EL CONFLICTO CÓSMICO
“Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú la herirás en el talón” (Gén. 3: 15).
Jueves: 27 de febrero
LA NATURALEZA DEL CONFLICTO CÓSMICO
Hemos visto algunos pasajes que revelan un conflicto cósmico entre Dios y Satanás. Pero ¿cómo es posible tal conflicto? ¿Cómo podría alguien oponerse al Dios omnipotente? Si el Conflicto Cósmico fuera una mera cuestión de poder, habría terminado antes de empezar. Debe, pues, ser de otro tipo. De hecho, las Escrituras revelan que el Conflicto es una disputa en torno al carácter de Dios, un conflicto acerca de acusaciones difamatorias hechas por el Diablo contra Dios en el sentido de que, entre otras cosas, el Señor no es totalmente bueno y amoroso. Tales afirmaciones no pueden ser contrarrestadas mediante el poder o la fuerza, sino comparando los dos caracteres en pugna.
“En su actitud para con el pecado, Dios no podía sino obrar con justicia y verdad. Satanás podía hacer uso de armas de las cuales Dios no podía valerse: la lisonja y el engaño. Satanás había tratado de falsificar la Palabra de Dios y había representado de un modo falso su plan de gobierno ante los ángeles, sosteniendo que Dios no era justo al imponer leyes y reglas a los habitantes del cielo; que al exigir de sus criaturas sumisión y obediencia, solo estaba buscando su propia gloria. Por eso debía ser puesto de manifiesto ante los habitantes del cielo y ante los de todos los mundos, que el gobierno de Dios era justo y su ley perfecta. Satanás había dado a entender que él mismo trataba de promover el bien del universo. Todos debí an llegar a comprender el verdadero carácter del usurpador y el propósito que lo animaba. Había que dejarle tiempo para que se diera a conocer por sus actos de maldad” (Elena G. de White, El conflicto de los siglos, p. 488).
Lee Juan 8: 44 y 45 a la luz de Apocalipsis 12: 7 al 9. ¿Qué revelan estos pasajes acerca del carácter del Diablo y su estrategia?
Juan 8: 44-45
44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. 45 Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis.
Apocalipsis 12: 7-9
7 Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; 8 pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. 9 Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.
El plan del Diablo ha sido desde el principio hacer creer a los seres humanos que Dios no es realmente justo y amoroso, y que su Ley es opresiva y perjudicial para ellos. No es de extrañar que Jesús se refiriera al Diablo como “mentiroso y padre de mentira” (Juan 8: 44). Por el contrario, Jesús vino para “dar testimonio de la verdad” (Juan 18: 37) y contrarrestar las mentiras y las calumnias de Satanás, para derrotar y, en última instancia, destruir al Diablo y su poder (1 Juan 3: 8; Heb. 2: 14).
Apocalipsis 12: 9 y 10 identifica a Satanás como (1) la “serpiente antigua”, (2) como el que en la corte celestial acusa al pueblo de Dios, y (3) como el dragón gobernante que engaña al mundo. La palabra griega traducida como “diablo” significa simplemente “calumniador”, mostrando una vez más que la naturaleza del Conflicto tiene que ver con creencias, incluyendo creencias acerca del carácter de Dios
Comentarios Elena G.W
Como la ley de amor era el fundamento del gobierno de Dios, la dicha de todos los seres creados dependía de su perfecta armonía con los grandes principios de justicia. Dios quiere que todas sus criaturas le rindan un servicio de amor y un homenaje que provenga de la apreciación inteligente de su carácter. No le agrada la sumisión forzosa, y da a todos libertad para que le sirvan voluntariamente (El conflicto de los siglos, p. 493).
Los principados y las potestades de las tinieblas estaban congregados en derredor de la cruz, arrojando la sombra infernal de la incredulidad en los corazones humanos. Cuando el Señor creó estos seres para que estuviesen delante de su trono eran hermosos y gloriosos. Su belleza y santidad estaban de acuerdo con su exaltada posición. Estaban enriquecidos por la sabiduría de Dios y ceñidos por la panoplia del cielo. Eran ministros de Jehová. Pero, ¿quién podía reconocer en los ángeles caídos a los gloriosos serafines que una vez ministraron en los atrios celestiales?
Los agentes satánicos se confederaron con los hombres impíos para inducir al pueblo a creer que Cristo era el príncipe de los pecadores, y para hacer de él un objeto de abominación. Los que se burlaron de Cristo mientras pendía de la cruz estaban dominados por el espíritu del primer gran rebelde. Llenó sus bocas de palabras viles y abominables. Inspiró sus burlas. Pero nada ganó con todo esto…
Cristo inclinó la cabeza y murió, pero mantuvo firme su fe y su sumisión a Dios. «Y oí una grande voz en el cielo que decía: Ahora ha venido la salvación, y la virtud, y el reino de nuestro Dios, y el poder de su Cristo; porque el acusador de nuestros hermanos ha sido arrojado, el cual los acusaba delante de nuestro Dios día y noche». Apocalipsis 12:10 (El Deseado de todas las gentes, pp. 708, 709).
Dios ha dado su ley para que rija la conducta de las naciones, de las familias, y de los individuos. No hay ni siquiera un obrador de iniquidad que pueda escapar a las denuncias de esta ley, aunque su pecado sea el más insignificante y el más secreto. Toda la obra del padre de mentiras está registrada en los libros de reglamentos del cielo; y los que se prestan al servicio de Satanás, para enseñar a los hombres sus mentiras por precepto y práctica, recibirán conforme a sus obras. Cada ofensa hecha contra Dios, por diminuta que sea, se anota en los registros, Y cuando se esgrima la espada de la justicia, realizará la obra que fue hecha contra el Divino Sufriente. Se hará justicia; porque el odio de Dios por el pecado es intenso e irresistible.
La verdad como es en Jesús enseña lecciones de importancia vital. Demuestra que el amor de Dios es amplio y profundo; que es infinito; y que será inflexible al determinar el castigo de los desobedientes, es decir, de los que han hecho nula la ley de Dios. En esto se combinan el amor y la justicia de Dios, quien se inclinó hasta las mismas profundidades de la miseria y la degradación humanas, para rescatar a los caídos y oprimidos que se asen de la verdad mediante el arrepentimiento y la fe en Jesús (Exaltad a Jesús, p. 152).


