieran compartir el evangelio con otros.

¿Cómo muestran estos detalles personales en las cartas de Pablo su humanidad, además de confirmar la validez de su ministerio?

Comentarios Elena G.W

Somos la familia de Dios, somos sus hijos y él nos ha de instruir en relación a lo que habrá de acontecer en el futuro. Se requiere una actitud vigilante y una búsqueda ferviente como preparación para los solemnes eventos que pronto se desencadenarán. Los hombres y mujeres perfectos en Cristo no debieran invertir todo su tiempo de espera en la meditación y la contemplación. En tanto nos consagramos en quietud a la meditación y oración, cuando nos alejamos de la excitación y el bullicio para establecer comunión con Dios y determinar cuál es su voluntad para nosotros, no debemos olvidar que tenemos que comunicar un mensaje de advertencia al mundo.

Enoc caminó con Dios y llevó un mensaje de advertencia a los habitantes del mundo antiguo. Sus palabras y acciones, su ejemplo de piedad, fueron un testimonio constante en favor de la verdad. En una época que no favorecía el desarrollo de un carácter puro y santo, como la nuestra, él vivió una vida de obediencia. Tan llena estaba la tierra de impurezas que el Señor la lavó con un Diluvio. Fue como si el mundo se hubiese vuelto al revés a fin de vaciarlo de toda corrupción.

Enoc era santo porque caminó con Dios como el Señor quería. En su experiencia el mundo tuvo una representación de cómo serán aquellos que han de ser arrebatados en las nubes para encontrar al Señor en el aire en ocasión de su venida. Así como fue la experiencia de Enoc ha de ser la nuestra. La piedad personal debe marchar unida con las más enérgicas advertencias y llamamientos. Hemos de señalar lo que está ocurriendo y lo que pronto vendrá. Se nos ha instruido a ser, en lo que requiere diligencia, «no perezosos, fervientes en espíritu, sirviendo al Señor». Hemos de ser fervientes en nuestros esfuerzos por preparar el camino ante el Rey: en preparar un pueblo para la venida del Señor. En nuestro servicio al Señor debiera manifestarse un espíritu ferviente. Las lámparas del alma deben mantenerse llenas y encendidas.

El servicio que rendimos a Dios requiere la integridad de la mente, del alma y de las fuerzas. Hemos de consagrarnos a Dios sin reservas, a fin de ofrecer una imagen celestial y no terrenal. Debe manifestarse un avivamiento de la sensibilidad, para que la mente pueda despertar plenamente a la labor que se debe realizar en todas las clases sociales, altas y bajas, ricas y pobres, educadas e ignorantes. Debemos revelar una ternura semejante a la del gran Pastor quien carga a los corderos en sus brazos y guarda su rebaño de todo mal y lo conduce por sendas seguras. Los seguidores de Cristo debieran manifestar ternura y simpatía y un intenso deseo de impartir las verdades que serán de vida eterna para todo aquel que las reciba (El Cristo triunfante, 9 de febrero, p. 48).

Elena G.W

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