- abril 3, 2025
Jueves 3 de abril – ¿FIGURADO O LITERAL? – ALGUNOS PRINCIPIOS DE INTERPRETACIÓN PROFÉTICA
ALGUNOS PRINCIPIOS DE INTERPRETACIÓN PROFÉTICA “ ‘Sino alábese en esto el que se haya de alabar: en entenderme y conocerme,…

ALGUNOS PRINCIPIOS DE INTERPRETACIÓN PROFÉTICA

“ ‘Sino alábese en esto el que se haya de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy el Señor, que actúo con bondad, justicia y rectitud; porque eso me complace’, dice el Señor” (Jer. 9:24).
Jueves: 3 de abril
¿FIGURADO O LITERAL?
Una de las cuestiones clave que deben abordar los estudiosos de la profecía es cómo determinar si el lenguaje de la Biblia debe ser interpretado de manera literal o figurada. ¿Cómo decidir si el autor utilizó un lenguaje simbólico y qué representa el símbolo en cuestión? La forma crucial de hacerlo es ver cómo se ha utilizado esa figura o símbolo en toda la Biblia, no cómo se los utiliza actualmente. Por ejemplo, algunos consideran que el oso de Daniel 7 simboliza a Rusia, pues ese animal es utilizado hoy a menudo como representación de esa nación. Esa no es una manera sólida ni segura de interpretar el simbolismo profético.
Busca los siguientes textos y permite que la Biblia sea su propio expositor o intérprete; es decir, que defina sus propios términos. ¿Cuál es el símbolo profético común a cada grupo de textos y qué representa según la Biblia?
Daniel 7:7; 7:24; 8:3
Daniel 7:7, 24
7 Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella, y tenía diez cuernos.
24 Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros, y a tres reyes derribará.
Daniel 8:3
3 Alcé los ojos y miré, y he aquí un carnero que estaba delante del río, y tenía dos cuernos; y aunque los cuernos eran altos, uno era más alto que el otro; y el más alto creció después.
Apocalipsis 1:16; Efesios 6:17; Hebreos 4:12
Apocalipsis 1:16
16 Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.
Efesios 6:17
17 Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios;
Hebreos 4:12
12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
Apocalipsis 12:1; 21:2; Efesios 5:31, 32; Jeremías 6:2
Apocalipsis 12:1
1 Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.
Apocalipsis 21:2
2 Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.
Efesios 5:31-32
31 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. 32 Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.
Jeremías 6:2
2 Destruiré a la bella y delicada hija de Sion.
La incertidumbre acerca del simbolismo profético desaparece cuando se permite que la Biblia defina sus propios términos. Por ejemplo, un cuerno puede simbolizar un poder político o una nación, mientras una espada puede representar la Palabra de Dios y una mujer puede ser símbolo de la iglesia. Esto demuestra claramente que la Biblia se explica a sí misma.
Lo que queda por responder, sin embargo, es por qué Dios se comunicó mediante símbolos en lugar de hacerlo de manera directa, explícita. ¿Por qué, por ejemplo, Pedro se refiere crípticamente a la ciudad de Roma como Babilonia en 1 Pedro 5:13?
Puede haber muchas razones por las que Dios eligiera comunicarse simbólicamente en la profecía. Por ejemplo, si el Apocalipsis hubiera nombrado claramente a Roma como la autora de tantos males, la persecución de la iglesia, de por sí intensa, podría haber sido aún peor. Sean cuales fueren las razones, podemos confiar en que Dios quiere que entendamos el significado de los símbolos bíblicos.
Aunque algunos símbolos y profecías sigan resultando un misterio o un desafío, ¿cómo puede fortalecer nuestra fe el hecho de enfocarnos en lo que sí entendemos?
Comentarios Elena G.W
En los comienzos de su ministerio, Cristo había dicho: «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré». En el lenguaje figurado de la profecía, había predicho así su propia muerte y resurrección. «Mas él hablaba del templo de su cuerpo». Juan 2:19, 21. Los judíos habían comprendido estas palabras en un sentido literal, como si se refiriesen al templo de Jerusalén. A excepción de esto, en todo lo que Jesús había dicho, nada podían hallar los sacerdotes que fuese posible emplear contra él. Repitiendo estas palabras, pero falseándolas, esperaban obtener una ventaja. Los romanos se habían dedicado a reconstruir y embellecer el templo, y se enorgullecían mucho de ello; cualquier desprecio manifestado hacia él habría de excitar seguramente su indignación. En este terreno, podían concordar los romanos y los judíos, los fariseos y los saduceos; porque todos tenían gran veneración por el templo. Acerca de este punto, se encontraron dos testigos cuyo testimonio no era tan contradictorio como el de los demás. Uno de ellos, que había sido comprado para acusar a Jesús, declaró: «Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres días reedificarlo». Así fueron torcidas las palabras de Cristo. Si hubiesen sido repetidas exactamente como él las dijo, no habrían servido para obtener su condena ni siquiera de parte del Sanedrín. Si Jesús hubiese sido un hombre como los demás, según aseveraban los judíos, su declaración habría indicado tan solo un espíritu irracional y jactancioso, pero no podría haberse declarado blasfemia. Aun en la forma en que las repetían los falsos testigos, nada contenían sus palabras que los romanos pudiesen considerar como crimen digno de muerte (El Deseado de todas las gentes, pp. 652, 653).
Que el corazón sea enternecido y subyugado por el espíritu de oración antes de comenzar la lectura de la Biblia. La verdad triunfará cuando el Espíritu de verdad colabore con el humilde estudiante de la Biblia. ¡Cuán precioso es el pensamiento de que el Autor de la verdad todavía vive y reina! Pedidle que impresione vuestras mentes con la verdad. Entonces será provechosa vuestra investigación de las Escrituras. Cristo es el gran Maestro de sus seguidores, y no permitirá que andéis en tinieblas.
La Biblia es su propio intérprete. Con hermosa sencillez, una parte se relaciona con la verdad de otra parte, hasta que toda la Biblia constituye un todo armonioso. La luz procede de un texto para iluminar alguna porción de la Palabra que parecía más oscura (Nuestra elevada vocación, p. 209).
Cuando escudriñas las Escrituras con el deseo ferviente de conocer la verdad, Dios te infundirá su Espíritu en el corazón e imprimirá en tu mente la luz de su Palabra. La Biblia es su propio intérprete, un pasaje explica otro. Comparando los textos que se refieren al mismo tema, verás una armonía y una belleza con las que nunca habías soñado. No hay otro libro cuya lectura fortalezca y amplíe, eleve y ennoblezca la mente como lo hace la lectura de este Libro de libros (The Youth ‘s Instructor, 30 de junio, 1898, «God’s Word Our Study-Book», párr. 4).