Lunes 1 de diciembre – TIPO Y ANTITIPO – EL VERDADERO JOSUÉ

EL VERDADERO JOSUÉ

“Estas cosas les sucedieron por ejemplo, y fueron escritas para advertirnos a nosotros, a los que han llegado al fin del tiempo” (1 Cor. 10:11).

Lunes: 1 de diciembre

TIPO Y ANTITIPO

Los intérpretes de la Biblia no pueden decidir arbitrariamente qué constituye un tipo bíblico, o cómo se aplica ese tipo particular en el Nuevo Testamento y más allá. La Biblia misma proporciona algunos controles y principios en cuanto a la aplicación de la tipología bíblica.

Del mismo modo, el Nuevo Testamento despliega el cumplimiento antitípico de un tipo o modelo previo en tres fases distintas: (1) en la vida de Cristo (el cumplimiento cristológico), (2) en la experiencia de la iglesia (el cumplimiento eclesiológico) y (3) al final de los tiempos (el cumplimiento escatológico).

Podemos encontrar estos tipos y antitipos en toda la Biblia. Ellos resultan muy útiles para mostrar a los lectores cómo entender las Escrituras y qué verdades enseña la Palabra de Dios acerca de Jesús, la salvación y la esperanza última que tenemos.

Observa los siguientes tipos o modelos que aparecen en el Antiguo Testamento: Israel, el Éxodo y el Santuario. ¿Cómo se cumple cada uno de ellos en las tres fases antitípicas: la cristológica, la eclesiológica y la escatológica?

 

Israel

  • Fase cristológica (Mat. 2:15):

Mateo 2:15

15 y estuvo allá hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta, cuando dijo: De Egipto llamé a mi Hijo.

 

  • Fase eclesiológica (Gál. 6:16):

Gálatas 6:16

16 Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Israel de Dios.

 

  • Fase escatológica (Apoc. 7:4-8, 14)

Apocalipsis 7:4-8, 14

Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel. De la tribu de Judá, doce mil sellados. De la tribu de Rubén, doce mil sellados. De la tribu de Gad, doce mil sellados. De la tribu de Aser, doce mil sellados. De la tribu de Neftalí, doce mil sellados. De la tribu de Manasés, doce mil sellados. De la tribu de Simeón, doce mil sellados. De la tribu de Leví, doce mil sellados. De la tribu de Isacar, doce mil sellados. De la tribu de Zabulón, doce mil sellados. De la tribu de José, doce mil sellados. De la tribu de Benjamín, doce mil sellados.

14 Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.

 

El éxodo

  • Fase cristológica (Mat. 2:19–21):

Mateo 2:19-21

19 Pero después de muerto Herodes, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José en Egipto, 20 diciendo: Levántate, toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel, porque han muerto los que procuraban la muerte del niño. 21 Entonces él se levantó, y tomó al niño y a su madre, y vino a tierra de Israel.

 

  • Fase eclesiológica (2 Cor. 6:17):

2 Corintios 6:17

17 Por lo cual, Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré,

 

  • Fase escatológica (Apoc. 18:4):

Apocalipsis 18:4

Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas;

 

El Santuario

  • Fase cristológica (Mat. 26:61; Juan 1:14; 2:21

Mateo 26:61

61 que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres días reedificarlo.

 

Juan 1:14

14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

 

Juan 2:21

21 Mas él hablaba del templo de su cuerpo.

 

  • Fase eclesiológica (1 Cor. 3:16, 17; 2 Cor. 6:16):

1 Corintios 3:16-17

16 ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? 17 Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.

 

2 Corintios 6:16

16 ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo.

 

  • Fase escatológica (Apoc. 3:12; 11:19; 21:3, 22):

Apocalipsis 3:12

12 Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.

 

Apocalipsis 11:19

19 Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo.

 

Apocalipsis 21:3, 22

Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.

22 Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero.

“Puesto que las Escrituras tienen un solo Autor divino, sus diversas partes mantienen coherencia entre ellas. […] Todas las doctrinas de la Biblia concuerdan unas con otras; la interpretación de pasajes individuales armonizará con la totalidad de lo que la Biblia enseña sobre un tema dado” (Raoul Dederen, ed., Tratado de teología adventista del séptimo día, pp. 75, 76).

¿Qué haces cuando te resulta difícil entender el significado de ciertos textos bíblicos?

Comentarios Elena G.W

El pueblo de Dios, a quien él llama su tesoro peculiar, tuvo el privilegio de tener un sistema doble de ley: la moral y la ceremonial…

Desde la creación, la ley moral era una parte esencial del plan divino y era tan inmutable como Dios mismo. La ley ceremonial respondía a un propósito particular en el plan de Cristo por la salvación de la raza humana. El sistema simbólico de ofrendas y sacrificios, fue establecido para que, por medio de estas ceremonias, el pecador pudiera conocer al gran sacrificio, Cristo… La ley ceremonial era admirable; fue la provisión hecha por Jesucristo en consejo con su Padre, para favorecer la salvación de la humanidad. Todo el sistema ceremonial tenía su fundamento en Cristo. Adán vio a Cristo prefigurado en la inocente víctima que pagaba la pena de su transgresión de la ley de Dios.

La necesidad del ceremonial de sacrificios y ofrendas cesó cuando el símbolo fue hecho realidad en la muerte de Cristo. En él la sombra alcanzó la sustancia… La ley de Dios mantendrá su carácter exaltado por tanto tiempo como permanezca el trono de Dios. Esta ley es la expresión del carácter de Dios… Los símbolos y sombras, las ofrendas y sacrificios, no tenían virtud alguna después de la muerte de Cristo en la cruz; pero la ley de Dios no fue crucificada con Cristo… Hoy, él (Satanás) engaña a los seres humanos con respecto a la ley de Dios.

La ley de los Diez Mandamientos vive y vivirá por los siglos eternos…

Dios no hizo el infinito sacrificio de dar a su Hijo unigénito a nuestro mundo, para asegurarle al hombre el privilegio de quebrantar los mandamientos de Dios en esta vida y en la vida eterna futura.

Él [Jesús] entregó su vida preciosa, inocente, a fin de salvar a los seres humanos culpables de la ruina eterna, para que mediante la fe en él pudieran presentarse ante el trono de Dios sin mancha alguna (The Faith I Live By, p. 106; parcialmente en La fe por la cual vivo, 10 de abril, p. 108).

Durante la época de la primera venida de Cristo había mucha agitación entre el pueblo concerniente a la aparición de un Mesías universal. La nación judía esperaba la llegada de un gran libertador, y hubo hombres que se aprovecharon de este estado de expectación, utilizándolo para obtener ventajas personales en forma de ganancias y gloria propias. La profecía había previsto la aparición de estos engañadores. Ellos no aparecieron en la forma en que se había profetizado la venida del Redentor del mundo; pero Cristo vino cumpliendo cada una de las especificaciones. Había sido representado mediante tipos y símbolos, y en él se encontraron el símbolo y la realidad. En la vida, misión y muerte de Jesús, cada especificación halló su cumplimiento (Exaltad a Jesús, 2 de julio, p. 191).

Elena G.W

comparte esta entrada:

Facebook
Twitter
Pinterest

Más entradas