LA PREEMINENCIA DE CRISTO
“Cristo es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación. Por él fueron creadas todas las cosas, las que están en los cielos y las que están en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, dominios, principados o autoridades. Todo fue creado por medio de él y para él. Porque Cristo existía antes de todas las cosas, y todas las cosas subsisten en él” (Col. 1:15–17).
Jueves: 19 de febrero
PARA RECONCILIAR TODAS LAS COSAS
Lee Colosenses 1:19, 20. ¿En qué consiste esta reconciliación resultante de la Cruz y qué alcances tiene?
Colosenses 1:19-20
19 por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, 20 y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.
Pablo utiliza una expresión griega muy interesante para concluir su descripción de Jesús, al señalar al Padre, que fue previamente mencionado en Colosenses 1:12. Es su plenitud la que el Padre se complació en hacer habitar en Jesús (comparar Col. 2:9). ¿Cuál es esa “plenitud”? Juan se refiere a ella como la gloria del Padre, “lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14).
Según este pasaje, esa “plenitud” abarca la eternidad y la existencia autónoma de Dios, su poder para crear y recrear, y su sabiduría, manifestada en su victoria sobre el pecado y la muerte mediante el instrumento más inimaginable: la cruz, ese objeto ignominioso transformado en un testimonio de su amor eterno por cada ser creado. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16).
La única manera en que el pecado podía ser derrotado para siempre y todas las cosas podían ser reconciliadas se resume en esa única verdad gloriosa: Dios amó al Universo, y nos amó tanto, que arriesgó todo para salvarnos a través de la muerte de Cristo en la cruz. La palabra griega traducida como “mundo” es kosmos, la cual puede designar todo el Universo. Pablo se refiere a esta demostración universal en el contexto del discipulado en pos de Cristo: “Hemos llegado a ser un espectáculo para todo el universo [kosmos], tanto para los ángeles como para los hombres” (1 Cor. 4:9).
“El Cielo contempló con pesar y asombro a Cristo colgado de la cruz. […] Por causa de una vida de rebelión, Satanás y todos los que se unen con él se colocan de tal manera en desarmonía con Dios que la misma presencia de él es para ellos un fuego consumidor. La gloria de quien es amor los destruye.
“Al principio de la Gran Controversia, los ángeles no entendían esto. […] Pero no sucederá así cuando la Gran Controversia termine. Entonces, habiendo sido completado el Plan de la Redención, el carácter de Dios quedará revelado a todas las inteligencias creadas. […]
“Por lo tanto, bien podían los ángeles regocijarse al mirar la Cruz del Salvador. […] Cristo mismo comprendió plenamente los resultados del sacrificio hecho en el Calvario. Vio todo eso por delante cuando en la Cruz exclamó: ‘Consumado es’ ” (Elena de White, El Deseado de todas las gentes, pp. 708, 709, 713).
Comentarios Elena G.W
Aunque un velo oculta el futuro, ustedes tienen el conocimiento de las misericordias del Señor en el pasado. No permitan que las dificultades los desanimen. Han pasado por tribulaciones y serán llamados a pasar a través de dificultades otra vez. Han tenido que vivir experiencias no del todo agradables, y esas experiencias pueden repetirse. Han sido tentados, y serán tentados nuevamente.
No conocemos lo que está delante de nosotros, pero sabemos que tenemos el privilegio de entregar nuestras almas a Dios como nuestro fiel Creador. Agradezcámosle por tener un refugio en la tribulación. Recordemos que Cristo es una ayuda presente en todo tiempo de necesidad. Las promesas de la Palabra de Dios son ricas, plenas y gratuitas. Dios está con nosotros, cuida de nosotros.
Dios se revela en Cristo. Nuestro Salvador es la imagen del Dios invisible. ¡Oh, cuán cerca del cielo podemos estar! «El que me ha visto a mí, ha visto al Padre» (Juan 14:9) declaró Cristo.
No permitamos que nuestras transacciones mundanales absorban nuestras energías. No permitamos que nada ocupe el lugar que Dios debiera llenar. Necesitamos tener períodos de descanso: momentos separados para la meditación, la oración, y el refrigerio espiritual. Cristo anduvo haciendo bienes, sanando toda clase de enfermedad y perdonando todos los pecados, consolando a los tristes, desvaneciendo la tristeza mediante su presencia. Contemplémosle; es la misma compasión y benevolencia de Dios.
Busquemos al Señor… Nunca olviden que son hijos de Dios. Rehúsen preocuparse por lo que no pueden impedir. Si cometen errores, vayan al compasivo Salvador y pídanle perdón. Díganle que desean hacer su voluntad. Sean corteses con Dios. Recuerden que él cuida de ustedes y que será una ayuda presente en todo tiempo de necesidad. Sus «tiernas misericordias están sobre todas sus obras».
Es nuestro privilegio abrir nuestros corazones y permitir que entre el Salvador. Alabémoslo por el resplandor de su presencia. Llevemos la luz del sol de su amor sobre nuestros rostros e introduzcámosla en nuestras palabras. Entonces su gozo estará en nosotros, y nuestro gozo será completo…
El aliento de la vida superior debe ser introducido en la obra de nuestra vida. Este nos ligará el uno al otro y con Dios. Es necesario que el amor de Cristo se introduzca en nuestra experiencia. Entonces nos amaremos unos a otros como Cristo nos amó (Alza tus ojos, 8 de mayo, p. 140).


