EL CONFLICTO DETRÁS DE TODOS LOS CONFLICTOS
“No ha habido día igual ni antes ni después, en que el Señor escuchara la voz de un hombre, porque el Señor luchó por Israel” (Jos. 10:14).
Lunes: 20 de octubre
GUERRA EN EL CIELO
Josué comprendió que la batalla que estaba por librarse formaba parte de un conflicto mayor. ¿Qué sabemos del conflicto en el que Dios mismo era partícipe? Lee Apocalipsis 12:7-9; Isaías 14:12-14; Ezequiel 28:11-19 y Daniel 10:12-14.
Apocalipsis 12:7-9
7 Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; 8 pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. 9 Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.
Isaías 14:12-14
12 ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. 13 Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; 14 sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.
Ezequiel 28:11-19
11 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 12 Hijo de hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha dicho Jehová el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura. 13 En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación. 14 Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. 15 Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. 16 A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector. 17 Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti. 18 Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario; yo, pues, saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran. 19 Todos los que te conocieron de entre los pueblos se maravillarán sobre ti; espanto serás, y para siempre dejarás de ser.
Daniel 10:12-14
12 Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido. 13 Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia. 14 He venido para hacerte saber lo que ha de venir a tu pueblo en los postreros días; porque la visión es para esos días.
Dios pobló el universo con criaturas responsables a las que concedió libre albedrío, un prerrequisito para que pudieran amar. Pueden elegir actuar de acuerdo con la voluntad de Dios o en contra de ella. Lucifer, el más poderoso de los ángeles, se rebeló contra Dios y llevó consigo a muchos ángeles.
Isaías y Ezequiel se refieren a ese conflicto, aunque algunos comentaristas intentan restringir el significado de Isaías 14 y Ezequiel 28 al rey de Babilonia y a un gobernante de Tiro. Sin embargo, hay claros indicadores en el texto bíblico que apuntan a una realidad trascendente. Se presenta al rey de Babilonia como si hubiera estado en el Cielo, próximo al Trono de Dios (Isa. 14:12, 13), y se dice que el rey de Tiro residía en el Edén como querubín protector en el monte santo de Dios (Eze. 28:12-15). Nada de esto es aplicable a los reyes de Babilonia y Tiro.
Tampoco puede decirse de los reyes terrenales que fueran intachables y el “modelo de la perfección”. En consecuencia, estos personajes apuntan más allá de los reinos literales de Babilonia y Tiro.
En el capítulo 14 de su libro, Isaías presenta un “proverbio” o “parábola” (heb. mashal), cuyo significado está más allá del contexto histórico inmediato. En este caso, el rey de Babilonia se convierte en paradigma de rebelión, autosuficiencia y orgullo. Del mismo modo, Ezequiel distingue entre el príncipe de Tiro (Eze. 28:2) y el rey de Tiro (Eze. 28:11, 12). El primero está activo en el reino terrenal y se convierte en el símbolo de un rey que actúa en el ámbito celestial.
Según Daniel 10:12 al 14, estos seres celestiales rebeldes obstruyen el cumplimiento de los propósitos de Dios en la tierra. Es a la luz de esta conexión entre el Cielo y la Tierra que tenemos que entender las guerras de Israel aprobadas divinamente. Tenemos que reconocerlas como manifestaciones terrenales del gran conflicto entre Dios y Satanás, entre el bien y el mal; todo ello, en última instancia, con el propósito de restaurar la justicia y el amor de Dios en un mundo caído.
¿De qué maneras vemos la realidad de esta batalla cósmica entre el bien y el mal en el mundo que nos rodea y en nuestras propias vidas?
Comentarios Elena G.W
Satanás ha tratado siempre de infatuar las mentes de los hombres con misterios sutiles. Así engañó a Eva y así trata de seducir a los hombres hoy. Los que citan falsamente la Palabra de Dios en un esfuerzo por sustentar el error, están siguiendo el ejemplo de aquel que engañó a Eva y tentó a Cristo en el desierto. El enemigo sustituyó la Palabra de Dios por sus propias declaraciones engañosas.
El mismo agente engañoso que sedujo a los ángeles en el cielo, está trabajando de manera similar en las mentes humanas hoy. Por medio de sus afirmaciones seductoras ganó la confianza de muchos de los ángeles, y hubo una gran guerra en el cielo. Miguel y sus ángeles pelearon contra Satanás y sus seguidores engañados…
Hay algunos que habiendo recibido advertencias e instrucción de parte de Dios, deliberadamente se apartaron de los mensajes que les envió. Caminaron como a ciegas hacia las trampas preparadas por Satanás. Él está jugando el juego de la vida para ganar sus almas. Y algunos que podrían estar en condición de ayudar a estas almas enlazadas, han sido ellos mismos tomados cautivos por el archiengañador.
El amor de Dios por su iglesia es infinito. Hizo toda provisión posible para su crecimiento y engrandecimiento. Su cuidado por su pueblo es incesante. Ha dado instrucciones con respecto a los peligros de las teorías falsas y los razonamientos astutos del archiengañador. Ha mandado advertencias, reproches y mensajes para salvar a su pueblo. Pero algunos, como muchos de los discípulos de Cristo, se ofenden porque han malinterpretado los mensajes enviados por Dios.
El Señor permite las pruebas cuando son esenciales para la purificación de la iglesia. Algunos, bajo estas pruebas, piensan que se los está castigando, y en lugar de humillar sus corazones, se oponen indignados. Satanás espera su oportunidad para presentar algún sofisma agradable que cautive las mentes de los que son tentados, a fin de llevarlos a aceptar sus fábulas. Los que son engañados así, se convierten en canales por medio de los cuales otras mentes son seducidas por sentimientos engañosos…
Dios no se goza con la muerte de los injustos. Ha soportado mucho tiempo a corazones obstinados y endurecidos. El que dio a Cristo a este mundo ha dado mensajes de advertencia, pero muchos se han negado a escuchar. Ha soportado por largo tiempo a hombres que no han glorificado su nombre. Ahora llama a su pueblo a hacer un trabajo concienzudo y a remover toda piedra de tropiezo. Despejemos el camino para nuestro Dios (Alza tus ojos, 20 de noviembre, p. 336).
Debido a que no era capaz de presentar directamente sus engaños acerca de Cristo, decidió desprestigiarlo mediante declaraciones e informes falsos. Como resultado de ello hubo guerra en el cielo y Satanás fue expulsado. Se convirtió en el enemigo mortal de Cristo. Su esfuerzo constante consistió en contrarrestar de todas las maneras posibles su gran obra de salvar almas (Cada día con Dios, 4 de septiembre, p. 254).


