Domingo 5 de abril – UNA PERCEPCIÓN MÁS CLARA ACERCA DE DIOS – CONOCIENDO A DIOS

CONOCIENDO A DIOS

«Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado» (Juan 17: 3)

Domingo: 5 de abril

UNA PERCEPCIÓN MÁS CLARA ACERCA DE DIOS

La Biblia ofrece la imagen más fiel, clara y coherente de Dios. Toda la Escritura trata de descorrer el velo que separa el mundo visible del invisible, de mostrarnos de dónde venimos y adónde vamos y, en última instancia, quién tiene el control y cómo es él.

Desde el Génesis hasta el Apocalipsis se nos habla acerca del único Dios verdadero, quien se da a conocer a través de la Biblia y de Jesucristo, Dios encarnado. Podemos leer acerca de la omnipotencia de Dios (Job 1: 12), su omnisciencia (Isa. 46: 9, 10), su justicia (Isa. 30: 18), su misericordia (Deut. 7: 9), su bondad y paciencia (Rom. 2: 4), su sabiduría (1 Cor. 2: 7), su gracia (2 Cor. 12: 9), su perdón (Mat. 6: 14), su voluntad (Jer. 29: 11; Rom. 2: 8), su poder para vencer la muerte (Juan 11: 25), su realeza (Sal. 47: 8), su naturaleza eterna (Deut. 33: 27) y muchas otras características que nos dan abundantes razones para amarlo y tener una relación sostenida con él. Cuanto más conozcamos a Dios, más lo amaremos y desearemos tener una relación estrecha y duradera con él.

Lucifer fue el primero en dudar del carácter de Dios. Esas dudas desembocaron en la mayor batalla de la historia del universo. Desde entonces, «Satanás procura constantemente mantener las mentes humanas ocupadas en aquellas cosas que les impedirán obtener el conocimiento de Dios» (Elena G. de White, Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 692). A Satanás no le preocupa qué imagen tengamos de Dios (panteísmo, ateísmo, deísmo, etc.), siempre y cuando no sea la imagen correcta.

Lee Génesis 3: 1 al 5. ¿Cuál era el objetivo de Lucifer en su conversación con Eva? ¿Qué mentiras dijo a Eva acerca del carácter de Dios?

 

Génesis 3: 1-5

1 Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.

En última instancia, el mensaje de Satanás a Eva fue este: «Dios te oculta información. No quiere lo mejor para ti. No puedes confiar en él». En síntesis: «Desde el principio de la gran controversia, Satanás se propuso desfigurar el carácter de Dios, y despertar rebelión contra su ley» (Elena G. de White, Patriarcas y profetas, p. 308).

¿Cómo se distorsiona hoy el carácter de Dios en nuestro mundo? Y, aún más importante, ¿de qué manera podrías tú mismo haber transmitido una imagen equivocada de él a quienes te rodean?

Comentarios Elena G.W

Toda la luz dada en lo pasado, toda la que resplandece actualmente y llega hasta lo futuro, según se revela en la Palabra de Dios, es para cada alma que quiera recibirla. La gloria de esa luz, que es la misma gloria del carácter de Cristo, ha de ser manifestada en el cristiano individual, en la familia, en la iglesia, en el ministerio de la Palabra, y en toda institución establecida por el pueblo de Dios. Dios desea que todos estos sean símbolos de lo que puede ser hecho para el mundo. Han de ser ejemplos del poder salvador de las verdades del evangelio… Contemplando la bondad, la misericordia, la justicia y el amor de Dios revelados en la iglesia, el mundo ha de obtener una representación de su carácter…

A fin de manifestar el carácter de Dios… debemos llegar a estar relacionados personalmente con Dios. Si tenemos comunión con Dios, somos sus ministros, aunque nunca prediquemos a una congregación. Colaboramos con Dios al presentar la perfección de su carácter en la humanidad.

Dios ordena a sus agentes humanos que comuniquen el carácter de Dios, que testifiquen de su gracia, sabiduría y benevolencia, manifestando su amor refinado, tierno, misericordioso…

Nuestra obra es la de restaurar la imagen moral de Dios en el hombre mediante la abundante gracia que nos es dada por Jesucristo… ¡Oh, cuánto necesitamos conocer a Jesús y a nuestro Padre celestial para poder representarlo en carácter!

El alma que se haya transformado por la gracia de Cristo, admirará su divino carácter… Mientras menos cosas dignas de estima veamos en nosotros, más encontraremos que estimar en la pureza y santidad infinitas de nuestro Salvador. Una idea de nuestra pecaminosidad nos puede guiar a Aquel que nos puede perdonar; y cuando, comprendiendo nuestra impotencia, nos esforcemos en seguir a Cristo, él se nos revelará con poder. Cuanto más nos impulse hacia él y hacia la Palabra de Dios el sentimiento de nuestra necesidad, tanto más elevada visión tendremos del carácter de nuestro Redentor y con tanta mayor plenitud reflejaremos su imagen (God ‘s Amazing Grace, p. 229; parcialmente en La maravillosa gracia de Dios, 9 de agosto, p. 229).

Pero el plan de redención tenía un propósito todavía más amplio y profundo que el de salvar al hombre. Cristo no vino a la tierra solo por este motivo; no vino meramente para que los habitantes de este pequeño mundo acatasen la ley de Dios como debe ser acatada; sino que vino para vindicar el carácter de Dios ante el universo. A este resultado de su gran sacrificio, a su influencia sobre los seres de otros mundos, así como sobre el hombre, se refirió el Salvador cuando poco antes de su crucifixión dijo: «Ahora es el juicio de este mundo: ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos traeré a mí mismo». Juan 12:31, 32. El acto de Cristo, de morir por la salvación del hombre, no solo haría accesible el cielo para los hombres, sino que ante todo el universo justificaría a Dios y a su Hijo en su trato con la rebelión de Satanás. Demostraría la perpetuidad de la ley de Dios, y revelaría la naturaleza y las consecuencias del pecado (Patriarcas y profetas, p. 55).

Elena G.W

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