Jueves 12 de marzo – VIVIENDO LA NUEVA VIDA – VIVIR CON CRISTO

VIVIR CON CRISTO

“Y sobre todo, vístanse de amor, que es el vínculo de la perfección” (Col. 3:14).

Jueves: 12 de marzo

VIVIENDO LA NUEVA VIDA

La preocupación de Pablo por la paz y la armonía en la iglesia se observa claramente en los últimos versículos de Colosenses 3. Ya hemos examinado con cierto detalle la paz de Dios (ver la lección 7). A diferencia de la pax romana (la paz romana), la pax Christi (la paz de Cristo) no es impuesta desde afuera, sino que debe “gobernarnos” desde nuestro interior (vers. 15). Eso solo puede suceder si Cristo tiene el control.

Lee Colosenses 3:16, 17. ¿Qué es lo que permite a Cristo tener el control y qué papel desempeña la música en todo esto?

 

Colosenses 3:16-17

16 La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. 17 Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

El lenguaje usado en ese texto es muy descriptivo. Representa la palabra de Cristo que se instala en nosotros. Eso ocurre cuando leemos la Biblia con atención para escuchar y aprender de la sabiduría de Dios. Al parecer, aunque el texto en griego es algo ambiguo, la música desempeña un papel importante en la instrucción y la exhortación mutuas (Col. 3:16).

Pablo no se refiere a cualquier música, sino que utiliza una terminología muy específica, tanto aquí como en Efesios 5:19: “Salmos, himnos y canciones espirituales”.

Aunque no es seguro, parece que aquí se hace una distinción entre los salmos del Antiguo Testamento y una creciente colección de himnos cristianos de la época del Nuevo Testamento. “Canciones espirituales” puede ser un término genérico usado como designación de cualquier canto de alabanza relacionado con la experiencia espiritual o la vida de la iglesia. Las palabras de esos cánticos eran el medio para comunicar la verdad e instruir acerca de cómo vivir la nueva vida de un cristiano. Muchos grandes himnos de los últimos siglos contienen poderosos mensajes de esperanza y seguridad, tan necesarios en un mundo que pugna por arrastrarnos hacia abajo.

La influencia de la música es poderosa. El rey Saúl se tranquilizaba cuando David tocaba el arpa (1 Sam. 16:23). Pero, cuando el rey sintió que David se convirtió en su rival, la ira y el resentimiento de aquel aumentaron (1 Sam. 18:10, 11). Se ha demostrado clínicamente que la música clásica serena reduce la ansiedad, optimiza el funcionamiento del cerebro, produce relajación, alivia el dolor y favorece la sociabilización.

¿Quién no ha experimentado la poderosa influencia positiva o negativa de la música en las emociones y los pensamientos? La música adecuada puede ser espiritualmente edificante.

Se nos dice que hagamos todo “en el nombre del Señor Jesús” (Col. 3:17). ¿Haces eso? Si no es así, ¿cómo puedes lograrlo? Es decir, ¿qué debes dejar de hacer si no puedes hacerlo en el nombre del Señor?

Comentarios Elena G.W

La religión bíblica no es una túnica que se puede poner y sacar cuando a uno le gusta. Es una influencia que lo llena todo y que nos induce a ser seguidores de Cristo, pacientes y abnegados, obrando como él lo hizo, caminando como él caminó…

Si no hubierais conocido a nadie que necesitara de vuestra simpatía, vuestras palabras de compasión y piedad, entonces estaríais sin culpa delante de Dios por no haber puesto en ejercicio estos preciosos dones; pero todo seguidor de Cristo encontrará la oportunidad de manifestar amabilidad y amor cristianos; y al hacerlo probará que es poseedor de la religión de Jesucristo.

Esta religión nos enseña a ejercer paciencia y longanimidad cuando llegamos a ciertos lugares donde recibimos un trato duro e injusto… «No devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición». 1 Pedro 3:9… Cuando Cristo fue maltratado, no devolvió mal por mal… Su religión trae con ella un espíritu manso y humilde…

Se necesita constantemente de paciencia, bondad, abnegación y espíritu de sacrificio en el ejercicio de la religión bíblica. Pero si la Palabra de Dios se convierte en un principio permanente en nuestras vidas, todo lo que hagamos, cada palabra, cada acto por insignificante que sea revelará que estamos sujetos a Jesucristo… Si la Palabra de Dios es recibida en el corazón, vaciará el alma de suficiencia propia y de dependencia de sí mismo. Nuestras vidas serán un poder para el bien porque el Espíritu Santo llenará nuestras mentes con las cosas de Dios…

No podemos ni conseguir ni practicar por nosotros mismos la religión de Cristo, porque nuestros corazones son engañosos más que todas las cosas; pero Jesús… nos ha mostrado que podemos ser limpios de pecado. «Bástate mi gracia» (2 Corintios 12:9), nos dice… Al mirar a Jesús, el autor y consumador de nuestra fe, captaremos la luz de su rostro, reflejaremos su imagen, y creceremos a la plena estatura de hombres y mujeres en Cristo Jesús. Nuestra religión será atractiva porque poseerá la fragancia de la justicia de Cristo. Seremos felices porque Nuestro alimento spiritual será para nosotros justicia y paz y gozo (God’s Amazing Grace, p. 248; parcialmente en La maravillosa gracia de Dios, 28 de agosto, p. 248).

Elena G.W

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