Jueves 24 de agosto – ADORACIÓN LLENA DEL ESPÍRITU – ANDEN COMO SABIOS

ANDEN COMO SABIOS

“Miren con cuidado cómo andan, no como necios, sino como sabios. Aprovechen bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no sean insensatos, sino entendidos de cuál es la voluntad del Señor” (Efe. 5:15-17).

Jueves: 24 de agosto

ADORACIÓN LLENA DEL ESPÍRITU

En Efesios 5:18 al 20, Pablo imagina a los cristianos reunidos para adorar. ¿Cómo los describe en ese acto de adoración?

 

Efesios 5:18-20

18 No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, 19 hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; 20 dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

En su argumento final de Efesios 5:1 al 20, Pablo insta a los creyentes a alejarse del uso soporífero del vino y en lugar de ello experimentar juntos la presencia y el poder del Espíritu. Pablo prohíbe la embriaguez (probablemente cita Proverbios 23:31 en la versión griega del Antiguo Testamento), al sugerir que tiene en mente los mandatos contra el uso de alcohol como observamos en la literatura sapiencial (Prov. 20:1; 23:29–35). Las cosas malas que vienen después de la embriaguez incluyen un lenguaje grosero y sexualmente explícito, insensatez, inmoralidad e idolatría (Efe. 5:3–14). Debemos reemplazarlos por una adoración a Dios reflexiva e inspirada en el Espíritu. La exhortación de Pablo a ser llenos del Espíritu es clave y la modifica una serie de verbos de Efesios 5:19 al 21 (“hablando”, “cantando y alabando”, “dando gracias”, “sometiéndose”, RVA 2015).

Aquí Pablo aplica la exhortación “sean llenos del Espíritu” (Efe. 5:18) en forma colectiva, ya que se imagina a los creyentes reunidos en un culto de adoración a Dios inspirado en el Espíritu, que propicia la unidad (Efe. 4) y contrasta con la adoración y el comportamiento egocéntricos de los paganos (Efe. 5:1–18). En este bosquejo del culto cristiano primitivo, domina la alabanza musical. Se afirma que la iglesia nació con el canto; y este pasaje, junto con Colosenses 3:16, ofrece la mejor evidencia para esta afirmación (comparar con Hech. 16:25; Sant. 5:13).

Hay un elemento “horizontal” para la adoración, ya que, al cantar, los miembros de la iglesia en cierto sentido están “hablando entre [sí]” (Efe. 5:19). Sin embargo, el objeto específico de la alabanza musical es el Señor, que, como se indica en Efesios 5:20, identifica al “Señor Jesucristo” (comparar con Col. 3:16). La acción de gracias de Efesios 5:20, que se describe en paralelo a la alabanza musical de Efesios 5:19, debe ofrecerse “a Dios Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”. En la expresión “canciones espirituales”, el adjetivo “espirituales” (griego, pneumatikos) destaca el papel del Espíritu Santo en la adoración, ya que el término describe cantos inspirados o llenos del Espíritu Santo. Por consiguiente, el bosquejo que hace Pablo de la adoración cristiana primitiva retrata a los tres miembros de la Deidad como participantes activos.

¿Cómo puedes usar la música para mejorar tu experiencia de adoración?

Comentarios Elena G.W

Dios es glorificado con cantos de alabanza que proceden de un corazón puro, lleno de amor y devoción a él. Cuando los creyentes consagrados se reúnen, su conversación no debe versar sobre las imperfecciones de la gente, ni tener sabor a murmuraciones o quejas; la caridad, o amor, que es el vínculo de la perfección, los rodeará. El amor a Dios y los semejantes fluye naturalmente en las palabras de afecto, simpatía y estima por sus hermanos. La paz de Dios impera en sus corazones; sus palabras no son vanas, vacías ni frívolas, sino que tienden al consuelo y la edificación mutuos… La gratitud que los llena y la paz de Dios que impera en ellos, los induce a entonar en sus corazones alabanzas al Señor, y hablar de la deuda de amor y agradecimiento que tienen con su amado Salvador, quien los amó tanto que murió para que pudieran vivir. Nadie en cuyo interior more el Salvador lo deshonrará ante otras personas interpretando música instrumental que aparte la mente de Dios y el cielo para fijarla en cosas livianas e insubstanciales (Testimonios para la iglesia, t. 1, p. 446).

A los seguidores de Cristo se les enseñó a no orar con el propósito de ser escuchados por los hombres… Expresiones tales como éstas, que salieron de los labios de Jesús, muestran que él no consideraba con aprobación ese tipo de piedad tan común entre los fariseos. Las enseñanzas que profiriera sobre el monte muestran que los hechos de benevolencia asumen una forma noble, y los actos de culto religioso difunden una preciosa fragancia, cuando se realizan sin pretensiones, con humildad y contrición. El motivo puro santifica el acto.

La verdadera santificación es una completa conformidad con la voluntad de Dios. Los pensamientos y sentimientos rebeldes son vencidos, y la voz de Jesús despierta una nueva vida que impregna el ser entero. Los que están verdaderamente santificados no presentarán su propia opinión como una norma para medir lo correcto y lo erróneo. No son fanáticos ni justos en su propia opinión, sino que recelan de sí mismos y están siempre temerosos, no sea que, al faltar alguna promesa, se deba a que ellos hayan dejado de cumplir con las condiciones sobre las cuales se basa (La edificación del carácter, pp. 6, 7).

No oramos nunca demasiado, pero somos muy parcos en dar gracias. Constantemente estamos recibiendo las misericordias de Dios y, sin embargo, ¡cuán poca gratitud expresamos! ¡cuán poco le alabamos por lo que ha hecho en nuestro favor!…

El alma puede elevarse hacia el cielo en alas de la alabanza. Dios es adorado con cánticos y música en las mansiones celestiales, y al expresar nuestra gratitud nos aproximamos al culto que rinden los habitantes del cielo. Se nos dice: «El que ofrece sacrificio de alabanza me glorificará» Salmo 50:23. Presentémonos, pues, con gozo reverente delante de nuestro Creador, con «acciones de gracias y voz de melodía». Isaías 51 (El camino a Cristo, pp. 103, 104).

Elena G.W

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